All Chapters of UNA BODA POR CONTRATO CON EL AMIGO DE MI EX: Chapter 31
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C31-¡SABÍA QUE PAPÁ LA IBA A BESAR!
C31-¡SABÍA QUE PAPÁ LA IBA A BESAR! Rachel sintió cómo el aire se detenía. El salón estaba en silencio, todos expectantes, y Aaron seguía mirándola con esa intensidad que le hacía imposible moverse. Su corazón latía tan fuerte que pensó que todos podían escucharlo. Ella intentó disimular el nerviosismo, bajando la mirada, y sin darse cuenta se mojó los labios. Y ese pequeño gesto, involuntario fue suficiente para que Aaron casi perdiera el control. Sus ojos siguieron el movimiento, y por un instante, la idea de mantener las apariencias se volvió irrelevante. Y sin importarle dio un paso hacia ella, lento y cuando estuvo frente a Rachel, levantó una mano hasta su nuca. Ella contuvo la respiración y el contacto cálido, firme, y la cercanía le erizó la piel. —Joder… —susurró él —Tenía demasiadas ganas de hacer esto. El comentario la desarmó por completo, sus labios se entreabrieron apenas, y Aaron sonrió de lado antes de acercarse más. Bajó el rostro hasta quedar a un suspiro de el
C33-PERDIENDO EL CONTROL.
C33-PERDIENDO EL CONTROL.La fiesta terminó y Rachel estaba acostada junto a Leah, la pequeña no había querido que su niñera la acostara, ella quería que su nueva mamá lo hiciera y Rachel estaba feliz de complacerla, por eso ahora mismo le acariciaba el cabello con ternura mientras ella luchaba por mantener los ojos abiertos.—¿Te digo algo, mami? —murmuró Leah, medio dormida—. Creo que mi ángel de la guarda escuchó mis súplicas.Rachel sonrió, bajando la voz. —¿Ah, sí? ¿Y qué le pediste?Leah escondió la cara en la almohada, tímida. —Que me trajera una mamá… y me trajo a la más bonita del mundo.Rachel sintió un nudo en la garganta, incluso le costó hablar, pero lo hizo. —Oh, cielo… —susurró—. No sabes lo feliz que me hace eso, yo también estoy feliz de ahora ser tu mami.La niña se acomodó en su pecho, la abrazó con sus bracitos y cerró los ojos. —Te quiero, mamá… —murmuró antes de quedarse dormida. —Yo también, cielo —dijo Rachel de vuelta.La besó en la frente y se quedó observánd
C34-LA ARAÑAS TE ATERRORIZAN.
C34-LA ARAÑAS TE ATERRORIZAN.Rachel estaba de espaldas, bajo la ducha, con el agua cayéndole por el cabello y deslizándose por su piel. El vidrio empañado del baño dejaba entrever su silueta, suave, femenina… y perfectamente real.Aaron se quedó quieto y el corazón le golpeó el pecho como si hubiera corrido una maratón. No quería mirar, pero sus ojos no obedecían.—Por el amor de Dios… —susurró, tragando duro.El agua caía en cascada por su espalda, y cada movimiento suyo era una tortura. La mandíbula se le tensó; sus dedos se cerraron en puños.«Esto es una locura… aunque es tu esposa, Hunter. Tu esposa.»Y ahí estaba el problema. Esa palabra lo atravesó como un dardo.Su esposa.De repente, todo era más complicado.—Genial… —murmuró entre dientes—. Me caso con ella y ahora no puedo ni entrar a una habitación sin sentirme un degenerado. Perfecto, Aaron, simplemente perfecto.Intentó apartar la mirada, pero su cerebro no cooperó. Su parte racional gritaba que se fuera, que fuera un c
C35-RENEGOCIARLO.
C35-RENEGOCIARLO.Poco después bajó las escaleras dispuesta a reunirse con Aaron. Llevaba puesto un pijama de satén con pequeños pollitos estampados, el pantalón era corto y la blusa de tirantes, que se ajustaba más de lo necesario.Era un regalo de Valery en su cumpleaños, pero era una talla más pequeña, aun así, se dijo a sí misma que no importaba, que solo iban a hablar de documentos.Cuando entró al estudio, Aaron estaba de espaldas, concentrado frente al escritorio. Tenía las mangas de la camisa remangadas y el cabello ligeramente despeinado.Rachel se detuvo un segundo… y entonces lo vio. El pantalón de vestir le quedaba tenso, marcando un trasero perfecto que estaba segura su secretaria no había pasado por alto.—Oh, por favor… —murmuró apenas, llevándose una mano a la boca y una sonrisa culpable se le escapó al igual que el pensamiento.«¿Irá al gimnasio muy seguido o eso viene de fábrica?» tuvo que morderse el labio para no reírse.Pero enseguida se reprendió mentalmente.«Po
C36-DILE A RACHEL QUE VENGA.
C36-DILE A RACHEL QUE VENGA.Aaron dio un paso atrás, conteniéndose y miró a Rachel como si hace un segundo no hubiera estado a punto de besarla, se aclaró la garganta y dijo, en voz baja.—Me refería al contrato de John.Rachel tragó con las mejillas calentadas.En cuestión de segundos todo pareció evaporarse y la vergüenza la inundó y dejó que una sonrisa tímida pero con fingida indiferencia, asomara. —Está bien —respondió, apretando los dedos contra el borde del escritorio—. ¿Entonces qué propones?Aaron volvió a los papeles como si ese fuese el único refugio posible y señaló con el bolígrafo un punto clave.—Registramos una impugnación inmediata —dijo—. Presentamos pruebas de que la transferencia no fue una inversión válida, y pedimos una suspensión provisional hasta que se aclare la auditoría. Si lo hacemos rápido, no podrán mover las acciones.Rachel siguió con la mirada, tratando de no pensar en la tensión que aún latía entre ellos. —¿Y crees que funcionará si además mostramo
C37-PORQUE ELLA ERA SUYA.
C37-PORQUE ELLA ERA SUYA.El sol entraba por los ventanales del invernadero y Rachel estaba sentada en el suelo junto a Leah, que sostenía una pequeña regadera rosa y regaba con cuidado las plantas más bajas.—Así, muy bien —dijo Rachel sonriendo—. Eres toda una experta.Leah levantó la cara, con las mejillas encendidas y los rizos rubios despeinados.—Es que tú me enseñas bonito —dijo con una sonrisa tímida.Rachel soltó una risa suave y le limpió la naricita con los dedos.—Tú haces que todo crezca, hasta las flores te quieren, cielo.La niña rió feliz, y siguió regando. Unos segundos después, se quedó pensativa.—Rachel… ¿puedo pedirte algo?—Claro, mi amor.Leah se mordió el labio inferior, como si dudara.—Quiero ir al colegio —dijo bajito—. Con otros niños.Rachel frunció el ceño.—¿No vas a una escuela?Leah negó, moviendo los rizos.—Papá dice que me enseña en casa. Que es mejor así… por mi condición.Rachel la miró, sorprendida.—¿Tu condición? —repitió despacio—. ¿Amor, pued
C38-SI TANTO QUIERES SER LA SEÑORA CARTER, TEN PACIENCIA.
C38-SI TANTO QUIERES SER LA SEÑORA CARTER, TEN PACIENCIA.Rachel llegó al hospital con el corazón acelerado. Frente a la puerta de la habitación, respiró hondo antes de girar el pomo. No sabía qué iba a encontrarse.Pudo haberse negado a venir; al fin y al cabo, Jimena Carter ya no era su familia. Pero no podía hacerlo, porque durante su matrimonio con John, Jimena y su esposo habían sido los únicos que le habían dado apoyo y comprensión.Además, la familia Carter había sido amiga de los suyos por años.Ir era lo mínimo que podía hacer… aunque intuía que la conversación inevitable sería sobre su divorcio, John probablemente ya se lo había contado.Empujó la puerta y entró despacio.La habitación era blanca, silenciosa, con el leve pitido de una máquina junto a la cama y Jimena estaba allí, recostada, con su cabello gris recogido con elegancia, y a su lado el señor Carter, con expresión cansada pero amable.Los ojos de la mujer se abrieron y, al verla, se iluminaron.—¡Rachel, querida
C39- TE SUGIERO QUE LA SUELTES.
C39- TE SUGIERO QUE LA SUELTES.Rachel se quedó helada.—¿Perdón? —alcanzó a decir—. No puedo aceptar eso… esas acciones te pertenecen.Jimena sonrió con serenidad.—No me pertenecerán por mucho tiempo, Rachel. —Su voz era dulce, pero firme—. Ya tomé mi decisión. No quiero que mi hijo arruine todo lo que su padre y yo construimos. Y tú… —la miró directo a los ojos— tú eres la única persona en la que confío.Rachel respiró hondo, intentando mantener la calma.—Jimena, te lo agradezco, pero esto no está bien. Yo ya no soy parte de la familia, no puedo aceptar algo así.—Sí puedes —replicó su ex suegra con una sonrisa cansada—. Además lo mereces. Porque mientras otros buscaban su propio beneficio, tú solo diste sin esperar nada.Rachel apartó la mirada, sintiendo un nudo en la garganta.—No sé qué decir…—No digas nada —interrumpió Jimena—. Solo prométeme que vas a cuidar lo que es nuestro. Prométeme que no dejarás que lo destruyan.Esa frase la desarmó y Rachel asintió lentamente, sabie
C40-¿POR QUÉ LA DEFENDISTE?
C40-¿POR QUÉ LA DEFENDISTE?Aaron solo observó y su mirada era fría, intensa, casi asesina. John aún tenía la mano en el brazo de Rachel, y eso bastó para que algo oscuro se encendiera dentro de él.«¿Por qué diablos la tocaba así?»No tenía derecho. Ninguno.Rachel era su esposa. Su maldita esposa.Y aunque fuera por contrato, aunque nadie lo supiera.Era suya.Con determinación, dio un paso hacia ellos, con una calma que no engañaba a nadie y, de inmediato, John se apartó, desconcertado por la expresión de su amigo.Por un momento pensó que Aaron la estaba defendiendo, pero enseguida descartó la idea. «No... si hay alguien que la detesta, es él.»Mientras tanto, Rachel sentía el corazón acelerado. No por John, sino por Aaron. Jamás imaginó encontrarlo allí y, peor aún: aquel era su primer encuentro con los Carter desde la boda.«Si supieran la verdad...», pensó. «Si supieran que ahora soy la esposa del hombre que más dicen odiarme, quedarían tiesos.»Por un segundo, se sintió ten
C41- ¿AÚN TE IMPORTA?
C41- ¿AÚN TE IMPORTA?El sonido de los tacones de Rachel resonaba en el estacionamiento vacío. Caminaba rápido, con el corazón todavía agitado, buscando su auto. No quería pensar. No quería recordar la cara de John, ni la de Isadora, ni la sonrisa falsa de Amanda y menos la mirada acusatoria de Aaron. Solo quería irse.De pronto, escuchó pasos detrás. Giró apenas y lo vio. Él venía en su dirección con el ceño fruncido y los ojos llenos de reproche; cualquiera pensaría que la había atrapado en una infidelidad.―¿Tú... tú qué haces aquí?Aaron no respondió. En cambio, dio un paso más y la acorraló contra el auto. Rachel sintió el frío del metal en la espalda y el calor del cuerpo de él frente a ella. El aire se volvió pesado en segundos.—Tenemos que hablar —dijo finalmente.Rachel tragó saliva, con el pulso desbocado.—Bien, lo haremos... en casa —murmuró, intentando apartarlo—. Aquí no.Aaron frunció el ceño.—¿En casa? ¿Para qué? ¿Para que nadie te vea conmigo? ¿Para que John no sospe