All Chapters of Obligada A Ser Su Amante: Chapter 141
- Chapter 150
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Capítulo 141
Sintió que el aire se volvía pesado en la sala mientras se levantaba despacio. No pudo ocultar que las piernas le temblaban ligeramente.Pero nunca estas cosas estaban en sus planes; aun así, terminaba siempre en problemas.Caminó hacia el estrado sin mirar a nadie. Sintió unos ojos grises sobre ella, pero los ignoró mientras juraba sobre la Biblia con la voz baja.—¿Jura decir la verdad y solamente la verdad?—Lo juro —puso una mano sobre su pecho, afianzando sus palabras.Fue entonces cuando alzó la mirada y se encontró con el hombre que parecía poder leer cada pensamiento que cruzaba su mente con solo observarla. Le dolía el estómago. No quería estar allí, no quería revivir el pasado delante de extraños, pero su madre la había arrastrado a esto.El abogado de su progenitora se acercó primero, ajustándose la corbata como si eso le diera mayor autoridad. Spoiler: no se lo daba.—Señora Ponce —empezó con la voz un poco aguda—, su madre ha declarado que usted fue víctima de abuso sexua
Capítulo 142
Se estaba muriendo… Su madre se estaba muriendo, o eso dijo el médico que la atendió.—¿Pero cómo puede ser posible? —se limpió las lágrimas con el dorso de la mano—. Ella recibió una operación hace siete años, no debería…—Señora, el estilo de vida de su madre ha debilitado su reserva miocárdica hasta un punto de no retorno —explicó.—Pero…—Los injertos venosos son extremadamente sensibles al estrés. Su madre, en lugar de buscar la estabilidad, ha mantenido un umbral de estrés emocional que ha acelerado la aterosclerosis del injerto.—¿Y qué podemos hacer? No puede pedirme que me quede de brazos cruzados. Es mi madre.—La cirugía anterior le compró tiempo, pero su temperamento se lo consumió. Ahora, el margen de maniobra es nulo.—No —negó débilmente, sintiendo los ojos cada vez más humedecidos—. ¿Y la otra operación que le dijeron hace unos días? ¿Qué hay de eso?—No es factible en estas condiciones —revisó el historial—. Tras el infarto, el tejido de su corazón no es más que una c
Capítulo 143
Dejó al niño en la habitación de su madre con su hermanita, mientras entraba en la oficina de Alejandro.Hacía más de cuatro años que no pisaba ese sitio, pero debía reconocer que no había cambiado en nada. Estaba igual: sin ningún tipo de decoración, sin nada que dijera “esto es mío”.Paredes blancas adornadas con títulos enmarcados, un escritorio de madera, una biblioteca repleta de libros de medicina... Recordaba una vez haber organizado algunos de esos libros.—¿Qué es lo que quieres? —preguntó mirando al hombre en cuestión, que leía una hoja con detenimiento.—Tu madre debe ser intervenida hoy mismo; de lo contrario, morirá —anunció algo que ya le habían dicho.—Lo sé.—¿Y entonces? ¿Qué has decidido?—Ella ha aceptado su destino.—¿Y tú? ¿Lo has aceptado también?Su yo de dieciocho años no lo aceptó en su momento.Ese día, hace siete años, se había arrodillado ante este hombre pidiéndole que la salvara. Su madre ahora no quería que lo hiciera, aunque sus rodillas temblaban con u
Capítulo 144
El odio de Lucía no podía ser disimulado. Era puro, visceral; de ese tipo de odio que mataba lentamente el cuerpo.—Fuera de aquí —tenía los ojos rojos y encendidos—. No quiero verte.El hombre no se movió. No había pedido una conversación para rendirse al primer intento.—No me iré hasta que hablemos —dijo, de pie junto a la cama con las manos en los bolsillos de su bata. Se veía serio e imponente, dispuesto a todo con tal de cumplir con su objetivo—. Tiene que firmar el consentimiento para la cirugía.La respuesta de la mujer fue una risa amarga que rápidamente se convirtió en tos.—¿Y por qué demonios te importa? —trató de calmarse, pero seguía sacudiéndose—. ¿Quieres salvarme para luego seguir destruyendo a mi hija?—Su odio hacia mí es justificado —su tono no se alteró—. La obligué a ser mi amante, la humillé en muchas ocasiones y la usé para satisfacer mi ego y mis deseos. La hice sentir pequeña, prescindible. Le hice daño. Mucho daño.—¿Y ahora qué? —parpadeó sin esperarse que
Capítulo 145
Las horas en la sala de espera pasaban lentamente. Había perdido la cuenta de las veces que se había levantado y vuelto a sentar; eran más de treinta. Pero no podía estar quieta: la ansiedad no se lo permitía.Tampoco podía olvidar las palabras del otro doctor:“Ahora, el margen de maniobra es nulo.”“Tras el infarto, el tejido de su corazón no es más que una cicatriz friable y debilitada.”Lo había planteado de una manera en la que no parecía existir esperanza.¿Y si Alejandro fallaba? ¿Y si…?Sacudió la cabeza.Había visto a Alejandro en acción muchas veces; también sabía que se graduó con honores. La medicina para él no era una simple carrera: era su vida entera, su pasión. Podría ser un egoísta, insensible, inhumano y todo lo que quisiera, pero no era un mal médico.Así que podía confiar en que saldría del quirófano dándole una buena noticia. Se lo aseguró. Y, justo como lo había dicho, lo cumplió.El hombre salió por las puertas batientes con una expresión seria; ya no llevaba el
Capítulo 146
Selene estaba esponjando las almohadas de su madre para que estuviera más cómoda cuando esta la miró con seriedad. —¿Ya vas a decirme por qué sonríes tanto? —Porque estás bien, mamá. —No soy estúpida —habían pasado dos días desde la operación y la sonrisa en la cara de su hija no se iba; sabía bien que la recuperación de su salud no era la única causa. —No discutamos, ¿sí? —le acercó la bandeja con el desayuno. —Me habías prometido algo. Debí suponer que no lo ibas a cumplir. —No estoy haciendo nada, mamá —se defendió, concentrándose en picar la fruta. —Pero las ganas no te faltan, ¿verdad? Negó con la cabeza, llenando un tenedor con trocitos de manzana. —De verdad que no sé de qué hablas. Pero lo sabía; solo que se hacía la tonta. —Es increíble cómo lo miras en mi propia cara. Ni siquiera intentas disimular. Desde que se despertó, había sido testigo principal de eso. Más de tres veces había entrado ese hombre para hacer el chequeo de rutina: «¿Siente algún hormigueo en las
Capítulo 147
No era de fiestas, mucho menos de asistir a bares. Pero aquí estaba, sentada en la barra, mirando a su alrededor como si fuera un mundo nuevo e inexplorado. —Un trago —pidió al bartender cuando se acercó. —¿De qué tipo? —Algo suave. El hombre la observó con algo de recelo antes de perderse detrás de la barra para prepararlo. A los pocos minutos regresó con una copa que tenía el borde lleno de sal y una rodaja de limón. —Este no es un sitio para una chica bonita y sola. Deberías volver a casa —le dijo mientras le entregaba la margarita. —No estoy haciendo nada. Solo quiero tomar una bebida. —Lo entiendo, pero… —frunció los labios mirando algo detrás de ella—. Estás llamando mucho la atención. Temo que te pase algo malo cuando te vayas. —¿Qué? —Miró hacia atrás y se encontró con un grupo de cuatro hombres que levantaron las copas en su dirección. —Son problemáticos. Tómate tu margarita y ve a casa —le recomendó. Maldijo mientras se tomaba el trago, arrugando la boca por el sab
Capítulo 148
—Te amo y quiero pasar el resto de mi vida contigo. Solo dime... ¿tengo una esperanza?—No.—Selene, no hagas esto más difícil para ninguno de los dos. Tenemos un hijo y tú también me amas —parecía estar plenamente seguro de sus palabras.—Yo no te amo… —Aferrarse a esa mentira era el único escudo que tenía para proteger su corazón.—No mientas más, cariño —le suplicó en voz baja.—¡Suéltame! ¡No te quiero cerca, Alejandro!—¿Por qué? ¿Porque sabes que tenerme cerca despierta en ti los sentimientos que tanto quieres enterrar?Sí, era justo eso. Tenerlo cerca siempre había sido un arma.—¡Sí! —gritó, con el alcohol volviéndola valiente—. ¡Porque amarte siempre ha sido para mí una maldición!—Selene…—Fui la estúpida que se enamoró primero —confesó. Remover el pasado siempre era igual de doloroso—. La estúpida que soñaba con que un día le dijeras que la amabas también. La estúpida que se imaginó una vida a tu lado, que soñó con llevar en su vientre a tus hijos y convertirse en tu esposa
Capítulo 149
No dejaba de retorcerse las manos en el regazo mientras se preguntaba si estaba haciendo lo correcto. Las dudas y los miedos no se iban, a pesar de que estaba poniendo de su empeño.—Deja tus manos quietas ya, Selene —le dijo el hombre sin apartar la vista de la carretera—. Te vas a lastimar.Se quedó rígida, dándose cuenta de que se estaba clavando las uñas en la palma y que estas le ardían. En su defensa, solamente podía decir que esto no era fácil. Nada lo era.—No te voy a comer, cariño. Deja de tenerme miedo.Tenía más miedo de sí misma y de entregarse sin reservas de nuevo.—Selene…Alejandro la miró esperando que ella le correspondiera el gesto. Sus ojos se giraron hacia él con lentitud y algo de nervios. ¿Cómo se debía mirar a quien juraste odiar y, luego de años, decidiste perdonar?El auto se detuvo y entonces se percató de que habían llegado a la puerta de su edificio. Era el momento de la despedida y él no perdió tiempo. Se desabrochó el cinturón de seguridad con algo de u
Capítulo 150
—¡Lo sabía! —golpeó la mesa—. ¡Sabía que esto pasaría!—Mamá, no he venido a pedirte permiso. Solo quería informarte que… pienso aceptar su propuesta.Había pasado exactamente dos semanas dándole vueltas al mismo asunto. Reprochándose, cuestionándose, condenándose, hasta que se hartó de sus propios juicios. ¿Por qué debía de negarse algo que quería? ¿Por qué tenía que seguir castigándose si lo único que quería era ser feliz por fin?—¿Y qué te garantiza que no va a botarte o serte infiel al mes? ¿Qué te garantiza que en verdad te quiere y no es un maldito capricho?—Confío en que me ama también.Estaba metiendo las manos en el fuego por Alejandro, pero no le quedaba más opción que creer en él.—Es increíble cómo puedes llegar a ser tan tonta, Selene —sacudió la cabeza, desviando la mirada como si verla le resultara demasiado molesto.—Solo quería comunicártelo, mamá. Ya sabía tu respuesta.Ciertamente, no esperaba una reacción diferente de parte de Lucía.—Mi respuesta es que solo esp