All Chapters of Obligada A Ser Su Amante: Chapter 171
- Chapter 180
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Capítulo 171
Isabella balanceó la hoja del cuchillo sin poder llegar a su objetivo. La niña se movió, impulsándose para caer de espalda en la silla. El golpe la hizo quejarse al instante. Pero, aun así, no perdió tiempo para suplicarle:—¡No, mami! —gritó Kiara, su vocecita desgarrada por el terror haciéndola reaccionar por un momento—. ¡Por favor, no!Se detuvo. La miró y fue como regresar al pasado, al instante en que le entregaron a aquella criatura diminuta envuelta en una manta.«Lo has hecho bien», dijo la partera a su lado mientras ella, llena de sudor, sangre y fluidos luego de un largo parto, recibía en brazos a su bebé.Pero entonces, el escenario volvió a cambiar. La miraba ahora al lado de sus nuevos padres.«Ya no será tuya. Será la hija de Alejandro y Selene», la voz en su cabeza volvió a susurrarle.—Vas a morir —escupió de forma irreconocible—. Nadie te va a querer. Nadie. Solo yo. Y ahora… ahora nadie te tendrá.Las mejillas regordetas de la niña estaban repletas de lágrimas; sus
Capítulo 172
Había llegado el gran día. Un día que por un momento pensó que no llegaría; pero el fracaso no era parte de su vocabulario. Había fallado una vez, mas no permitiría que sucediera lo mismo dos veces.Y así, sentado en la primera fila de la sala del tribunal, veía cómo Selene y sus hijos recibían la justicia que se merecían luego de haber vivido aquel infierno.Su madre estaba sentada en el banquillo de los acusados junto a Isabella y Margaret Smith, la enfermera. Las tres esposadas, las tres con expresiones diferentes: Hortensia, arrogante como siempre, incluso en su peor momento; Isabella, desafiante, con un brillo enloquecido en los ojos; Margaret, pálida y temblorosa, parecía ser la única que lamentaba todo esto, pero eso no la eximía de la culpa. El juicio por intento de asesinato, conspiración para provocar aborto ilegal y lesiones graves había sido exhaustivo, con evidencias aplastantes: el vídeo de Kiara, confesiones grabadas e informes médicos.No había salida posible para ning
Capítulo 173
Selene iba al lado de Alejandro cuando salieron del tribunal y un par de personas, que no conocía de nada, se acercaron empujándolos respectivamente. —¡Por tu culpa mi hija terminó así! —despotricó el hombre mayor a su esposo. Su rostro tenía un visible parecido con Isabella, así que solo necesitó sumar dos más dos para saber que eran sus padres. Mientras tanto, una mujer la tomaba del brazo también. —¡Y todo por esta zorra barata! —la zarandeó. —¡Suélteme, señora! —se defendió de su férreo agarre, soltándose. No permitiría que la volvieran a tratar como si fuera un trapo. —No me culpen a mí por sus genes dañados —los miró Alejandro con desprecio—. Seguramente, heredó la locura de alguno de ustedes. —¡Mi hija no estaba loca cuando te conoció! ¡Tú la volviste así! —¿Yo? ¿Yo le dije que atentara contra la vida de un par de bebés inocentes? ¿También le dije que intentara matar a su propia hija? Ubíquese, señora, y deje de joder. —¡No voy a permitir que se queden con mi nieta! ¡El
Capítulo 174
Como lo supuso, ser madrastra no era nada sencillo. La niña ni siquiera la miraba; no importaba qué tan amable quisiera mostrarse, no importaba qué tanto se desviviera por hacerla sentir cómoda.Era una pequeña que, a su corta edad, había pasado por todo un infierno; así que comprendía que debía darle espacio para que se adaptara. Se lo estaba dando, de hecho, pero eso no impedía que por las noches se sintiera un poco triste.No quería ser la mala en esta historia.Acababa de darse una ducha y se encontraba pensativa frente al espejo del baño cuando su esposo se posicionó a su espalda. Su cuerpo, ancho y musculoso, sobresalía por encima de su reflejo.Le acarició los hombros y se inclinó para besarla allí, en su hombro derecho, haciendo que se estremeciera de pies a cabeza de forma deliciosa. Siempre causaba el mismo efecto.Llevaban un mes con la pequeña Kiara en casa. Las cosas finalmente parecían en calma y, también finalmente, disfrutaban del sexo tanto como antes.Su marido era i
Capítulo 175
Cuando su esposo salió de la habitación de Kiara, luego de haber estado más de dos horas tratando de calmarla, ella no pudo hacer otra cosa que acercarse arrepentida, con sus manos retorciéndose ansiosamente.—Lo lamento tanto. No quise que…—¿Qué le dijiste? —la cortó seriamente. Sus ojos estaban entrecerrados.—Mencioné a Isabella. Perdón.—¿La mencionaste? ¿Por qué? —No pudo contener su molestia al hablar—. Selene, te dije claramente que no se nombraba a esa mujer en esta casa. Mucho menos delante de Kiara. El solo nombre es un detonante para ella.—¡Perdón, de verdad! —Se le salieron las lágrimas—. Yo solo… estoy algo desesperada.—¿Desesperada por qué?—¡Tu hija ni siquiera me mira, Alejandro! —explotó—. Siento que soy la villana en esta historia y, aunque trato de ignorar ese hecho, me cuesta vivir con su rechazo.El hombre sacudió la cabeza, acercándose para envolverla en sus brazos.—¿Qué cosas dices, Selene? —Le acarició el cabello—. No eres la mala en nada. Solo dale tiempo.
Capítulo 176
El cumpleaños de su hijo terminó siendo un desastre, donde el padre del niño se la pasó encerrado en la habitación tratando de calmar los sollozos de su otra hija. Los dos niños clamaban por atención y estaban chocando.Las personas se fueron, el silencio impregnó la casa y, por más que se sentó en el sofá con Alan para destapar los obsequios, su hijo no sonrió. Honestamente, para este punto, estaba un poco enojada.—Cariño, ¿no te gusta? —preguntó desenvolviendo la consola de videojuegos que le había comprado en compañía de Alejandro. Se suponía que él también debería estar presente al momento de destaparla.Su hijo asintió, todavía con ese gesto decaído. Lo abrazó, sintiendo cómo los ojos de su pequeño se humedecían; pero se lo aguantaba.—Ven, vamos a la habitación para probarlo —lo llevó escaleras arriba, tomándolo de la mano.Llegaron al cuarto, conectó todo en el televisor y le tendió uno de los controles para jugar juntos. Era pésima en esto, pero solo quería que el buen ánimo
Capítulo 177
Sus ojos pesaban mientras sentía que flotaba en el aire. Había estado llorando mucho; no supo exactamente cuándo se quedó dormida, pero ahora… se removió. ¿Qué era esto?Cuando sus ojos se abrieron por fin, el hombre acababa de depositarla en el colchón y, no, no era la cama de su hijo: era la cama matrimonial.Se enderezó bruscamente.—¿Qué haces? —El enojo no se le había pasado; tampoco podía olvidar sus acusaciones anteriores.—No importa qué tan molesta estés, Selene. Tu lugar está aquí —señaló el dormitorio.—No me apetece dormir a tu lado —soltó—. Ya me dejaste claro que desconfías de mí. Así que, ¿para qué quieres dormir con una mujer mala que es capaz de lastimar a una niña de tres años?—¡Nunca dije tal cosa! —se defendió.—¿Y de verdad piensas que hacía falta que lo dijeras? —Las lágrimas regresaron de nuevo—. Estaba más que claro. Tus ojos no podían mentir.—No exageres, por favor —se pasó las manos por el cabello dando un par de pasos alrededor de la habitación—. Perdóname
Capítulo 178
Postergó la prueba de embarazo, alegando que se sentía segura de haber estado cumpliendo con el tratamiento anticonceptivo. Su esposo no insistió más y ella prefirió no seguir ahondando en sus temores.¿Otro bebé? No sabía si estaba lista para eso. Había aceptado la idea, sí; pero una cosa era eso, y otra muy distinta ejecutarla tan pronto.Sacudió la cabeza, alejando esos pensamientos.Ese día, Alejandro llevó a Kiara al psicólogo, descubriendo lo que ya todos se imaginaban: Isabella la había pintado como la mala del cuento en la mente de la niña. Kiara hizo un dibujo donde pintó a su madrastra con color negro intenso, señalando que era un monstruo.No era culpa de la niña nada de esto. Era simplemente otra víctima de las locuras de su madre, quien, aun en un sanatorio mental, no dejaba de perjudicarles.—Esto viene de mucho tiempo atrás. Prácticamente desde que la niña dijo su primera palabra y adquirió algo de conciencia —explicó el médico a Alejandro en una sala aparte. Ella se qu
Capítulo 179
En su primera consulta obstétrica, su esposo sostuvo su mano. Ambos miraban el monitor que mostraba a la nueva vida, mientras Alejandro entrecerraba los ojos analizando. ¡Bum! ¡Bum! El sonido del corazón de su bebé se hizo audible en la sala y no pudo contener las lágrimas. —Todo está perfecto por aquí —sonrió la doctora, moviendo el transductor sobre su abdomen—. Las medidas coinciden para un feto de cinco semanas. Era difícil deducir cuándo fue el momento exacto de la concepción. Desde que se entregó a su esposo dejando a un lado sus traumas, Alejandro volvió a ser ese hombre insaciable en el sexo que había sido en el pasado. Tan solo verla era suficiente motivación para que una erección creciera en sus pantalones y para que el deseo de tomarla se hiciera presente. Ella no se rehusó ninguna de esas veces; sabía que tenían mucho tiempo que recuperar y, sin duda, se habían estado poniendo al día. ¡Y he aquí las consecuencias! —El ritmo es regular y la frecuencia cardíaca fetal es
Capítulo 180
El cumpleaños de Kiara no tuvo ninguna temática especial, ya que la niña no parecía tener ningún dibujo animado favorito ni estar en sintonía con los gustos de otros niños de su edad. Todo fue rosa como habían previsto, y la vio soltar un par de sonrisas tímidas al lado de su papá. Se acercó con cuidado a darle un obsequio que ella recibió con manos trémulas. —Gracias —balbuceó, devolviéndole una mirada pequeña. Ya al menos la miraba; eso era un avance. Quería pedirle un abrazo, pero sentía que sería cruzar el límite; así que se enderezó y la dejó quieta. Cantaron el "cumpleaños feliz", aplaudieron y rieron. Kiara no tanto, pero trató de convivir más con su hermano y los otros niños. De verdad, se notaba que estaba intentando salir de ese caparazón donde se la pasaba escondida. —Estaba muy feliz —dijo su esposo entrando en la recámara, luego de haber acompañado a la niña a dormir. —Me alegra mucho que le hubiera gustado —la organización de la fiesta fue algo agotadora, comenzand