All Chapters of Obligada A Ser Su Amante: Chapter 21
- Chapter 30
203 chapters
Capítulo 021
Los ojos de la mujer se agrandaron al escucharlo.¿Lo que sospechaba?¿Qué le quería decir con eso?—No entiendo, Alejandro.—Eres tú quien está diciendo que no te haga pensar en cosas que no quieres —continuó con frialdad—. Yo solo te estoy dando la razón, como tanto te gusta.—¿Qué?No lo reconocía. Estaba siendo demasiado insensible, cosa que no había sido antes en esos meses de relación.Isabella recordó cómo había iniciado su romance. Ocho meses atrás se conocieron en un evento de beneficencia. Ella acababa de regresar de París, donde había estudiado diseño de moda durante tres años. Siempre había escuchado hablar del rebelde hijo de los Urdiales, mas nunca había llegado a conocerlo en persona, a pesar de que se desenvolvían en el mismo círculo social.Pero desde el principio, Alejandro tomó un camino diferente al que sus padres habían querido para él. Se suponía que debería liderar la empresa de la familia, pero en lugar de eso, estudió medicina, decisión con la que ninguno de s
Capítulo 022
Dos días después, salía de la universidad cuando se encontró con el carro de Alejandro estacionado en la entrada. «Esto tiene que ser un mal chiste», pensó. ¿Ese hombre había venido hasta su universidad? ¿Era en serio? —¿Qué haces aquí? —abrió la puerta del copiloto sin deseos reales de verlo, mucho menos entrar. —Sube —indicó el hombre, observándola sin expresión en su rostro. —Alejandro, por favor —miró ansiosamente a su alrededor, percatándose de que estaban llamando mucho la atención. —Si no quieres protagonizar otro escándalo, solo sube. Quiso gruñir de frustración, ¿pero qué más podía hacer? Era eso o arriesgarse a que arruinara su reputación delante de sus compañeros. —Como quieras —murmuró por lo bajo, subiéndose a ese auto que recién comenzaba a conocer. En casi tres años habían sido contadas las veces en que se había subido en él y ahora… hasta parecía que vivía dentro del auto. Era increíble cómo podían cambiar las cosas en tan poco tiempo. —¿Qué tal las clases? —sa
Capítulo 023
Alejandro no le estaba dejando más alternativa: debía huir. Con los ojos rojos, pero completamente secos luego de limpiarse las lágrimas, observó cómo el hombre regresaba al auto. En su mano traía una bolsa del supermercado, la cual le entregó. El contenido de la misma se trataba de varias marcas de jugos, galletas y chocolate, e incluso un ibuprofeno para el dolor de cabeza. —No sabía cuál te gustaba, así que compré varias marcas —explicó, acomodándose frente al volante. Y sí, por supuesto que no sabía cuál era su favorito. No pudo evitar poner los ojos en blanco, mirando a la carretera, mientras hacía la bolsa a un lado sin la menor intención de tomar nada. Si dependía de ella, bien podrían pudrirse sus malditos chocolates. O mejor aún, que se los llevara a su espléndida novia. —Se dice que el chocolate aumenta la serotonina y la dopamina. Deberías probarlo —continuó con aquel tono clínico que tanto le fastidiaba. ¿Acaso la creía su paciente o qué demonios? —¿En serio cree
Capítulo 024
—No te conocía esa fiereza —sonrió el hombre, mirándola con ojos oscuros. Estaba hablando de un tema serio, pero él parecía haberse excitado con el fuego de su lucha.—Quítate —le dio un empujón con rabia, dándose cuenta de que para él todo siempre giraba en torno al sexo.—Vamos a mi departamento —propuso con esa voz ronca que demostraba que su miembro ya debería estar lo suficientemente erecto.—No —se negó al segundo.—Selene, por favor.—No me toques —intentó apartarse, pero no había manera de hacerlo. El espacio era demasiado reducido.—Estás siendo tan malcriada últimamente. Mira que me estoy portando bien.—¿Portarte bien? ¿Es en serio?—Selene —su voz se suavizó, como si acariciara su nombre con la lengua—, sabes perfectamente que no soy un hombre paciente. Pero mírame aquí, suplicándote por algo que me debes.«Por favor, opera a mi madre. Haré lo que quieras», casi al instante sus propias palabras se reprodujeron en su mente.—Vayamos a tu departamento —accedió, mirando al fr
Capítulo 025
“Cariño, ¿recuerdas? Hoy es el aniversario de mis padres. Espero verte más tarde en la cena.”No pudo evitar maldecir mientras se subía al auto y hacía rugir el motor.La cena.La maldita cena de aniversario de los Quintero.¿Por qué tenía que ser ese día entre todos los días?¿Por qué no otro?¿Por qué arruinarle el momento que tanto le había costado tener con Selene?Debía hacer esto rápido. Era la única manera que tenía para regresar con la mujer que lo estaba esperando.Condujo con precisión hacia la mansión Quintero e inmediatamente fue recibido en la entrada por un mayordomo engalanado.—Señor Urdiales, la señorita Quintero lo está esperando —le indicó el hombre, guiándolo por un extenso pasillo adornado con obras de arte. Ya había estado en la casa antes, así que podía saber que lo estaban llevando al comedor privado, ese comedor que solo usaban en ocasiones especiales.Y sí, efectivamente, la ocasión gritaba “especial” por todas partes.Las paredes eran de un blanco impoluto
Capítulo 026
Cuando llegó al departamento, ella ya no estaba. Se había ido. Sintió el impulso de dar media vuelta e ir a buscarla, pero se detuvo. Se sentó en el sofá con un gesto de cansancio y observó nuevamente aquel portarretrato. Su imagen y la de Isabella le devolvieron la mirada. Los dos estaban sonriendo. Los dos se veían como una pareja enamorada. Pero solamente él sabía que no la amaba. De hecho, no sabía qué era eso. Sin embargo, para que un matrimonio funcionara no era siempre necesario que existiera amor. Solamente le bastaba con que Isabella fuera una buena esposa. Del resto, cumpliría con su parte del papel: supliría, satisfaría sus caprichos y… tendría una vida oculta que ella no podría descubrir. Isabella sería su esposa y Selene su amante. Hizo una mueca, considerándolo desde otro ángulo… no se suponía que fuera así. Estaba casi convencido de que podría cortar los lazos con Selene en cuanto se cumpliera el tiempo de finalización del contrato. Pero había pasado algo en las
Capítulo 027
Marcos se estaba encargando del escape, y a ella le restaba procurar no ser demasiado evidente.Así que, al día siguiente, cuando Alejandro le escribió un mensaje preguntándole la razón por la que se había ido del departamento, en lugar de decirle que se fue porque no quería verlo —como era el caso—, le mintió y le dijo que había tenido una urgencia con su madre.Antes, cuando daba este tipo de excusas, él nunca se interesaba en los detalles.O sea, no siempre estuvo disponible; hubo momentos en los que la universidad, el trabajo, entre otras ocupaciones, le impedían verlo.En esos casos, Alejandro simplemente pedía reagendar la fecha del encuentro, pero nunca preguntaba sobre la situación que le imposibilitó acudir al mismo.Entonces, que ahora lo estuviera haciendo, aparte de anormal, era bastante extraño. Pero últimamente no había nada de normal en Alejandro Urdiales. Era como si, de cierta forma, lo hubieran hackeado, convirtiéndolo en un hombre que no coincidía con su verdadera p
Capítulo 028
Cuando el vestido finalmente cayó arremolinado a sus pies, se sintió completamente expuesta.El calor que irradiaba del cuerpo de Alejandro se alejó cuando el hombre dio dos pasos hacia atrás para mirarla mejor.Sus ojos grises la recorrieron desde su cara hasta la punta de sus pies.Suspiró internamente con alivio cuando notó que no se había percatado de nada raro.En sus ojos no había curiosidad ni molestia, había deseo.—Tus senos —se acercó entonces y amasó el primero— parecen estar más llenos.No supo qué decir.Le sorprendía que hubiera notado un detalle tan minúsculo como ese.—¿Está cerca tu periodo, Selene? —murmuró, besando su cuello al mismo tiempo que sus dos manos se apoderaban de sus senos.Cerró los ojos y olvidó la pregunta y lo delicada que era la situación.—¿Te quedaste muda? —se separó un centímetro para examinar su cara, hablándole con esa voz profunda que le imposibilitaba pensar cuerdamente—. ¿Ves que también lo quieres, Selene? ¿Por qué te niegas tanto? ¿Por qu
Capítulo 029
Cuando despertó ya era de madrugada. Su cuerpo estaba envuelto por unos brazos fuertes que la rodeaban.No pudo evitar notar que la enorme palma de Alejandro estaba posicionada en su abdomen.Estaba esperando a sus hijos.Él no lo sabía.Pero no sabía por qué, esto se sentía tan íntimo.Quizás si otras fueran las circunstancias podría relajarse y disfrutar de su contacto.Pero ahora mismo, luego de que la neblina de placer se disipara, la culpa volvía, al igual que esa sensación de arrepentimiento.La amante.La otra mujer.No había espacio para compartir la cama.Se liberó de su agarre con lentitud, intentando no despertarlo, pero apenas lo movió, él reaccionó.Maldijo en su mente y se quedó quieta por varios segundos.Cuando consideró que había vuelto a quedarse dormido, se levantó y huyó al baño.El amanecer estaba cerca, lo supo porque la oscuridad comenzaba a aclararse.Luego de una ducha rápida, sintió aquello que tanto temía… las náuseas. No siempre estaban, no siempre aparecía
Capítulo 030
Permaneció por varios segundos así, sin querer alzar la mirada, no solo por la vergüenza, sino también porque sentía la presencia de Alejandro en su espalda.—¿Qué pasó? ¿No te gustó la comida? —Había un ligero matiz de preocupación en la voz del hombre.—Creo que… algo me cayó mal. Lo mejor es que me vaya —contestó, levantándose para enjuagarse la boca y limpiarse la cara.—No olvides que soy doctor. Dime, ¿qué sientes? —insistió en conocer la causa.—No siento nada —trató de que su voz no se mostrara temblorosa, aunque comenzaba a sentirse muy nerviosa. ¡Maldición, esto no estaba en sus planes!—. Se me contagió la indigestión que tenía mi madre. Es todo.—¿Y qué tipo de indigestión era esa? ¿Cuál fue el alimento que la causó?—No lo sé —se exasperó ante su interrogatorio—. Solo necesito volver a casa y descansar.Terminó de lavarse la cara y entonces quiso salir del pequeño baño que ya comenzaba a tornarse asfixiante debido a su penetrante mirada, pero Alejandro no se lo permitió. L