All Chapters of Obligada A Ser Su Amante: Chapter 11
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Capítulo 011
—¡Suéltame! —intentó liberarse, pero le resultó imposible al verse atrapada en esas manos que parecían grilletes.Los labios del hombre buscaron su boca y ella lo esquivó rápidamente.—¡No! ¡No quiero que me beses!—Últimamente eres tan insoportable —gruñó, soltándola con rabia.—Si no me soportas como dices, deberías entonces no volver a llamarme.—¡Te llamaré las veces que me dé la gana! —repuso.—¿Y qué hay de tu prometida? ¿Acaso no te complace?—Isabella es muy buena cama —dijo con total descaro—. ¿Pero cuál es el chiste entonces de tener una amante?—No deberías tener una amante en primer lugar.—El punto es que la tengo —respondió cínicamente.—¿Y entonces no sientes amor por ella? —señaló la revista en la mesita de centro—. En esa foto parecen estar muy enamorados. Si amas a una mujer, no deberías ser deshonesto con ella.Al escucharla, el hombre sonrió con un aire triunfante.—Ya entiendo —se acercó de nuevo, tomando entre sus dedos un mechón rebelde de su cabello—. De nuevo
Capítulo 012
Tardó varios segundos en procesar que el reconocido cirujano cardiólogo Alejandro Urdiales estaba de pie frente al humilde lugar donde trabajaba. «¿Qué hacía aquí para empezar?», se preguntó, pestañeando repetidamente, como si de esa forma pudiera borrar la imagen inexplicable del hombre. Sin embargo, Alejandro no estaba dispuesto a darle tiempo para asimilar su extraña presencia. Acortó la distancia que los separaba en menos de una fracción de segundo y la tomó del brazo, apartándola de Marcos con demasiada brusquedad. El sobre de dinero que su amigo intentaba darle cayó al suelo, haciendo que los billetes se desparramaran en la acera, y la expresión del médico se convirtió en una máscara de hielo al percatarse de esto último. De repente, como si no pudiera controlar sus propios impulsos ni actuar como el médico respetado y correcto que se suponía que era, movió la pierna con rapidez y pisó los billetes, ocasionando que algunas magulladuras se crearan en los mismos. —¡No! —gritó
Capítulo 013
La sorpresa no tardó en revelarse en esos ojos grises que en otro tiempo le habían parecido tan hermosos. La nariz del hombre se arrugó de una forma felina, dando alusión a un animal a punto de atacar. Con fuerza la sacudió una vez más antes de decirle con voz en cuello: —¿Enamorada? —su mandíbula se apretó, haciendo que los músculos de su cara se tensaran visiblemente—. ¡No mientas, maldición! ¡Tú no amas a ese imbécil! —¡Lo amo! ¡Lo amo! —gritó, únicamente para herir su inflado ego. Él había asegurado noches atrás que ella lo amaba. Se había burlado incluso de la posibilidad, jactándose de que le había advertido que no lo hiciera. Ahora le satisfacía enormemente hacerle ver que nada era como él creía, que no era un tipo irresistible como se pensaba y que sí, era completamente capaz de amar a alguien más. —¡Cállate! —gruñó más fuerte—. ¡Cállate! —¡No le hables así! ¡No tienes ningún derecho! —intervino Marcos, ocasionando que Alejandro la soltara por fin. Pero no, esto no
Capítulo 014
Pestañeó repetidamente, tratando de entender la extraña pregunta. —¿Preferirte? —repitió lentamente, con el rostro ladeado. —Sí, ¿lo que le dijiste era verdad? ¿Me prefieres? —continuó su amigo en un tono ilusionado, haciéndole entender que quizás Marcos había malinterpretado sus palabras como una especie de confesión de amor, en lugar de algo que dijo sin pensar, únicamente para molestar a Alejandro. —Marcos… Las rejas de la celda se sacudieron al tiempo en que su amigo se mostraba decepcionado. —Fue mentira, ¿no? —negó repetidamente—. Claro, qué estúpido he sido. —Marcos, no… —¿Qué harás ahora? —miró a su alrededor, el resto de celdas vacías—. Él no está aquí —puntualizó lo obvio—. ¿Te irás a pasar la noche en su departamento luego de la manera en la que se refirió a ti? ¿Dejarás que te toque un tipo así? —No, claro que no —lloró ante la idea. Sabía que Alejandro la estaba esperando y también sabía que no era para hacer nada bueno. —¿Qué harás entonces? —le preguntó
Capítulo 015
—No quiero que me toques, Alejandro. ¡No me…! —¿Por qué no, eh? ¿Ahora quieres que te toque ese imbécil? —se alejó un paso, observándola con ojos endemoniados—. De verdad no pensé que caerías tan bajo, Selene. —Bajo caí el día en que te conocí —y sí, ese día comenzó el declive de su vida. Antes de Alejandro, ella solo era una muchacha común, que fantaseaba con cosas como: encontrar su príncipe azul, casarse y tener muchos hijos. Luego, cuando aquel hombre apareció en su vida, todos sus sueños se derrumbaron. Descubrió que el amor no era un cuento de hadas como pensaba. Y es que Alejandro Urdiales no tenía nada de príncipe azul y sí mucho de canalla. —Ah, ¿sí? Pues permíteme recordarte que en todos estos años parecías satisfecha. Quizás en algún punto se dejó engañar, sí. Antes de que apareciera esa novia suya que, en pocos meses, había conseguido el papel que pensó algún día recibiría. El asunto era que Alejandro nunca la había tomado en serio, y mientras ella se desvivía p
Capítulo 016
—Alejandro…Isabella entró como una exhalación en la oficina de su futuro esposo.El hombre la miró por un breve segundo antes de regresar su atención al computador.—Cariño —siguió la chica, caminando hasta el escritorio con gesto preocupado—, no entiendo qué sucedió, pero tu rostro está en todos los tabloides.—Seguro son solo chismes otra vez —dijo sin darle demasiado interés.—No exactamente. Hay un video en línea sobre una pelea en la que te ves participando.Sus dedos se detuvieron en el teclado y entonces recordó la escena de la noche anterior. Como si hubiera sido apretado un interruptor, el enojo regresó con mayor fuerza abarcando cada uno de los torrentes de su ser.Su mente lo traicionó y pudo ver nuevamente a Selene, su Selene, con su cabello castaño ondeando al viento, en aquella noche fría y serena, forcejeando con un imbécil sin nombre que se creía con el derecho de sujetar su mano.¿Desde cuándo estaban juntos y por qué no se dio cuenta antes de esto?Sin poder evitarl
Capítulo 017
—¿Cómo está, señora Inés? —se acercó a la entrada de la casa, la cual quedaba una calle más abajo que la suya—. ¿Se encuentra Marcos? —Mi niña, hacía tanto tiempo que no te veía —se alegró la anciana. —Lo siento tanto, he estado un poco ocupada con la universidad y el trabajo —se disculpó por el hecho de ya no visitarlos tan seguido como antes. Hubo una época en su vida en la que prácticamente vivía en esa casa. —Tranquila, tranquila, entiendo la situación —hizo un gesto con la mano, restándole importancia—. Los jóvenes tienen vidas más ocupadas que nosotros los ancianos —de repente se acercó de una manera que denotaba total confidencialidad—. Hablando sobre eso, sí, Marcos está en casa. Pero anoche no volvió y hoy regresó muy temprano. Solamente dijo que se le había averiado el auto. ¿Tienes idea de qué le pasó? Siento que me está mintiendo ese muchacho. Sí, Marcos le estaba mintiendo, pero no le correspondía a ella decirle eso a su abuelita. —No sé nada, señora Inés —sonrió
Capítulo 018
Para el fin de semana, Alejandro le escribió un mensaje de texto. Sin embargo, no fue su típico mensaje. Ese que solamente contenía una fecha y hora.Esta vez, el lugar de encuentro había cambiado. Ya no era su departamento, el único lugar donde solían verse.La extraña dirección le hizo pensar que probablemente su prometida ya se había mudado con él. No sabía por qué, pero saberlo no le hacía sentir nada bien.Pero así eran las cosas. Así habían sido siempre.Evidentemente, consideró la idea de negarse.¿Quería verlo luego de lo que le hizo a Marcos?Por supuesto que no.¿Tenía opción?También era un no. Solo le restaban cuatro meses para que la dejara en paz y cada quien continuara con su vida como si nunca se hubieran conocido. O al menos eso deseaba.Verdaderamente, estaba aliviada de que no la hubiera molestado en los últimos días. Por un momento, había jurado que le haría la vida imposible luego del altercado. Pero no. No le escribió y no la buscó hasta esa mañana.Sin embargo,
Capítulo 019
Su mirada se centró en el platillo frente a ella: pato glaseado con cereza y remolacha. No lo había probado antes, así que era completamente nuevo, tan nuevo que se robó toda su atención. Porque sí, la verdad era que tenía hambre. Tomó un tenedor y comenzó a picar la comida, saboreando la mezcla de ingredientes y deleitándose con la textura que tenían dentro de su boca. Estaba rico. Sí, estaba rico… o al menos hasta que sintió la primera arcada. «¡Cielos, no!», se horrorizó, tapándose la boca con una servilleta para ocultar su reacción. Alejandro la miró con una ceja arqueada. —¿Pasa algo? —Debo ir al baño —dijo apresurada y se levantó. —Selene, ¿qué pasa? —Ya vuelvo. Pero la verdad fue que no volvió. Luego de vomitar en el baño por más de cinco minutos, supo que no soportaría comerse esa comida delante de la penetrante mirada de Alejandro Urdiales. Si volvía a tener arcadas de nuevo, él podría sospechar y entonces sus planes se arruinarían. De solo imaginarse cómo podría r
Capítulo 020
Esas palabras calaron hondo en su corazón. ¿Para eso era lo único que servía? Su mente se desconectó por un instante mientras pensaba en las implicaciones de esa afirmación. No, ella era más que un cuerpo bonito, más que una cara apetecible. Sin embargo, Alejandro nunca se había detenido a mirar más allá de sus narices. Era un ciego, un ciego que solamente se había dejado llevar por lo físico. Sintió las manos ásperas del hombre acariciando, tocando partes de su cuerpo que conocía a la perfección. Las lágrimas caían de sus ojos sin poder detenerlas, mientras se decía que estaba bien, que el tiempo pasaría rápido, que pronto toda esta pesadilla sería solo un mal recuerdo. De repente, el hombre se detuvo, se alzó sobre ella y sus ojos grises reflejaron un odio profundo. —¿Por qué lloras? —su voz era fría y molesta. No le respondió; guardó silencio, viendo cómo se alteraba con el pasar de los segundos—. ¿Por qué lloras, maldita sea? Deja de llorar —exigió. —Toma lo que quieres y