All Chapters of Obligada A Ser Su Amante: Chapter 131
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Capítulo 131
Selene no sintió pena ni lástima por su madre. Era como si su corazón se hubiera convertido en una masa dura, sin sentimientos. Se suponía que debería conmoverse al verla siendo echada de forma tan arbitraria, pero había disfrutado de saber que se marchaba.Se dejó caer en el sofá sin dejar de observar la puerta que acababa de cerrarse. Lucía no había avisado de su visita, así que fue una sorpresa nada grata. De hecho, se había sentido bastante bien ahora que ya no se veían tanto; era como si pudiera darle un nuevo curso a su vida. Uno sin tantas presiones, sin intentar complacer a nadie. Solamente hacía lo que consideraba correcto para ella y para su hijo, porque nadie más importaba. Solo ellos.Pero, claro, no podía ignorar para siempre que tenía una madre que no hacía otra cosa que reprocharle cada una de sus decisiones.Ella no lo entendería por más que se lo explicara. Tampoco entendería que Alejandro debía estar presente en la vida de su hijo por el simple hecho de que el niño l
Capítulo 132
El agua del lago reflejaba el cielo y las nubes, con sus diferentes formas y posiciones.En todo el camino su hijo, en el asiento trasero del auto, no había dejado de parlotear sobre los peces que iba a atrapar. Él no parecía recordar el abrazo que había presenciado en el departamento. Ciertamente, los niños olvidaban demasiado rápido; pero ella no tenía esa misma capacidad.El hombre también actuaba como si nada, cargando la caña de pescar y la red cuando finalmente llegaron, mientras ella se retorcía en su interior, todavía sintiendo sus fuertes brazos rodeándola.Se acomodaron en la orilla del lago, extendiendo una manta bajo un sauce que colgaba sobre el agua. Alan corrió emocionado con su red de juguete, gritando: «¡Voy a atrapar un tiburón!», mientras chapoteaba en la parte poco profunda.Alejandro montó la caña con concentración: cebo, anzuelo, plomo. Y mientras lo observaba desde la manta, no pudo evitar preguntarse si de verdad sabía pescar. ¿Su familia rica lo había llevado
Capítulo 133
Una semana después los síntomas no cesaban, así que tuvo que agendar una cita con un médico cardiólogo; otro que no tenía nada que ver con su caso anterior. Pero no necesitaba que fuera el mismo. Tampoco necesitaba que fuera ese hombre. Bastaba con llevar la carpeta que contenía toda la información: exámenes recientes, nuevos estudios y el resumen de la cirugía a la que se sometió hace más de siete años.Se sentó y esperó a que el doctor se pusiera al día, mientras no dejaba de sentir esa molestia en su pecho. El hombre cerró la carpeta y se quitó los anteojos, observándola con atención.—Parece que siete años fue el tiempo que duró el milagro —soltó. Las palabras cayeron como un balde de agua helada. Sabía bien a qué se refería y no estaba preparada para escucharlo.—Fue la discusión, doctor. Ya se lo dije. Mi hija tiene un don para alterarme la sangre —respondió, sintiendo cómo sus manos temblaban bajo la mesa. Ya le había contado. Los problemas con Selene, lo mucho que discutían.—
Capítulo 134
Alejandro recostó su espalda en la silla de cuero de su oficina, mientras observaba con atención el portarretrato que descansaba sobre la misma. La foto era simple: su hijo con una chaqueta de mezclilla oscura; debajo, un suéter gris de punto grueso. Su postura era frontal, con vista a la cámara. Mirarlo era como verse a sí mismo en un espejo; allí estaban sus mismos ojos, su misma esencia. El orgullo lo invadió de golpe porque sabía que, sin importar el tiempo separados, los lazos no podían cortarse. Era su sangre y lo veía reflejado en cada gesto, en cada palabra, en cada mirada. No era especialmente un tipo sentimental, pero debía reconocer que en esta nueva etapa como padre, su corazón no paraba de saltar en su pecho con cada pequeño encuentro. Prácticamente contaba las horas para verlo. Recuperar cuatro años perdidos no sería fácil, pero estaba dispuesto a invertir cada segundo de su tiempo. Además, tenía un incentivo adicional: observar a Selene aunque fuera por un momento f
Capítulo 135
El funeral de su padre se llevó a cabo en la capilla privada de la familia. Cientos de personas asistieron: socios comerciales de toda Europa, políticos, ejecutivos de alto nivel y algún que otro rival disfrazado de doliente. Se mantuvo en todo momento de pie junto a su madre, como dictaba el protocolo. Las condolencias no cesaban mientras él se mantenía estoico, dando respuestas breves: «Gracias por venir», «Apreciamos su apoyo». De repente, uno de los tantos socios se detuvo junto a él por más tiempo del necesario. —Tu padre era un buen hombre, Alejandro —lo miró fijamente, transmitiéndole el mensaje—. Un visionario. Descansa en paz sabiendo que te deja a cargo de todo. El imperio Urdiales está en buenas manos. Asintió. —Gracias, signore Rossi. Lo honraré. Luego siguió otro; un banquero suizo que le dio una palmada en el hombro. —Rodrigo siempre hablaba de ti con orgullo. Ahora descansa en paz sabiendo que el legado está en manos de su hijo. Cuando la ceremonia termin
Capítulo 136
—Mamá, ¿qué acabas de hacer? ¿Cómo pudiste? —La voz de la joven se escuchaba completamente decepcionada. Jamás imaginó que llegaría tan lejos.Lucía estaba sentada en el sofá, tomando un té como si nada, luego de haber salido diciendo una sarta de mentiras en televisión nacional.La noticia estaba en todos lados. En cualquier dirección adonde mirara estaban hablando del tema; pero parecía ser eso, justamente, lo que ella quería.—Tranquila, niña. No hice nada que no fuera necesario —se llevó la taza a los labios.—Selene no te va a perdonar esto —sacudió la cabeza, pensando en su hermana y en lo que debía estar sintiendo en este momento—. Mentiste e involucraste a Alan. Sabes que acaba de pasar por un momento difícil; recién está superando la muerte de Marcos. ¿Cómo fuiste capaz?—¡Necesitaba una prueba, Clarie! —se defendió—. ¡Jamás haría algo en contra de mi nieto, lo sabes! ¡Pero esto era un mal necesario!—¡¿Un mal necesario para qué?! ¡¿Qué quieres lograr?!—¡Quiero que ese hombr
Capítulo 137
La menor de las Ponce se despertó con un sobresalto cuando sintió un dedo tocándole el hombro. Tardó un segundo en enfocar su entorno: la luz tenue de la biblioteca, el olor a libros viejos y madera pulida, y el rostro de un chico alto inclinado sobre ella.—Oye, ¿qué haces aquí? —le preguntó con la voz baja, pero con un tono que mezclaba curiosidad y sospecha.Se enderezó de golpe, acomodándose el cabello revuelto con las manos temblorosas. Lo recordó todo: la discusión con su madre, su deseo de no volver a casa, de alejarse de ella. No tenía a dónde ir, así que regresó a la universidad y se escondió en la biblioteca hasta que cerró. Había dormido toda la noche en uno de los sillones de lectura, envuelta en su chaqueta y con su bolso como almohada.—Lo siento… —balbuceó, recogiendo sus cosas con torpeza—. Llegué muy temprano y… me quedé dormida.El muchacho la miró con los ojos entrecerrados. Era alto, de hombros anchos, cabello dorado que le caía un poco sobre la frente y una expres
Capítulo 138
Lo sostuvo como pudo mientras lo llevaba al baño. Alejandro era enorme —más de un metro ochenta de puro músculo—, y ella, con su metro sesenta y algo, se sentía como si estuviera cargando un mueble muy pesado. Él se tambaleó varias veces, apoyándose en su hombro, mientras murmuraba cosas incoherentes entre risas que no tenían sentido. Lo metió a la ducha con dificultad, casi cayendo ambos cuando él tropezó con el borde. —No te caigas —lo empujó contra la pared de azulejos, manteniéndolo en pie con el cuerpo pegado al suyo. Prendió la ducha. El agua fría los empapó a ambos al instante, haciéndola estremecer. Ella no había venido a bañarse ni mucho menos, pero aquí estaba, sintiendo como la ropa se le pegaba al cuerpo con cada segundo. Pero no lo soltó, no hasta cumplir su misión. Si lo dejaba solo, posiblemente se caería y se rompería la cabeza. No podía permitir eso. No podía permitirlo aunque no lo quisiera, porque seguía siendo el padre de su hijo. El hombre se quedó quieto u
Capítulo 139
—No te acostumbres. Te quedaste dormida antes de que llamara al taxi y, simplemente, no quise lidiar con el drama de despertarte.La fría voz de Alejandro la despertó. Trató de enderezarse, pero le resultó imposible.Fue entonces cuando se percató de que él seguía dormido. Sin embargo, esas palabras que había escuchado no habían sido producto de su imaginación; era algo que él le había dicho en el pasado, asegurando que dormir con ella no era algo que le gustara. Sin embargo, ahora… lo detalló y no pudo evitar notar la enorme contradicción.Se aferraba a ella de una manera territorial e irónica. Una mano se hundía en su cintura, mientras que la otra descansaba pesadamente sobre su nuca, forzándola a permanecer en el hueco de su hombro. No podía ni siquiera intentar alejarse porque su cuerpo lo percibía al segundo, gruñendo para no perder su calor.—Hey —trató de liberarse, despertándolo porque no veía otra opción.Pero apenas abrió los ojos, enterró el rostro en su cuello. Su nariz le
Capítulo 140
“Dile a Clarie que deje de jugar y vuelva a casa”; con el ceño fruncido, leyó el mensaje que acababa de mandarle su madre.“Ella no está aquí”, respondió al segundo, queriendo saber sobre el paradero de su hermana.“No me mientas. Es obvio que está contigo”.“Te estoy diciendo que no lo está”, tecleó rápido, con el corazón acelerado por el miedo de que le hubiera pasado algo.Su madre no le escribió más, así que se vio obligada a llamarla. El contacto se transformó rápidamente en una discusión sin sentido.—Si me hicieran caso nada de esto estuviera pasando, pero siempre deciden ignorar los consejos de su madre.—Mamá, ¿dónde está Clarie? —Ignoró su perorata y se concentró en lo importante.—No lo sé. Y, la verdad, no tengo cabeza para pensar en eso, teniendo en cuenta que mañana tengo un juicio al que asistir.—¿De qué hablas?—¿Ah, no lo sabes? —dijo con un tonito sarcástico—. Pensé que habías acompañado a ese hombre al juzgado. Ya que le aplaudes todo, ¿verdad?Se tragó su molestia