All Chapters of Obligada A Ser Su Amante: Chapter 91
- Chapter 100
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Capítulo 091
La tortura no terminaba. Pensó que Marcos la llevaría al auto para regresar a casa, pero, en lugar de eso, se instalaron de nuevo en el salón principal.«Marcos, por favor, vámonos ya», quiso decir; pero las palabras se atascaron en su garganta. Sabía que él no se tomaría bien su sugerencia e, incluso, podía imaginar lo que diría: «¿Qué? ¿Quieres huir?».Así que no tenía otra opción más que continuar escuchando discursos de ejecutivos, risas forzadas y copas tintineando sin parar. No era el momento de huir; Marcos necesitaba impresionar a toda esta gente y ella era parte del paquete.Intentó disimular su malestar sonriendo a medias cuando un socio se acercó a felicitar a Marcos por su «ascenso meteórico». Pero esto, inevitablemente, le hizo pensar en otra cosa: en las palabras de Alejandro en el baño, en esa insinuación de lo que verdaderamente hacía su esposo.¿Pero podía creerle?Observó por un segundo al hombre a su lado, sacudiendo la cabeza. Conocía a Marcos desde niña; sabía la
Capítulo 092
—¿Resolver qué? No lo entiendo, Marcos. —El jueguito de miradas y toqueteos que tienes con ese imbécil —soltó como si fuera un hecho, como si en realidad hubiera estado siendo una descarada frente a sus narices—. ¡Acaso crees que no sé que estabas con él en el baño! —¿Qué? —Se quedó tiesa por un segundo, sopesando seriamente si Marcos sabía que había estado con Alejandro en el baño o no. Desde su perspectiva, era imposible; se lo hubiera hecho saber desde antes. Sin embargo, su expresión pareció delatarla, porque el hombre se puso todavía más furioso de lo que ya estaba. —Lo estuviste, ¿verdad? —La tomó fuertemente por la barbilla, apretándola; luego soltó una maldición y la lanzó hacia el auto. Estuvo a punto de caerse —sus pies la traicionaron—, pero el valet la ayudó a estabilizarse a tiempo. ¿Qué opción tenía? ¿Irse por su cuenta? ¿Quedarse y armar un escándalo? Pensó en que esta conversación era necesaria y pensó en que, posiblemente, necesitarían un tiempo sepa
Capítulo 093
No había dejado de observar a Marcos con atención desde esa noche. Todo en él parecía normal: documentos, reuniones… se mostraba como un verdadero ejecutivo. ¿Pero cuándo se convirtió en uno, en realidad? Recordaba al Marcos de antes, siendo feliz con su caja de herramientas, con la ropa sucia y llena de grasa. Pero ahora era tan perfecto. Ya no hablaba de carros ni de lo mucho que le apasionaba encontrar las fallas cuando lo llevaban al taller. Ahora incluso su voz había cambiado; era más controlada, suave, pero firme cuando era necesario. —¿Todo bien, cariño? —le preguntó desde el otro lado de la mesa. Sí; quizás lo había estado observando demasiado en los últimos cinco minutos, pero no había podido evitarlo. —¿Hoy tienes otra reunión? —Intentó no mostrarse muy interesada en el tema, pero últimamente él estaba llegando muy tarde, especialmente desde que ella decidió regresar a su habitación y darse un “tiempo”. —Sí, es posible que llegue tarde otra vez —dijo con calma. Real
Capítulo 094
Para Alan, su padre era Marcos. Nunca —y quería decir NUNCA— había hablado o mencionado a Alejandro. Así que el hecho de que este hombre ahora quisiera conocerlo era un problema. No estaba dispuesta a cambiar la tranquilidad de lo que su hijo creía que era su vida, mucho menos por alguien que no valía la pena. —No hay trato —respondió con firmeza. Se negaba a involucrar a su hijo en esto. —¿Por qué? —Si se había disgustado o no, no se lo hizo saber. —Porque mi hijo ya tiene un padre. Para él, Marcos es su padre. ¡No puedes tú venir y aparecer como si nada a querer cambiar las cosas! ¡No voy a permitir que…! —¿Un padre mafioso? —soltó implacable—. ¿Ese es el tipo de padre que quieres para tu hijo, Selene? —Marcos no es… —Sin embargo, se interrumpió a sí misma, porque ya ni siquiera sabía qué creer. —Lo es —aprovechó su silencio para dar la estocada final—. Y en cuanto lo veas por tus propios ojos, espero que recapacites y me permitas ver a mi hijo. No tienes que decirle qu
Capítulo 095
El dolor se apoderó de su cuerpo como un virus. Sintió un vacío en la boca del estómago, como si la hubieran lanzado desde lo alto de un precipicio; como si su mundo acabara de derrumbarse y ya no quedara nada sólido en lo que mantenerse en pie. ¿Por qué lo hizo? ¡¿Por qué?! El hombre que tenía enfrente no dejaba de observar cada una de sus reacciones, mientras ella solamente quería levantarse y correr. Correr lejos; correr a un lugar donde todo esto fuera una mentira. Porque el Marcos que conocía no era ese hombre sanguinario de la foto; el Marcos que conocía nunca le hubiera apuntado a alguien con una pistola. El Marcos que conocía no era un asesino. Pero justo ahora, ¿adónde estaba ese Marcos? Parecía que en algún punto había fallecido y ni siquiera se había dado cuenta de eso. Estaba sacudiendo la cabeza con lágrimas en los ojos cuando Alejandro deslizó un pañuelo en su dirección. No era un simple pañuelo. Era una pieza tan elegante como todo él: seda italiana, en un bonito
Capítulo 096
Estaba tratando de actuar normal. De verdad lo estaba intentando. Pero, cada vez que Marcos se acercaba a Alan, sentía una opresión en el pecho. Su mente no podía dejar de repetir la imagen de Marcos sosteniendo esa pistola. Su paranoia la estaba llevando, incluso, a imaginar que sacaría una en cualquier momento y apuntaría a su hijo con ella. —Creo que ya hay que apagar la luz, cariño —dijo desde la puerta de la habitación de su pequeño. Marcos estaba sentado en la cama con Alan, leyéndole un cuento antes de dormir. Aquella había sido una actividad normal —no siempre se repetía, pero era una rutina entre ellos—; sin embargo, se veía obligada a interrumpirla. Necesitaba a Marcos lejos de Alan. Quizás estaba siendo exagerada, pero lo necesitaba lejos. Su instinto materno se lo pedía. —¡Mami, pero todavía no acaba el cuento! —se quejó el niño, cruzando los bracitos e inflando sus cachetitos. Se sintió tonta e impulsiva, pero sonrió como si no pasara nada. —Te lo terminaré de leer
Capítulo 097
—¿Qué está diciendo?La voz del hombre se tornó baja, peligrosa. Incluso su suegra pudo notar el cambio de aura.—No lo sé con exactitud. Solo está algo misteriosa, Marcos.—¿Está sugiriendo acaso que me está engañando? —apretó el puño, haciendo que los nudillos se tornaran blancos.—¡No! ¡Por supuesto que no!—¿Entonces?—Solo… estoy tratando de ayudar —titubeó un poco, ya no tan convencida de esa idea. ¿De verdad estaba ayudando?—. Sé que el matrimonio de ustedes ha tenido dificultades, pero estoy convencida de que eres un buen hombre, Marcos. Por eso, solo quiero que hables con ella. Resuelvan las cosas. Sigan intentándolo. No se rindan, por favor.—¿Y acaso soy yo el que se está rindiendo? —soltó con amargura y los puños tan apretados que las venas de sus brazos se comenzaron a notar—. ¡He hecho de todo por mantenerla feliz! ¿Y cómo me paga? ¡Planeando irse a mis espaldas!—Marcos, hijo, entiendo que puedas estar enojado —intentó conciliar—, pero escúchala; resuelvan las diferenci
Capítulo 098
Esta vez la puerta de la habitación no fue tocada. El cerrojo se movió desde el exterior y supo que alguien estaba introduciendo una llave. No tuvo demasiado tiempo para prepararse cuando Marcos entró como un huracán que buscaba acabar con todo. Ella incluida. —¿Marcos, qué…? Pero no pudo ni siquiera terminar de formular la pregunta. En menos de dos segundos lo tenía tomándola fuertemente de la barbilla. Sus dedos apretaban su piel hasta un punto doloroso. —Siempre has sido una pequeña zorra, ¿verdad, Selene? —Ladeó la cabeza, observándola con esos ojos desquiciados. Trató inútilmente de quitárselo de encima. Pero su fuerza, contra la de un hombre enfurecido, no podía competir. —¡Marcos, basta! ¡Me estás lastimando! —¿Y acaso no es eso lo que te gusta? —La lanzó en la cama, haciendo que su cuerpo rebotara sobre el colchón. —¿Qué… pasa? ¿Por qué estás actuando así? —tartamudeó con el corazón lleno de miedo. —¿Planeas irte, Selene? ¿Así? ¿Sin despedirte? Eso es de mala educación
Capítulo 099
No había podido moverse.No tenía fuerzas para hacerlo.Se quedó hecha un ovillo sobre la cama, llorando durante lo que le pareció fueron horas.Sentía el cuerpo entumecido, el corazón sangrando y, en su cabeza, no dejaban de repetirse los mismos retazos: los gruñidos animales de Marcos, la rabia en su mirada, la traición de su propia madre.¿Qué había hecho para merecer esto?¿Por qué la odiaban tanto?El sol comenzó a filtrarse por la ventana y se dio cuenta de que estaba amaneciendo; así que obligó a sus extremidades a moverse y se puso de pie con dificultad.Su cuerpo protestó al segundo. Su entrepierna ardía. Cada porción de piel le dolía. Pero no quería verse a sí misma; tenía miedo de lo que encontraría si bajaba la mirada.Caminó un paso a la vez hacia el baño. Pasó frente al espejo del tocador, pero no volteó.Se metió directamente en la ducha. El agua fría la recibió y cerró los ojos, dejando que las lágrimas se mezclaran con el agua. Pero al segundo se arrepintió. Cerrar lo
Capítulo 100
Su primera vez con Selene no tenía que haber sido así. Había sido paciente durante años para que ella se entregara voluntariamente; sin embargo, todo se había salido de control.Los celos.La idea de que ella pudiera estarlo engañando lo había llevado a tomar la peor decisión.El punto era que Selene no lo estaba engañando —o al menos eso esperaba—, pero sí se había enterado de quién era verdaderamente.La máscara se había caído por fin. Eso era bueno y malo, aunque más malo que bueno por muchos motivos. El principal era que ella ahora lo veía como un peligro para su hijo. Lo supo la noche anterior, cuando lo sacó de la habitación de Alan sin dejar que terminara de leerle un cuento. Pero no era así; no era un peligro. Claro, exceptuando lo que había ocurrido entre ellos, donde no había podido controlarse.Pero respecto a Alan, lo amaba. Era su hijo, aunque no de sangre. Sin embargo, eso no había sido impedimento para que se creara un vínculo entre ellos.Por eso ahora se encontraba en