All Chapters of Obligada A Ser Su Amante: Chapter 101
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Capítulo 101
Cuando llegó a casa, todavía no había señales de Marcos ni de su hijo. Decir que esto no le desesperaba era una gran mentira; porque lo hacía, mucho.Sin embargo, ¿qué haría la Selene que se mantenía en la ignorancia en esta situación?Sin duda, ella no armaría un escándalo. Esperaría sumisamente hasta que llegaran con una sonrisa. Suspiró. Eso era justo lo que haría. Pero ahora, debía encargarse de otro asunto.Se dirigió a la cocina y se sirvió un vaso de agua mientras se llevaba la pastilla a la boca. La había comprado de camino a casa, tratando de no pensar demasiado en lo ocurrido hacía menos de veinticuatro horas. Pero no pensarlo no hacía que se borrara. Sucedió. Marcos la violó, y recordarlo no solo le generaba dolor físico, sino también en el corazón. Especialmente en el corazón.Lo último que deseaba era sufrir más consecuencias de esa violación; que una pequeña vida se formara en medio de tan espantosas circunstancias.Un bebé no merecía eso. Merecía ser amado, deseado y so
Capítulo 102
La vida de oficina no era lo suyo. Odiaba todo lo que tenía que ver con balances, reuniones interminables e imbéciles encorbatados que querían que le rindiera cuentas de todo.Nunca había sido bueno recibiendo órdenes.Nunca había sido bueno tratando con idiotas.—El informe llega quince minutos tarde —gruñó a la mujer que temblaba como una hoja al viento con la carpeta en la mano—. Mi padre tolerará tu ineptitud, pero yo no. ¡Largo de mi oficina!—Señor, déjeme explicarle…—¡Fuera!No tardó mucho en desaparecer por la puerta, con sus lágrimas manchando el lustroso piso.Su padre llegó poco después, cojeando con un bastón en la mano; parecía que hubiera envejecido más de diez años en tan pocos meses. Sin duda, esos eran parte de los estragos que causaba la quimioterapia en una persona.—Basta de atemorizar al personal —reprendió al segundo, como si fuera un niño—. Si sigues así, en menos de un mes ya no quedará nadie trabajando para nosotros.—Pues mejor así, padre —se encogió de homb
Capítulo 103
Levantó las manos despacio, sin prisa, sintiendo el frío del cañón contra su nuca como una simple molestia.—Tranquilo —dijo con voz aburrida, como si no estuviera a punto de morir—. No hace falta que aprietes tanto.—Cállate y abre tu auto, daremos un paseo a un lugar más discreto donde pueda matarte y tirarte donde nadie te encuentre —cometió el error de responder.Ese segundo de distracción fue todo lo que necesito.Con un movimiento fluido giró el cuerpo hacia la derecha, usando el antebrazo para desviar el cañón del arma hacia arriba mientras su mano izquierda atrapaba la muñeca del hombre. Un giro seco, un golpe preciso con el codo en la tráquea y el arma cayó al suelo. En menos de dos segundos, ya tenía el cañón apuntando a la frente de su atacante, quien jadeaba en el piso con los ojos desorbitados. Definitivamente, no se había esperado este desenlace.Justo entonces fue cuando sus agentes de seguridad aparecieron corriendo con las armas en alto.—¡Señor Urdiales! —gritó el p
Capítulo 104
Dos días después, Selene llegó directamente del trabajo para encerrarse en su habitación con llave. Le había llegado un paquete por mensajería anónima esa mañana en la oficina. Lo abrió sabiendo de quién provenía antes siquiera de ver el remitente. Dentro había una carpeta negra similar a la anterior, pero esta vez con notas adhesivas amarillas pegadas en varios documentos. Era la caligrafía inconfundible de Alejandro: pulcra, inclinada ligeramente a la derecha; la letra perfecta de un médico. «Nada de policía por ahora. Hay gente infiltrada», decía la primera nota. Sintió un escalofrío, aunque no era del todo una sorpresa. Era una red criminal demasiado grande; evidentemente, necesitaría agentes infiltrados en la policía para poder operar libremente. «Conozco un par de agentes federales limpios, pero necesitan fecha y hora exacta del próximo embarque. Eso no lo puedo adivinar. Es tu parte. Sin que sospeche», concluyó la última nota. Las fotos eran más recientes: Marcos en un muel
Capítulo 105
Se había portado como la esposa perfecta en la última semana. Dormían juntos y se dejaba acariciar por las noches, aunque por dentro las náuseas no cesaran. Como resultado, Marcos había decidido darle un voto de confianza. «Una prueba de amor», lo había llamado él.Ahora se encontraba sentada frente a un grupo de hombres que la miraban con recelo. Todos ellos tenían un aspecto rudo: cuerpos robustos, tatuajes en el cuello, manos y nudillos. A pesar de que el ambiente no le gustaba, sonreía ignorando esto, mientras su esposo entrelazaba sus dedos y se llevaba el dorso de su mano hasta sus labios para besarlo de tanto en tanto.—Esta es una reunión privada —dijo uno de los hombres sin molestarse en ocultar su molestia.La mirada pesada del individuo parecía querer escanearla, detectar si era confiable o una amenaza. Lo segundo era la respuesta, pero ella solo parpadeó con inocencia mientras miraba a su esposo, esperando su respuesta.—Es mi esposa —defendió él, sacando un arma y poniénd
Capítulo 106
Sentía que había perdido peso. Sus ojos hundidos, en el espejo, se lo decían. No necesitaba subirse a una balanza; estaba clavado en su aspecto.Suspiró antes de salir de su habitación y enfrentarse a un nuevo día.«Uno menos», trató de animarse a sí misma con eso.Su hijo ya llevaba puesto el uniforme escolar gracias a la ayuda de la niñera. Se sentía una mala madre; últimamente no había estado pendiente de esos detalles: despertarlo con un beso de buenos días, ayudarlo con la tarea o leerle un cuento por las noches.—¿Cómo dormiste, mi pequeño? —Se agachó a su altura, dejando que la envolviera con sus bracitos.—Mami, ayer no me diste las buenas noches —hizo un puchero—. ¿Llegaron muy tarde?De solo recordar lo que había pasado la noche anterior, sintió una oleada de náuseas nuevamente.—Disculpame, mi amor —forzó una sonrisa; no se sentía bien—. Te lo compensaré, ¿sí? ¿Quieres ir al parque más tarde?—¡Sí! —chilló con emoción.Le prometió entonces a su hijo recogerlo en el colegio
Capítulo 107
Quiso decir algo más. Empujarlo y alejarlo de su presencia; pero Alan se le había pegado al lado como si nunca antes hubiera visto a una persona más interesante. —Señor, usted es muy bueno con los dados. ¿Ha ganado premios antes? ¿Quién le enseñó a lanzarlos? —comenzó con sus comentarios de niño curioso. —Mi amor, el señor está ocupado. Vayamos a ver qué otro juego está disponible. —En realidad tengo tiempo, pequeñín —se agachó junto a su hijo hablando de una manera confidencial—. Es mi primera vez lanzando estos dados, pero tengo experiencia con otras cosas. —¿Con otras cosas? —Abrió mucho los ojos, emocionado por el posible secreto. —Algo más delicado —respondió con una sonrisa de complicidad—. Verás, en mi trabajo uso algo que debe sostenerse con precisión. Se llama bisturí. —¿Y también tienes que apuntar para ganar? —Frunció el ceño, tratando de imaginarlo. —Exactamente. En la feria, apuntas a las botellas para ganar un oso de peluche. En el hospital, apunto con milímetros d
Capítulo 108
Su mala suerte no tenía descanso. Inmediatamente, empujó al hombre que parecía perdido en su boca. —Es Marcos… —susurró con pánico. La perilla de la puerta se movió un par de veces más antes de que volvieran a llamar. —Selene, sé que estás ahí… —siguió diciendo el hombre desde afuera. —¡Nos va a descubrir! ¡Nos va a descubrir! —Un escalofrío le recorrió la piel, erizándole cada poro de la misma. Alejandro solo levantó un dedo largo frente a sus labios: una señal clara para que hiciera silencio. Se veía tranquilo, calmado; no parecía poder contagiarse con la angustia que ella estaba sintiendo. ¿Acaso no notaba la gravedad del asunto? Si la descubría, estaba acabada. ¡Dios mío! ¿Qué iba a hacer? Miles de planes e ideas pasaron por su mente; ninguna parecía ayudarla a salir de este problema. El hombre sacó su teléfono y escribió un mensaje de texto. Su rostro no mostró nada mientras lo hacía, solo la frialdad que tanto le caracterizaba. —¿Qué haces? Va a abrir; si lo hace…
Capítulo 109
Desde su desmayo, Marcos había sido el esposo perfecto otra vez: llegaba temprano del trabajo y jugaba con Alan en el jardín hasta que el niño se dormía exhausto. Le llevaba el desayuno a la cama; le masajeaba los pies por las noches mientras veían alguna serie aburrida en la televisión. «Tómate unos días libres», le había dicho, besándole la frente. «Yo me encargo de todo». Y lo hacía. Era el Marcos de antes: el amigo protector, el hombre que la había salvado cuando más lo necesitaba. Y así habían transcurrido dos semanas. Tuvo tiempo de sobra para replantearse todo otra vez. De hecho, tardó mucho en enviarle la información a Alejandro para que organizara todo con la policía. Sin embargo, la conclusión fue la misma: no había otra salida. Con suerte, Marcos únicamente tendría que enfrentarse a la cárcel. Con suerte, saldría de prisión algún día. [...] En otro lugar, Marcos fue por el pequeño Alan a la escuela esa tarde. No era la primera vez que lo hacía. Había estado haciéndolo a
Capítulo 110
La puerta de la habitación se estrelló contra la pared, revelando la figura desquiciada de Marcos. —¿Hasta cuándo pretendías jugar conmigo? —la tomó fuertemente del brazo sin darle tiempo a reaccionar—. Todo era una mentira, ¿verdad? Eso de empezar de cero, de intentarlo otra vez... Solo querías que bajara la guardia para seguir viéndote con él. ¿Tanto lo amas, Selene? ¿Acaso olvidas todo lo que te hizo? ¿Acaso crees que merezco que me traiciones así? —Marcos, ¿de qué hablas? —balbuceó con dificultad. —¡Alan me lo contó todo! —ladró furioso, apretándola más fuerte. Sus dedos se clavaban en su piel de una manera que, estaba segura, dejaría marcas—. Mi hijo me contó que lo llevaste al parque con él. Dejaste que se le acercara. ¡Es mi hijo, maldita sea! ¡¿Quién crees que eres para dejar que ese infeliz se le acerque?! —Las cosas no son así, deja que te explique… —intentó razonar. —¡¿Explicarme qué?! ¡¿Que me has estado viendo la cara de imbécil?! —¡No, te lo juro! —las lágrimas cubr