All Chapters of Obligada A Ser Su Amante: Chapter 81
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Capítulo 081
—¿Quieres que esta maldita enfermedad me mate antes de tiempo? —Su padre lo sujetó de la nuca y lo obligó a mirarlo a los ojos—. No puedes actuar tan impulsivamente, Alejandro. ¿Cómo se te ocurre ponerte a gritar ese tipo de cosas delante de todos? ¿Qué quieres que la gente piense?—Lo que tienen que pensar —gruñó, soltándose—. ¡Selene es mía y no me importa que ahora venga de la mano de ese! ¡Es mi mujer y le voy a arrancar ese maldito anillo, así sea lo último que haga!—¡Olvídate de eso! —gritó, haciendo que las venas de su cuello se tornaran más rojas de lo que por sí ya estaban—. Han pasado más de cuatro años. Esa mujer se fue. No te quiere. ¡Déjala en paz!—¿Que la dejé en paz? ¿Me estás diciendo que la dejé en paz?—¡Por favor, Alejandro, no te desenfoques ahora! ¡No luego de lo mucho que me ha costado...!—La empresa —completó por él, lo que sabía que le diría. Porque eso era lo único que le importaba—. Al diablo la empresa, padre. No voy a dejar ir a mi mujer otra vez.—¡Que
Capítulo 082
—Estás loco —murmuró, pegándose más contra la puerta para poner mayor distancia entre ellos.—¡Lo estoy! ¡Siempre lo he estado! —Se acercó más, robándole el aire, robándole la paz y la tranquilidad que había construido durante cuatro años—. ¡Lo estoy más ahora que sé que estás con él! ¡¿Por qué, Selene?! ¡¿Por qué te casaste con ese tipo?!—¿Por qué no hacerlo, Alejandro? —Lo empujó con rabia—. ¿Por qué no casarme con Marcos si es un hombre maravilloso?—Lo tenías bien guardado, ¿no? —Gruñó con los dientes apretados—. ¿Desde cuándo te gustaba ese infeliz?—Desde siempre —admitió desafiante—, porque a diferencia de ti, Marcos siempre supo cuidarme. Marcos no me puso un abortivo en la comida para matar a mis hijos. ¡Marcos nunca me humilló ni me trató como basura! ¡Marcos no...!—¿Qué dijiste?—Marcos es mil veces mejor que tú. Eso digo.—¡No te estoy preguntando eso! —La tomó por los brazos, irrumpiendo en esa distancia que tanto quería mantener—. ¿Un abortivo? ¿De qué estás hablando,
Capítulo 083
Al amanecer, sintió que la rodeaban con un brazo, atrayéndola contra un pecho ancho y cálido.—Buenos días —murmuró el hombre contra su pelo, con la voz ronca por el sueño.—Buenos días —susurró ella, acomodándose mejor en su abrazo. Se sentía bien. Reconfortante. Se sentía seguro.Se quedaron así un rato, en silencio, hasta que el despertador sonó a las seis y media. Las responsabilidades del día comenzaban así que se levantaron juntos, como si fuera lo más natural del mundo. Que lo era, desde luego.Ella fue a la habitación de Alan mientras Marcos se duchaba.El niño ya estaba despierto, saltando en la cama con su pijama de superhéroes, mientras la niñera intentaba hacer que se bajara.—¡Mami! ¡Hoy empiezo el nuevo colegio! —gritó emocionado, bajándose de un salto y abrazándola muy fuerte.Lo cargó, besándole las mejillas. Era demasiado alto para su edad y ya comenzaba a pesar mucho también, pero eso no significaba que dejaría de tratarlo como lo que era: su pequeño bebé. Ese bebé
Capítulo 084
Salió del edificio de la firma de diseño con los planos enrollados bajo el brazo.El día había sido productivo: un cliente nuevo, un proyecto en Mayfair que le permitiría firmar con su nombre en las revistas.Su vida era tranquila, de nuevo. O eso creía hasta que lo vio de pie frente a su auto.¿Qué hacía allí? ¿Cómo sabía dónde trabajaba?Maldijo en su mente y pensó en regresar a la seguridad del edificio. Sin embargo, tenía pendientes, tenía cosas que hacer. No dejaría que la retrasara.Así que hizo lo que tenía que hacer: simular que no estaba. Aunque claro, su presencia se hacía notar. Estaba justamente obstaculizando la puerta de su auto.—¿Puedes quitarte? —gruñó sin paciencia, molesta de solo tener que verlo.—Se dice: "buenas tardes, ¿cómo estás?" —respondió como si nada, con las manos en los bolsillos y todo ese aire de suficiencia que nunca lo abandonaba.—Se dice: "¡Vete al diablo, imbécil!" —escupió desde lo más profundo de su alma.Su insulto, como cualquier otro que le
Capítulo 085
En Antiparos, Islas Griegas, una mujer acababa de recibir una llamada telefónica de larga distancia. Su padre le había dado la más reciente información: "Te está buscando." El motivo de esta búsqueda era desconocido. Pero, aunado a esto, estaba el hecho de que esa mujer había regresado. Selene Ponce estaba de vuelta. Selene Ponce seguramente había contado algo. Y aunque se había asegurado de no dejar cabos sueltos, sabía lo tenaz que podía llegar a ser Alejandro. Pero Alejandro no contaba con algo… Alejandro no contaba con su pequeño secreto. —Kiara, cariño, ¿terminaste tu desayuno? La niña de poco más de tres años asintió. Era una cosita preciosa; tenía unos cachetitos rosaditos, regordetes y unos ojos grises inconfundibles. Era su hija. La hija que había tenido con Alejandro. Cuando se fue, expulsada y desechada por el hombre, se enteró al mes de su embarazo. Había sido una sorpresa, desde luego. Aunque… en el fondo no había sido tan sorpresa. Esa noche lo había
Capítulo 086
El último mensaje de uno de sus hombres había sido claro: «La mercancía no deja de quejarse. Necesita que la calmes».Se despidió de Selene y Alan, mientras prometía volver antes de la hora de la cena. O al menos, esa era la idea.Marcos llegó al departamento donde dicha “mercancía” no dejaba de molestar y entró con la llave de repuesto.Era un piso bonito, moderno: cocina abierta, muebles de diseño, todo pagado en efectivo. Para cualquiera sería un lujo. Para ella, nunca era suficiente.La mujer estaba en el salón, cruzada de brazos, con el rostro endurecido por el enojo. Vestía un camisón caro que él mismo le había comprado, pero lo llevaba como si fuera un trapo viejo.—Este lugar es un cuchitril —dijo al instante, señalando el espacio con desprecio—. No puedes sacarme de mi país y traerme aquí solo para vivir así. Escondida. En estas condiciones.Cerró la puerta con calma y su rostro se endureció por las exigencias —ella no estaba en condiciones de exigir—. Aunque claro, le costab
Capítulo 087
—¿Papá, cómo era físicamente mi abuelo? La inesperada pregunta del pequeño Alan los sorprendió a todos a la hora de la cena. —¿Tu abuelo? Marcos arqueó una ceja, mirando fijamente al niño. Ni él mismo sabía cómo había sido su padre. El hombre lo abandonó, y su madre murió muy joven, dejándolo con su abuela. —No lo conocí, campeón —dijo entonces, dando un sorbo a su jugo con despreocupación. —Oh, eso explica muchas cosas —continuó el niño con una sonrisa, como si hubiera obtenido exactamente las respuestas que estaba buscando. —¿Explicar qué? Alan se puso muy derecho en la mesa y entonces señaló a su madre, luego a su abuela —la madre de Selene—, y terminó con su tía Clarie. —Porque no me parezco a ninguno de ustedes. Un silencio pesado se apoderó del comedor, al tiempo en que Selene abría los ojos muy grandes. —Alan, ¿qué dices, cariño? —Una sonrisa incómoda se formó en los labios de la mujer—. Claro que te pareces a nosotros. Eres nuestro hijo. Tienes muchos rasgos que más a
Capítulo 088
—Marcos, querido, no es lo que estás pensando… —intervino su madre tratando vanamente de reparar lo que había causado.¿Pero ya qué podía decir para solucionarlo?Había metido la pata hasta el fondo con ese comentario.Hasta ahora su matrimonio había sido tranquilo, pero podía ver que esa calma comenzaba a desmoronarse desde que puso un pie en Londres.Volver nunca debió ser una opción, pero ahora estaban aquí y debía enfrentar las consecuencias de su regreso.Si quería salvar su matrimonio, si quería que esto fuera real por fin, entonces debía superar un par de pruebas más. Y sí, las palabras de su madre no habían carecido de razón. Era momento de decirle adiós a sus traumas, de dar un cambio para bien en su vida y en su matrimonio.—Madre, déjanos a solas —le pidió sacudiendo suavemente la cabeza para que no siguiera intentando dar excusas que Marcos no se estaba creyendo.La mujer dudó por un segundo. Se veía apenada, abatida, como si quisiera hacer algo para reparar su desliz, per
Capítulo 089
—¿En él?Ella negó suavemente con la cabeza, entendiendo cuál era la raíz del problema: Alejandro, como siempre. ¿Algún día dejaría de ser una sombra molesta en su vida?—No te hagas la tonta, Selene —insistió Marcos.—No me estoy haciendo la tonta —soltó con más fuerza de la necesaria—. ¡En esto tienes que creerme! Nunca, y escúchame bien, nunca más vuelvas a relacionarme con ese hombre. Si nuestro matrimonio va a ser ahora así, si vas a estar con esa desconfianza constante, entonces lo mejor será que…—¡Ni se te ocurra terminar esa frase! —gritó, haciéndola estremecer.—Marcos, me trajiste aquí por tu trabajo —le recordó entonces—. Nunca pedí volver. ¡Yo no quería volver, maldición! Así que no vengas ahora a tratarme como si lo hubiera planeado todo, como si hubiera regresado aquí buscando al hombre que me destruyó. ¡Porque no! ¡Nunca haría eso! Y deberías de saberlo.—¡Está bien! ¡Está bien! —soltó, pasándose la mano bruscamente por la cara—. Lo siento, cariño. Yo solo me enloquecí
Capítulo 090
Cerró el grifo al segundo y se giró con toda la intención de esquivarlo e irse.Era el baño de mujeres, así que no existía ninguna excusa para que Alejandro estuviera allí, excepto que, como siempre, quisiera hacer que el caos se apoderara de su vida. Y sin duda, eso ocurriría si Marcos se llegaba a dar cuenta de esto.—¿Qué pasa con ese marido tuyo, eh? —dio un paso al frente con ese tono burlón que tanto lo caracterizaba—. ¿Dando espectáculo para que la gente se dé cuenta de que “su mujer” es verdaderamente suya? ¿O es que, en verdad, no es tan suya como cree?—No sé de qué hablas… —siguió caminando hacia la puerta sin dedicarle siquiera una mirada. Ya conocía sus juegos, su manera de proceder. No caería en su trampa.—Me preguntó por cuánto tiempo seguirás engañándote, Selene.—¿Engañándome? —se detuvo y lo miró entonces, maldiciéndose al segundo por hacerlo. El hombre sonrió. Lento, seguro, como si eso fuera justo lo que había deseado. Sus labios apenas se curvaron con esa arrogan