All Chapters of UNA BODA POR CONTRATO CON EL AMIGO DE MI EX: Chapter 71
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C72- TREGUA TEMPORAL.
C72- TREGUA TEMPORAL.La limosina se detuvo frente a la mansión.El motor se apagó y el chofer bajó para abrir la puerta. Aaron salió primero y extendió su mano hacia Rachel.—Llegamos mi amor —dijo él con una sonrisa que solo le dedicaba a ella.Rachel tomó su mano y bajó del auto. Su corazón latía fuerte. Después de todo lo que había pasado en el viaje, volver a esta casa se sentía diferente.—¿Nerviosa? —preguntó Aaron, notando cómo ella apretaba su mano.—Un poco —admitió Rachel.Y antes de que pudieran dar un paso más, la puerta principal se abrió de golpe y una pequeña figura salió corriendo hacia ellos.—¡Papá! ¡Rachel! —gritó Leah con alegría, lanzándose primero a los brazos de su padre.Aaron la levantó y la hizo girar en el aire, provocando risas en la niña. Luego, para sorpresa de Rachel, Leah se soltó y corrió hacia ella, abrazándose a su cintura con fuerza.—Te extrañé mucho —dijo la niña, mirándola con adoración.Rachel sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas mien
C73-LOS CALLADOS SON LOS MEJORES.
C73-LOS CALLADOS SON LOS MEJORES.Quince días despuésEl sol entraba por las ventanas del estudio de Aaron mientras Rachel ajustaba la cámara de su laptop.Kate y Valery aparecieron en la pantalla, sonriendo ampliamente.—¡Por fin! —exclamó Kate—. Pensábamos que te habías olvidado de nosotras.Rachel se acomodó en la silla y sonrió.—Lo siento. Han sido días... intensos.—Cuéntanos todo —pidió Valery, inclinándose hacia la cámara—. ¿Cómo va tu matrimonio con el bombón millonario?Rachel no pudo evitar sonrojarse.—Aaron y yo... estamos bien. Más que bien, en realidad. Es diferente ahora. Ya no fingimos.Kate alzó una ceja.—¿Diferente cómo?—Nos casamos de verdad —Rachel levantó su mano mostrando la argolla—. Ya no es un acuerdo de negocios. Nos amamos.Valery soltó un grito de emoción mientras Kate abría los ojos como platos.—¡Lo sabía! —exclamó Valery—. ¡Sabía que terminarían juntos!—Vaya, vaya —Kate sonrió con malicia—. Así que la señorita "solo es un contrato" ahora está perdida
C74-¿A QUE HORA ES LA CENA?
C74-¿A QUE HORA ES LA CENA?Días después, Rachel miró por la ventana de su oficina, observando el atardecer sobre la ciudad. La empresa de su familia ya no era solo un sueño escrito en servilletas de café; ahora tenía vida propia.Había utilizado el capital de Aaron con precisión quirúrgica, enfocándose en licitaciones que nadie más veía como oportunidades.Y aunque tenía una oficina formal en el centro, Rachel prefería trabajar desde casa la mayor parte del tiempo. Su despacho improvisado en el dormitorio extra se había convertido en el verdadero corazón de la empresa y solo venía a la oficina para reuniones importantes o cuando necesitaba ese aire de formalidad que solo un espacio corporativo podía dar.El teléfono sonó, interrumpiendo sus pensamientos.—Rachel, el comité acaba de enviar la notificación. Ganamos la licitación del Centro Cultural Evergreen —dijo su nueva asistente con voz entusiasmada.Ella contuvo la respiración.Era el proyecto que cambiaría todo, porque sería el p
C75- NO ES ÉL.
C75- NO ES ÉL.Al llegar a Le Bistrot, entre cristales limpios y luces suaves, Aaron avanzó con la calma de un depredador. El empleado caminaba delante, pero él ya no escuchaba nada porque estaba buscando algo —o a alguien— con los ojos.Y la vio, con el empresario.No pudo contenerse y palmeó el hombro de su amigo.—John... —murmuró, su voz seca—. ¿No es esa Rachel?Señaló con la cabeza hacia la terraza privada, donde ella se veía radiante, serena y demasiado hermosa para estar con otro.La luz cálida le marcaba los hombros y Octavio Roque, impecable y con esa sonrisa de "sé exactamente lo que estoy haciendo", la miraba con un interés que a Aaron le revolvió cada fibra.Por dentro, se estaba incendiando.—Mira nada más —soltó entre dientes, apenas audible—. El caballero no sabe dónde queda la maldit4 frontera del respeto.Sus puños se cerraron hasta que los nudillos se pusieron blancos, al mismo tiempo que el aire se le atascaba en el pecho y cuando bajó la mirada a sus manos, no lo
C76-DAME EL ANILLO.
C76-DAME EL ANILLO.Horas después, Aaron llegó a la mansión primero. La habitación que ahora compartían estaba en silencio, pero el aire era pesado, cargado de la furia no dicha que había traído consigo. Se quitó la chaqueta y la corbata con movimientos bruscos, esperando, porque sabía que vendría. La había humillado deliberadamente al llevar a John, y ahora tenía que enfrentar las consecuencias.No pasó mucho tiempo para que la puerta del dormitorio se abriera sin ceremonia. Rachel entró. Y no parecía la mujer radiante de la cena, ni la amante vulnerable de la noche anterior. Parecía una ejecutiva enfurecida, con los ojos brillando con una ira glacial. Se detuvo frente a él, dejando caer su bolso en un sillón con un golpe sordo.—¿Quieres explicarme tu brillante jugada de esta noche, Aaron? —preguntó con una voz peligrosamente baja y controlada—. ¿O debo empezar a llamarte el estratega?Su marido se enderezó, aún con las manos apoyadas en la hebilla del cinturón, como si necesita
C77- TRES MESES.
C77- TRES MESES.Rachel lo miró, atrapada entre la rabia que aún vibraba en su pecho y el temblor extraño que le provocaba verlo así: vulnerable, hermoso, y tan decidido a no soltarla. Su corazón latía fuerte, demasiado fuerte, como si quisiera adelantarse a lo que venía. Entonces Aaron no esperó más y tomó su mano con una suavidad que contrastaba con todo lo que habían dicho, y sin apartar la mirada, deslizó el anillo en su dedo. Luego sus dedos se entrelazaron, cálidos, firmes y la frente de él rozó la de ella, mezclando sus respiraciones.—Es la opción uno —dijo—. Siempre fue la opción uno. Pero Rachel... no me pidas que no sienta. No soy tan fuerte. —Su voz se quebró—. Yo no quería que fueras mi propiedad. Quería que fuéramos uno solo. Pero no sé cómo hacerlo sin intentar controlar lo que me aterra perder.Ella abrió la boca para responder, pero él continuó, como si necesitara soltarlo antes de que se le deshiciera en el pecho.—Me pediste tiempo y te lo di. Pero cada día que pa
C78- SOSPECHAS.
C78- SOSPECHAS.La luz de la mañana entraba a montones por el ventanal, cálida y clara, iluminando el uniforme nuevo de Leah mientras ella giraba sobre la cama con emoción y nervios. La falda plisada se movía con cada salto, y la chaqueta azul marino parecía demasiado grande para sus hombros pequeños.Rachel estaba allí, de pie, apenas apoyada en el marco de la puerta, mirándola con una ternura que le apretaba el pecho, porque en Leah había encontrado algo que no se esperaba: el deseo urgente de proteger, de cuidar, de llenar silencios con abrazos.La pequeña se detuvo, respirando agitada, sosteniendo la corbata roja con los dedos temblorosos.—¿Y... y tendré amigos, Rachel? —preguntó en un hilo de voz, tan frágil que parecía que podía romperse con un soplo—. ¿Amigos con los que pueda hablar?Ese "hablar" le atravesó el alma. Era un sueño enorme para una niña de seis años con mutismo selectivo. Rachel se acercó y se sentó en la cama, acomodando el moño de Leah con cuidado.—Claro que
C79- SEAMOS AMIGAS.
C79- SEAMOS AMIGAS.Después de dejar a Leah con el chofer que la llevaría a la escuela, la imagen del pánico mudo de la niña aún seguía grabada en su mente y el peso del pañuelo turquesa en su bolsillo como una prueba acusatoria. Decidida, subió las escaleras con determinación. La dulzura de la mañana se había esfumado, reemplazada por una fría resolución. Tenía que enfrentar a Clarissa. No con acusaciones directas sobre Leah aún, no sin más pruebas, pero sí para marcar territorio, para hacerle saber que estaba vigilante. Al acercarse a la habitación de Clarissa, un sonido la hizo detenerse en seco frente a la puerta.Era un gemido bajo, gutural, cargado de una angustia que sonaba... obscena. La puerta no estaba completamente cerrada y dejaba una rendija de unos centímetros. El corazón de Rachel comenzó a latir con fuerza en su pecho y una premonición horrible se apoderó de ella. Sin aliento, se acercó silenciosamente y se asomó por la rendija.La habitación estaba en penumbras, la
C80- ¡QUE MALDITO DESGRACIADO ERES!
C80- ¡QUE MALDITO DESGRACIADO ERES!Clarissa ya estaba vestida, se había recuperado de la sorpresa inicial y ahora miraba a Rachel con un odio apenas contenido.—¿Qué demonios haces espiando en mi habitación? —espetó cruzándose de brazos—. Lárgate de aquí.Rachel permaneció inmóvil en la entrada, aún no lograba recuperarse de lo que había presenciado, pero lejos de sentirse avergonzada, estaba enfurecida.—Así que así es como alimentas tu obsesión, ¿eh Clarissa? Pensando en tu propio primo. Eres repugnante.Clarissa sonrió sin el más mínimo sentido de la vergüenza.—¿Y qué harás? ¿Correr a contárselo a Aaron?—No lo dudes —respondió Rachel dando un paso al frente—. Le diré exactamente en qué fantasea su querida prima. Y también le diré lo que estoy segura de que hiciste para traumatizar a su hija hasta encerrarla en el silencio.Por un segundo, un destello de pánico genuino cruzó los ojos de Clarissa, pero aun así se mantuvo desafiante.—Adelante —dijo encogiéndose de hombros con una
C81- ¿DÓNDE ESTÁS?
C81- ¿DÓNDE ESTÁS?Del otro lado de la línea, John apretó los dientes y maldijo en voz baja. Pero cuando habló de nuevo, su voz sonaba suave, casi seductora.—Necesito que nos veamos.Rachel estrelló la palma de su mano contra el escritorio.—¿Para qué? No se me antoja ver tu horrible cara.John frunció el ceño. Esta no era la Rachel que él conocía. La dulce y comprensiva Rachel que siempre cedía ante él. Pero había algo más que lo molestaba, esas palabras seguían dando vueltas en su cabeza: "Desearás que sea Octavio cuando sepas quién es".No entendía por qué, pero eso le había hecho mella dentro, llevándolo a la conclusión de que Rachel era suya. Siempre lo había sido, ella lo había amado por años, además era la madre de su hija.¿Quién se creía que era para rehacer su vida tan rápido?—Es importante —insistió él—. Podemos...—Ya te dije que no —replicó Rachel—. Y voy a colgar.Estaba a punto de hacerlo cuando John dijo a toda prisa:—¡Es por mi mamá!Rachel se detuvo y John, al sab