All Chapters of UNA BODA POR CONTRATO CON EL AMIGO DE MI EX: Chapter 51
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C52-¿SU ESPOSA?
C52-¿SU ESPOSA?—¿Aaron? —La voz era aguda, sorprendida y llena de emoción—. ¿Aaron Hunter? ¡¿Eres tú?!Todos en la mesa se giraron al mismo tiempo y la mujer que había hablado estaba de pie, bajo el brillo dorado de las lámparas del restaurante.Era imposible no mirarla.Llevaba un vestido negro ajustado, elegante, el tipo de prenda que solo alguien muy segura se atrevería a usar en un sitio así. Su cabello, negro como la tinta, caía liso sobre los hombros, y sus ojos —igualmente oscuros— brillaban con una mezcla de sorpresa y picardía.Aaron la miró, y por un segundo, su rostro cambió a sorpresa. Pero después, la expresión desapareció, reemplazada por una neutralidad fría.Rachel frunció el ceño y algo en esa mujer le produjo un rechazo inmediato, era una sensación que no podía explicar… pero que no necesitaba hacerlo.En cuanto a la mujer, sonrió al ver la reacción de Aaron y soltó una risa ligera, coqueta.—¿Qué pasa, Hunter? ¿Te quedaste sin palabras o ya no saludas a las viejas
C53- BAILA CONMIGO, ESPOSA.
C53- BAILA CONMIGO, ESPOSA.En cuanto a Aaron bajó la mirada, aliviado de que Konrad se encargara de lo que él no podía decir, entonces Bianca respiró hondo, murmuró una excusa y se retiró con la poca dignidad que le quedaba, dejando un perfume caro en el aire.Rachel tomó su copa, sin mirarlo.—Hotel Westford, ¿eh? —dijo en voz baja.Aaron se quedó helado y el color se le fue del rostro, estaba tan asustado que la copa que sostenía casi se le cae de las manos.—Rachel… —empezó rápido y nervioso—. No es lo que piensas. Fue una convención de empresarios, ella se acercó porque estaba interesada en el tipo de inversión que yo manejaba. Eso es todo. —Hablaba de prisa, atropellado, gesticulando como si intentara borrar la escena con las manos—. Y sí, cenamos, pero no solos. Había más personas, varios colegas… puedo llamarlos, de verdad, puedo ponerlos en altavoz y que te lo confirmen.Rachel lo miró de reojo, con el ceño fruncido y una sonrisa contenida.—Te lo juro, Rachel, no pasó nada.
C54- ESTO ES REAL.
C54- ESTO ES REAL.Aaron la llevó hasta el centro del salón. La música era lenta, envolvente, con un ritmo que parecía marcar los latidos de ambos. Rachel apoyó una mano en su hombro, y él la tomó de la cintura, con esa firmeza que no dejaba espacio para dudas.Y el contacto fue suficiente para que el aire se volviera denso y que sus cuerpos se movieran despacio, sincronizados, pero había una verdad: cada movimiento parecía cargado de tensión, cada roce era una provocación silenciosa entre ambos.Aaron la miraba sin disimulo, con los ojos fijos en ella y tan cerca que podía sentir su respiración.—No estás nada mal para alguien que amenazó con mandarme al sofá —susurró con una sonrisa apenas visible.Rachel levantó la vista, intentando mantener la calma y que sus mejillas no enrojecieran más.—No te confíes, Hunter. Todavía no decido si te salvas.Él soltó una risa baja, profunda, y la giró con suavidad. Pero al hacerla volver hacia él, la sostuvo con fuerza y su mano recorrió lentamen
C55- SI MI ESPOSA QUIERE BEBER.
C55- SI MI ESPOSA QUIERE BEBER.Después del baile, la noche siguió entre risas y copas. Konrad pidió una botella más de vino, Helena hizo brindar a todos por "los nuevos comienzos" y Rachel... ya no distinguía muy bien cuántos tragos llevaba. Sus mejillas estaban encendidas, su risa se escapaba con facilidad y cada vez que Aaron le hablaba al oído, ella soltaba una carcajada más fuerte que la anterior.Konrad y Helena los miraban divertidos.—Aaron, tengo que admitirlo —dijo Konrad, levantando su copa—, hace tiempo que no me divertía tanto en una cena de negocios.Aaron sonrió, aún con la mano en la espalda de Rachel.—El placer fue nuestro. —Miró a Rachel, que reía sin razón aparente—. Literalmente.Rachel le dio un golpecito en el pecho.—No exageres, solo me tomé... —levantó un dedo, luego dos, después tres—. Bueno, no importa.Konrad soltó una carcajada tan sincera que varias personas de mesas cercanas voltearon a verlo.—Tienes una esposa encantadora —dijo divertido—. Me gusta su
C56- ¿HAY ESPACIO PARA MI EN TU CORAZÓN?
C56- ¿HAY ESPACIO PARA MI EN TU CORAZÓN?El auto se detuvo frente a un bar elegante, de fachada discreta y luces tenues. Rachel lo miró confundida con los ojos brillantes por el vino y la emoción.—¿Aquí?Aaron le abrió la puerta, tomándola de la mano para ayudarla a bajar.—Aquí. Dijiste que querías quedarte un poco más, ¿no? Bueno, soy socio en este club.Rachel lo miró divertida.—Wow... —susurró, observando el interior apenas entraron. El lugar tenía sillones de cuero oscuro, paredes cubiertas de madera y un piano sonando al fondo—. Esto... esto es muy tú. —Se inclinó hacia su oído, su voz apenas un soplo—. Secreto.Aaron sonrió de lado, con esa expresión tranquila que la desarmaba.—Lo sé.Un empleado se acercó enseguida, impecable en su traje.—Buenas noches, señor Hunter.Aaron asintió con cortesía.—Quiero un lugar privado y una botella de Macallan 25.—Enseguida, señor.Rachel soltó una risa baja, apoyándose un poco en su brazo.—Hablas como si fueras el dueño del lugar.—Se p
C57-UN INCENDIO QUE NO PUEDO APAGAR.
C57-UN INCENDIO QUE NO PUEDO APAGAR.—¿Qué sientes por mí, Rachel Miller? El silencio se estiró. Rachel no parpadeó, su respiración se aceleró. Y el bar, el juego, el ruido... todo se desvaneció. Aaron temió lo peor, el nudo en su estómago se intensificó, pero cuando una sonrisa lenta, cargada de promesas, se dibujó en los labios de Rachel, él pudo respirar.Ella se levantó de la mesa y cerró la distancia con pasos deliberados y se detuvo tan cerca que sus cuerpos casi se tocaban.—¿Espacio? —susurró y su dedo recorrió el borde del cuello de la camisa de Aaron, sintiendo su pulso acelerado—. Aaron Hunter, en mi cabeza tienes un penthouse con vistas de lujo. —Su mano bajó, trazando una línea hasta su pecho deteniéndose en el corazón palpitante—. Y aquí... aquí has encendido un incendio que no sé si puedo apagar.Aaron la miró, atrapado.Porque ella era vulnerable y poderosa a la vez, una mezcla que lo volvía loco.—¿Y qué hacemos con ese incendio, Rachel? —preguntó con la voz cargada
C58- SE ACABÓ EL ESPECTÁCULO CARIÑO.
C58- SE ACABÓ EL ESPECTÁCULO CARIÑO.Rachel se quedó quieta, con una ceja ligeramente arqueada, como si observara una escena patética. Sus ojos brillaban con desdén y poder, como una reina que no se dejaba intimidar y mucho menos vencer.—¿Terminaste? —dijo y eso hizo que Bianca se alejara—. ¿O vas a seguir con tu espectáculo infantil?Aaron, sorprendido por el beso de Bianca, tenía el rostro tenso, pero también una furia contenida mezclada con miedo a lo que Rachel pudiera pensar.Rachel avanzó hacia Bianca, ignorando a Aaron por completo y se detuvo delante de ella.—Cuando no puedes brillar con personalidad, recurres al drama barato —dijo, goteando desprecio—. Como besos forzados en pasillos oscuros... qué patético, Bianca. Qué desesperado.Bianca enrojeció y su máscara de superioridad comenzó a resquebrajarse.—¡Cállate, perra! —espetó—. ¡No sabes nada de lo que tenemos!Rachel soltó una risa breve, pero afilada como un cristal roto.—¿Lo que 'tienen'? —replicó, dando un paso más
C59-ME GUSTAS, AARON HUNTER.
C59-ME GUSTAS, AARON HUNTER. Aaron abrió la puerta de la suite con una mano, sin soltar a Rachel, la puerta se cerró con un golpe seco y sus labios siguieron devorándose en un beso crudo, lenguas enredadas, jadeos calientes, todo llenando el aire. Rachel metió las manos bajo su camisa, arañando su pecho duro y Aaron gruñó, apretándole el culo con fuerza, pegándola a él hasta que ella sintió su polla dura presionando contra su vientre. —Joder… me tienes loco —murmuró contra su boca—. Quiero enterrarme en ti hasta que grites mi nombre. Ella jadeó, excitada, pero se apartó de golpe y sus ojos brillaron con poder. —Tú siempre mandas, ¿eh? —dijo, empujándolo al sillón—. Esta noche, no. Aaron cayó sentado, sonriendo, con su mirada fija en ella y ella retrocedió y de la nada empezó a moverse despacio, sensual, con el alcohol haciéndola más fluida, más peligrosa y sensual. Y sus caderas ondularon al ritmo de un
C60-DURA Y PERFECTA.
C60-DURA Y PERFECTA.Aaron se hundió en el colchón y un gruñido escapó de sus labios cuando la boca cálida y húmeda de Rachel lo envolvió.Ella era torpe, inexperta, pero terriblemente decidida. Lo chupaba como si fuera una paleta, con una mezcla de curiosidad y devoción que lo estaba volviendo loco. Su lengua exploraba cada centímetro, jugueteando con la hendidura de la punta, provocando que sus músculos abdominales se tensaran de forma violenta.—Ra... Rach... Rachel, nena... —jadeó—. Me voy a...Ella, en lugar de alejarse, lo succionó con más fuerza, y Aaron vio estrellas blancas explotar detrás de sus párpados cerrados. Una mano suya bajó casi por reflejo, enredándose en su melena castaña.—Joder... Bebé... —gemía, entrecortado.Rachel se sentía poderosa, porque sentir su piel aterciopelada y dura contra su lengua, el peso de él en su boca, el sabor salado inundaba sus sentidos... él era una intoxicación.Lo amaba.Amaba cada parte de él, y quería devorarlo.De repente, recordó el
C61-¿CREES QUE PUEDES CON MÁS?
C61-¿CREES QUE PUEDES CON MÁS?Aaron respondió al beso con la misma urgencia, pero de pronto, sus manos se posaron en sus caderas, frenando el ritmo, y la miró a los ojos con una intensidad que hizo que el aire se le cortara.—Tranquila —murmuró—. Así no. Ven aquí.Y con una firmeza que no admitía discusión, la guio para que se colocara sobre él. Él se sentó contra la cabecera de la cama y ella se acomodó en su regazo, frente a frente, sus cuerpos unidos desde el pecho hasta los muslos en un contacto total.Entonces, con un movimiento deliberado y profundo, la penetró.Rachel contuvo el aliento y la sensación de plenitud era abrumadora. Aaron cerró los ojos un instante, soltando un gemido suave de sus labios.—Dios, Rachel... —respiró y agarró sus caderas con fuerza—. Me aprietas... me aprietas tanto que siento que voy a perder la cabeza.Ella comenzó a moverse; fue un balanceo lento y sensual de caderas que permitía que sus miradas no se separaran ni un segundo.—Te siento... tan gra