All Chapters of UNA BODA POR CONTRATO CON EL AMIGO DE MI EX: Chapter 61
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C62- ALGO REAL.
C62- ALGO REAL.Aaron la levantó de la cama sin romper el contacto y la llevó frente al espejo grande de la suite. La rodeó desde atrás, pegando su cuerpo duro como roca contra su espalda, sus ojos se encontraron en el reflejo y ambos vieron el fuego crudo que los consumía.La penetró con una lentitud brutal, cada centímetro de su polla dura estirándola, llenándola hasta el borde del placer y el dolor.—Mírate —gruñó Aaron, con una voz grave, casi salvaje, mientras se movía dentro de ella—. Mira lo que me haces. Te ves tan mía, Rachel.Una mano subió por su cuello, apretando con firmeza, luego bajó a sus tetas, pellizcando un pezón con rudeza, haciéndola jadear, la otra la sujetó por la cintura, hundiendo los dedos en su carne y Rachel intentó apartar la mirada, abrumada por la intensidad.—No… no me mires así —jadeó, vulnerable.Aaron rio y la giró un poco, forzándola a ver cómo sus cuerpos se unían, cómo su polla se deslizaba dentro de su coño empapado.—Quiero que veas… —dijo, mord
C63- ¿PODEMOS LLAMARLA?
C63- ¿PODEMOS LLAMARLA?La luz del amanecer entraba por los ventanales cuando Rachel abrió los ojos despacio, aún con el cuerpo pesado y la respiración irregular. Tardó unos segundos en ubicarse y su mano buscó instintivamente el otro lado de la cama, lo encontró frío y vacío y el corazón se le encogió. Se incorporó de golpe, aferrándose a las sábanas, mientras la cabeza le daba vueltas. Los recuerdos de la noche anterior la golpearon sin piedad: las miradas, el roce, el descontrol. Lo había sentido, cada segundo de él y ahora, el miedo la inundaba. «Se fue. Se arrepintió.» Sus ojos se nublaron un poco, pero entonces, la puerta se abrió y Aaron apareció con una bandeja en una mano y un ramo desordenado de rosas en la otra. Estaba de jeans, suéter negro y el cabello aún húmedo. No era el ejecutivo arrogante de siempre, sino un hombre que parecía recién salido de un sueño. —Buenos días, hermosa —dijo con voz suave y un poco de diversión—. ¿Pensaste que me había escapado? Rache
C64-¿ESTÁS CON UN HOMBRE?
C64-¿ESTÁS CON UN HOMBRE?Rachel estaba a punto de caer. La distancia entre ella y Aaron era mínima, podía sentir el calor de su cuerpo, la firmeza de su mirada, esa chispa que encendía el fuego entre ellos. Aaron inclinó la cabeza y sus labios rozaron los de ella… pero entonces el sonido del teléfono rompió el momento.Rachel se sobresaltó, dio un paso atrás, el corazón le martillaba el pecho mientras el tono seguía sonando sobre la mesa, bajó la cabeza y vio el nombre en la pantalla: John.El aire se volvió pesado y Aaron también lo vio y su mandíbula se tensó al mismo tiempo que sus ojos se oscurecían.—¿John? —repitió, con voz baja y controlada.Rachel tragó saliva y trató de explicarse sin razón.—Debe ser… por Melody. Sin mirarlo, tomó el teléfono y caminó hacia el balcón, Aaron no dijo nada, pero cada músculo de su cuerpo se endureció. Su mirada seguía fija en ella, como si temiera —o deseara— escuchar lo que estaba a punto de decir.Rachel contestó, tratando de mantener la c
C65-NECESITO TIEMPO.
C65-NECESITO TIEMPO.—¿Rachel? —la voz de John sonó más fuerte y cargada de tensión—. ¿Estás con alguien? ¡Respóndeme!Pero ella no dijo nada. Tenía la respiración contenida y los dedos tensos mientras sostenía el teléfono y el silencio entre ambos fue tan pesado que apenas se oía el murmullo lejano de la ciudad; luego, sin pensarlo más, colgó.Del otro lado, John se quedó mirando la pantalla en shock, porque ella le había cortado la llamada.―¿Qué carajos? ¿Alguien estaba contigo? ―murmuró recordando la voz masculina.—¿Papi? —la vocecita de Melody lo sacó de sus pensamientos—. ¿Mami está enojada otra vez?Él apretó la mandíbula, tragando el nudo de rabia que le subía al pecho, porque estaba seguro de que había escuchado a un hombre. «¿Tan rápido se había buscado a otro? ¿O acaso estaba equivocado?»Respiró hondo y guardó el teléfono antes de sonreírle a su hija.—No, amor… no está enojada —la calmo.La niña se le acercó y lo abrazo buscando consuelo, y John la rodeo con sus brazos,
C66-PLAN DE CONTINGENCIA.
C66-PLAN DE CONTINGENCIA.La puerta de la habitación se cerró con un clic sordo y el aire dentro estaba quieto, frío, John dejó las llaves en la consola y solo entonces la vio.Isadora no se había movido para recibirlo.Estaba de pie en el centro de la habitación, como una estatua, con una copa de vino medio llena en la mano.—Oí tu llamada —soltó sin rodeos, su voz era un filo de hielo.John se detuvo, sin quitarse la chaqueta, y el color abandonó su rostro mientras procesaba lo que acababa de escuchar.—¿Sigues pensando en ella? —continuó Isadora, dando un sorbo lento, manteniendo la mirada fija en la pared frente a él.No era una pregunta, era más bien un cargo, un reproche, John suspiró, pasándose una mano por el rostro.—Isadora, no empieces. Rachel y yo hablamos por...—¿Empezar qué? —lo interrumpió—. ¿La conversación que te niegas a tener? ¿O la que tienes en tu cabeza con ella?Un tic latió en la mandíbula de John, quien aún no había podido sacarse de la cabeza la voz que esta
C67-LA FAMOSA ESPOSA CONTRATADA.
C67-LA FAMOSA ESPOSA CONTRATADA.Esa noche, Nueva York parecía brillar más que nunca. Las luces se reflejaban en los ventanales de la suite cuando Aaron se acercó a Rachel, que estaba revisando unos documentos en la cama.—Cariño —dijo él—, vístete bonita esta noche. Vamos a cenar.Ella lo miró sorprendida, dejando los papeles a un lado.—¿Cenar? —repitió con una sonrisa—. ¿Contigo? ¿O es otra cena de negocios?Aaron se acercó, apoyando una mano en el borde de la cama y arqueó una ceja.—Conmigo —respondió, bajando la voz—. Y con un viejo amigo. Elijah Davenport acaba de llegar a la ciudad con su esposa, quiero presentártela.Rachel lo miró, genuinamente emocionada. No solo por la invitación, sino por lo que implicaba. Aaron, siempre tan reservado, queriendo presentarla como su esposa.Era contradictorio, sí. Porque hasta hace unas horas él había querido hacer público su matrimonio en Londres y ella le había pedido tiempo, pero en su defensa, no quería lastimar a Melody.Gracias a Dio
C68- ALGO QUE NO SE PUEDE REEMPLAZAR.
C68- ALGO QUE NO SE PUEDE REEMPLAZAR.Rachel parpadeó, sorprendida y Aaron lo fulminó con la mirada.—No empieces —le advirtió en voz baja, aunque sin perder la sonrisa.Elijah levantó las manos, divertido.—Tranquilo, amigo, solo bromeaba. Estoy feliz por ti, de verdad —su expresión se suavizó con sinceridad—. Ella parece ser exactamente lo que necesitabas. Y si ella te hace sonreír así, entonces tiene toda mi aprobación. Aaron asintió, agradecido por las palabras de su amigo y Elijah continuó, mientras sus ojos recorrían a Rachel con evidente admiración:—Aunque tengo que decir... si todas las esposas contratadas fueran así, medio Manhattan estaría firmando contratos de matrimonio.Rachel se sonrojó y forzó una sonrisa diplomática.—Tendría que cobrar más, entonces —respondió con agilidad, lo que hizo que Gemma soltara una risita suave.—Me cae bien —dijo la rubia, tocando el brazo de Rachel—. Ven, siéntate a mi lado, necesito que me digas quién es tu diseñador. O es que Aaron tien
C69- PENSANDO EN COMPENSARTE.
C69- PENSANDO EN COMPENSARTE.Al final de la cena, el aire de Nueva York estaba helado, con ese viento que arrastra el olor a ciudad, a lujo y a caos. Afuera del restaurante, las luces doradas del letrero se reflejaban en los autos estacionados. Rachel se abrazó a sí misma mientras esperaban al valet, y Aaron, sin dudar, se quitó el saco y lo colocó sobre sus hombros.—Te vas a enfermar —dijo poniéndole su saco.Ella bajó la mirada al saco y lo sostuvo sin ponérselo. Luego dio un paso hacia él, tan cerca que su perfume lo envolvió.—Tienes una mancha de vino —susurró, agarrándolo de la corbata con una lentitud que rozaba la provocación.Aaron la observó, mudo, mientras ella pasaba el pulgar por el borde de su labio inferior, limpiando la mancha. Era un gesto simple, casi doméstico... pero había algo en la forma en que lo hacía, en la mirada tranquila y segura de Rachel, que lo desarmó por completo y excitaba cada célula de su cuerpo.—Si sigues haciéndome eso, voy a tener que olvidarm
C70-TE DAS CUENTA DE QUE ME AMAS.
C70-TE DAS CUENTA DE QUE ME AMAS.El aire en el penthouse se volvió espeso. Gemma se quitó los tacones despacio y se dirigió a la habitación. Elijah la seguía con la mirada, tenso, los puños cerrados, el pecho subiendo y bajando con rabia contenida.—Así que eso fue lo que hiciste —murmuró con voz ronca, acercándose—. Hablar con tu prometido mientras estabas sentada a mi lado. Fingiendo ser mi esposa.Gemma no se giró. Se limitó a dejar los zapatos en una esquina antes de voltearse.—Recibí una llamada. Nada más.Elijah soltó una risa amarga.—Te seguí, Gemma. Escuché todo. “Te amo”, “muero por verte”, “no puedo esperar para casarme contigo”. ¡¿Te suena?!Ella se mantuvo impasible, su rostro era una máscara de serenidad.—Seis meses, Elijah —le recordó—. Es lo que pediste. Actuar como tu esposa feliz a cambio de mi libertad. ¿Recuerdas?—¡Todo ha cambiado y lo sabes! —rugió él, golpeando la mesa con el puño. Su mirada ardía de celos, de rabia, de amor por ella—. Te amo, Gemma. Maldita
C71-¿QUÉ DÍA LLEGAS?
C71-¿QUÉ DÍA LLEGAS?Aaron movía sus caderas con un ritmo firme y profundo, hundiéndose en ella una y otra vez. Y Rachel, boca abajo, con el rostro hundido en la almohada, gemía con cada embestida, mientras se aferraba a las sábanas. —Dime que es mío —pidió Aaron en su oído, su voz áspera por el deseo y el esfuerzo, mientras sus manos agarraban sus caderas con fuerza, marcando su piel.—Tuyo —jadeó Rachel, enterrando el rostro en la almohada—. Solo tuyo, Aaron.Él se inclinó sobre su espalda, mordiendo suavemente la curva donde su cuello se unía al hombro. Una de sus manos se deslizó por su espalda y bajó a sus nalgas. Ella gimió más fuerte, empujando su cuerpo contra el de él, ansiosa por recibirlo más hondo. —Eres perfecta —gruñó él—. Una maldita perfección hecha para mí.Ella arqueó la espalda en respuesta, empujando sus caderas contra las de él, buscando una profundidad aún mayor. Su cuerpo entero era un arco de sensación pura. —Gírate —susurró Aaron de repente.Con un movimient