All Chapters of UNA BODA POR CONTRATO CON EL AMIGO DE MI EX: Chapter 21
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C21-CLÁUSULA.
C21-CLÁUSULA.Después de que Clarissa y Leah se fueron, Aaron trató de estudiar algunos balances del mercado, pero no podía concentrarse. Lo único que ocupaba su mente era Rachel y cada vez que pensaba en ella, su corazón se aceleraba sin control.Se pasó la mano por el rostro, recordando lo que estuvo a punto de hacer.Besarla.¿En qué estaba pensando?No lograba explicarse por qué había sentido ese impulso tan repentino, y precisamente con Rachel, de todas las personas.La primera vez que la vio fue en la fiesta de cumpleaños número 30 de John, poco antes de que se casaran. En ese entonces, ella apenas tenía veinte años y Aaron había escuchado los rumores: la hija de los Miller no dejaba de perseguir a John, aunque él ya tenía a alguien, una chica de clase baja que conoció en una de sus salidas a un club.La familia de John jamás aprobaría esa relación, pero él parecía decidido a mantenerla, lo que nadie imaginó es que Rachel llegaría tan lejos.Poco después se supo que iban a casar
C22-LA ELECCÍON DEL VESTIDO.
C22-LA ELECCÍON DEL VESTIDO.Aaron salió del restaurante con la cabeza dando vueltas.“Un matrimonio de conveniencia.”La idea era ridícula, pero mientras caminaba hacia el auto, su mente comenzó a trabajar a toda velocidad.—Necesito una esposa —murmuró, encendiendo el auto.Y entonces, como si el universo quisiera burlarse de él, la imagen de Rachel apareció en su mente, quien pronto sería libre de John.Se detuvo en seco en medio de la acera, ganándose una mirada irritada de un transeúnte que casi choca con él.—Es una locura —se dijo, pero la idea ya había echado raíces.Un matrimonio de conveniencia con Rachel. Ella necesitaba inversión para la empresa de su padre, lo había escuchado en la cena con Damian y él necesitaba una esposa para cerrar el trato con Becker, así que podría funcionar, ¿verdad?Sacudió la cabeza, tratando de deshacerse del pensamiento. Porque era descabellado, imposible y completamente fuera de lugar.Pero mientras más lo pensaba, más sentido tenía y ese sent
C23 –EL VERDE TE SIENTA BIEN.
C23 –EL VERDE TE SIENTA BIEN.Rachel estacionó su auto frente a la mansión de Aaron. Era elegante y sobria, y se quedó un momento mirando hacia la entrada, incapaz de moverse.Las palabras de Valery no salían de su mente: “Había que ser ciego para no darse cuenta de que siempre le gustaste a Aaron Hunter.”Por un segundo, su corazón se aceleró, y una oleada de emoción la recorrió. Pero luego negó con la cabeza.—No, qué cosas piensas, Rachel. Valery solo exagera… ¿Gustarle yo? No… Simplemente es amable, por su hija. Sí, eso… por su hija.Respiró hondo e ignoró esas mariposas que revoloteaban en su estómago. Salió del auto y tomó el regalo que había comprado para Leah. Caminó hacia la entrada, donde un hombre de traje oscuro la esperaba.—Buenas noches, el señor la espera —dijo con tono formal.Ella asintió y lo siguió.Apenas entraron al vestíbulo, quedó impresionada. Era amplio, con un candelabro de cristal que iluminaba el mármol del suelo y las escaleras que subían en espiral hacia
C24- OBSOLETA.
C24- OBSOLETA.Ajena al desprecio de Clarissa, Rachel se agachó para quedar a la altura de Leah y le entregó el regalo.—Esto es para ti, cariño —dijo con una sonrisa.Leah abrió el paquete con rapidez, y sus ojos se iluminaron al ver el libro de matemáticas divertidas.—¡Me encanta! —exclamó la niña, saltando de emoción. Luego abrazó a Rachel con fuerza—. Gracias, mami.Rachel sintió una oleada de emoción que la dejó sin aliento y abrazó a la pequeña, conmovida pero también nerviosa por las miradas de todos los presentes.Evelyn se acercó a ellas, con los ojos aún brillantes por las lágrimas.—Qué hermosa eres, Rachel —dijo con sinceridad—. Gracias por venir y… sobre todo, porque mi nieta hablara. No sabes lo que significa para nosotros.Rachel sonrió genuinamente.—Yo soy la agradecida. Leah tiene una luz especial. Es un placer estar cerca de ella.La madre de Aaron, una mujer de sociedad que claramente valoraba la autenticidad, quedó visiblemente impresionada por la falta de preten
C25 – ADMIRACIÓN Y DESEO.
C25 – ADMIRACIÓN Y DESEO.Aaron, quien había permanecido en silencio, no entendía del todo por qué su prima insistía en comportarse así, lanzando comentarios disfrazados de cortesía. Pero, fuera cual fuera la razón, no iba a dejarlo pasar. Tendría una charla con ella después.—Curioso —dijo al fin, con un tono tranquilo, aunque en su voz se percibía cierto filo—. A veces la gente habla sin saber a quién tiene enfrente.Su mirada fue hacia Clarissa, quien le dio una sonrisa contenida. Él giró el rostro hacia su madre, pero sus ojos terminaron fijos en Rachel.—Lo que Rachel no menciona es que es una madre soltera graduada con summa cum laude en Economía por Oxford. —Hizo una pausa y añadió con una sonrisa leve—. Y ciertamente domina cinco idiomas. Si quisiera, tendría a media ciudad financiera a sus pies.Se produjo un silencio en la mesa, y Rachel lo miró atónita.¿Cómo sabía él todo eso?—Tu expediente académico es de dominio público si sabes dónde buscar —explicó Aaron, encogiéndose
C26 –BAILA CONMIGO.
C26 –BAILA CONMIGO.La noche había caído por completo, y el comedor ahora solo estaba iluminado por las luces cálidas del candelabro. La tensión que Clarissa había provocado se había disuelto en risas suaves y conversaciones más ligeras. Además, Aaron no había apartado los ojos de Rachel.Ella estaba sentada con Leah en brazos, y la niña, acurrucada contra su pecho, había terminado quedándose dormida. Rachel la sostenía con cuidado, acariciándole el cabello con ternura, y aquella imagen lo desarmó por dentro. —Déjame llevarla, cariño —dijo Evelyn poniéndose de pie con una sonrisa. Se acercó despacio y miró a Rachel con gratitud sincera—. Gracias por venir, y sobre todo… por ayudarla. No sabes lo que significa verla reír otra vez.Rachel la miró con amabilidad. —No me dé las gracias, señora Evelyn. Leah solo necesitaba que alguien la escuchara, eso es todo.La madre de Aaron asintió, conmovida, y tomó a la niña con cuidado. —De todos modos, gracias —susurró antes de salir de la habit
C27-DOCE MILLONES DE DÓLARES
C27-DOCE MILLONES DE DÓLARES—Yo... tengo que irme.Aaron la miró sin decir nada, pero sí respirando agitado. Rachel se giró y caminó hacia la puerta y él, la siguió con la mirada, inmóvil, mientras su silueta se perdía bajo la luz de la luna. El silencio volvió al invernadero, pero el aire aún estaba cargado.Y Aaron supo que esa mujer se le había metido bajo la piel.En el auto, solo se oía el leve zumbido del motor y la lluvia golpeando el parabrisas. Rachel miraba por la ventana, evitando a toda costa cruzar la mirada con Aaron. Se sentía avergonzada, confundida, con el corazón aún acelerado por lo que acababa de pasar en el invernadero.Mientras tanto, Aaron la miraba de reojo, sin decir palabra y sus manos apretaban el volante con fuerza. No podía sacarse de la cabeza la sensación de tenerla tan cerca, su respiración, la manera en que se había estremecido entre sus brazos.Pasaron unos segundos de silencio, hasta que su voz lo rompió todo.—Quiero proponerte algo —dijo sin mirar
C28-CAMAS SEPARADAS Y MATRIMONIO SECRETO.
C28-CAMAS SEPARADAS Y MATRIMONIO SECRETO.El silencio volvió a caer y ella lo miró, atrapada entre el desconcierto, la ira y sus intensos ojos azules.—No sé si eres un genio... o un completo idiota. ―susurró finalmente.Aaron sonrió.—Quizás un poco de ambos. Pero sé lo que quiero y... ―se inclinó y agarró un mechón de su pelo ―esta vez no pienso perderlo.Ella apartó la mirada, respirando hondo. La oferta sonaba tan absurda como tentadora, pero lo que la perturbaba no era el dinero. Era él. Y como iba a sobrevivir un año entero a su lado. Respiró hondo, sin atreverse a mirarlo.—Necesito pensarlo —dijo por fin y Aaron asintió despacio, sin insistir.—Está bien. No voy a presionarte.Encendió el motor, y condujo en calma, sin volver a mencionarlo. La ciudad se veía tranquila desde la ventanilla, pero ninguno de los dos estaba en paz. Rachel miraba hacia afuera, intentando ordenar todo lo que pasaba por su cabeza, mientras Aaron se debatía entre respetar su espacio o detener el coch
C29-¿POR QUÉ NO QUIERES DIVORCIARTE?
C29-¿POR QUÉ NO QUIERES DIVORCIARTE?Rachel salió del café y no sabía si estaba tomando la mejor decisión de su vida o la más temeraria, pero una cosa sí tenía clara: antes de aceptar el matrimonio con Aaron, tenía que cerrar el capítulo más miserable de su pasado.Jhon.Por eso ese mismo día, decidió insistir. Ya era para que hubiese firmado, pero el parecía estar esquivando el divorcio.Era absurdo. Por años había querido deshacerse de su matrimonio, y ahora que ella se lo daba en bandeja, él se negaba.Sentada frente a la ventana de su apartamento, Rachel miró el río Támesis mientras esperaba que la secretaria de Jhon la comunicara. Aquella mujer era una piedra en el zapato: altiva, lenta y siempre con ese tono de superioridad que Rachel odiaba.—La comunicaré con el señor Carter —dijo al fin, y Rachel rodó los ojos.La línea sonó dos veces antes de que la voz de Jhon se colara al otro lado. Era la misma voz que alguna vez le había acelerado el corazón, pero que ahora solo le revol
C30- ¡PAPI! ¿Y EL BESO?
C30- ¡PAPI! ¿Y EL BESO?Al día siguiente, el sol entraba por la ventana cuando el teléfono de Rachel comenzó a sonar. Apenas contestó, escuchó la voz de Kate al otro lado, llena de emoción.—Rachel, tengo buenas noticias —dijo entre risas—. ¡Ya estás oficialmente divorciada! Jhon firmó anoche.Rachel se quedó en silencio un segundo, y luego soltó una carcajada que le salió del alma.—¿Lo dices en serio? ¡No puede ser! ¡Por fin!Kate también se rió.—Créelo. Estás libre, señora independiente.Rachel se dejó caer en la silla, riendo como una adolescente, de hecho le sorprendia lo ligera que estaba, antes cuando pensaba en dejar a Jhon creía que no sobreviviría. Pero contrario a todo aquí estaba mas feliz que nunca.—Kate, te juro que me siento veinte kilos más ligera. No sé si bailar o llorar.—Haz las dos —bromeó Kate—. Te lo mereces. Y prepárate, porque en unas semanas tendrás otra razón para celebrar: la empresa de tus padres volverá a tus manos.Rachel se enderezó, con los ojos brill