All Chapters of Obligada A Ser Su Amante: Chapter 191
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Extra 7: Puedes venir
¿Pensarla? ¿De qué estaba hablando?La idea no cabía en su cabeza. No cabía principalmente porque en todos esos años, ella ni siquiera le había dedicado ni un mínimo pensamiento. Por el contrario, lo había borrado de su mente.—¿Qué dices? —negó, nerviosamente. Desviando la mirada—. No puede ser cierto.—No me llames mentiroso por el simple hecho de que tú me hayas olvidado —dio un nuevo paso y su corazón se aceleró en el acto—. ¿Por qué mentiría? ¿Crees que ha sido fácil para mí? Hace tiempo que me resigné a la idea de que nuestros caminos no volverían a cruzarse hasta que volviste a aparecer y con ello, estas malditas ganas de pensarte.—Bruno, espera —alzó la mano deteniéndolo, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas—. No puedes estar diciendo lo que creo que dices —no, no podía estar enamorado de ella—. Estás confundido. No soy una mujer a la que deberías pensar, ni a la que deberías querer, mi pasado…—¿Pasado? ¿Cuál pasado? —Se acercó al punto en que su mano tocó su pecho y s
Extra 8: Libro
Bruno siguió viniendo a la panadería, pero ella ya no le era del todo indiferente.Sus ojos se encontraban más de lo que quisiera admitir y poco a poco fue apoderándose también de sus pensamientos.¿Así era como se había estado sintiendo él? Porque esto comenzaba a preocuparle.Un día se acercó y le entregó una invitación para la presentación de su próximo libro. —Si gustas, puedes ir, te guardaré un asiento en primera fila —dijo y pensó en rechazarlo.—No creo que pueda asistir.Él únicamente asintió y se despidió con un: “Lo entiendo”.La tarjeta de invitación quedó dando vueltas en su mano.Era solo una presentación de libro, ¿por qué tenía que pensarlo tanto? Luego de debatirse internamente durante más de una hora, decidió ir.El evento sería al día siguiente en la tarde. Se alistó, subió a su auto y se dirigió al lugar indicado, ocupando un lugar en primera fila como le había dicho. Se sorprendió al darse cuenta de que la firma estaba casi llena. Sin duda, tenía muchos seguidor
Extra 9: Aceptación
El pequeño Marcos nunca había tenido una figura paterna, así que al principio la presencia de aquel extraño en su espacio no le hizo sentir bien. Comenzando por el hecho de que este hombre parecía ser muy cercano a su madre, demasiado para el gusto de un niño que la había tenido siempre exclusivamente para él.—¿Cuándo se irá? —preguntó con disimulo a su progenitora, mientras se recostaba en su brazo.—¿No te agrada? —se preocupó Diana, observando al hombre al otro extremo de la mesa que, afortunadamente, no podía escucharlos.El niño sacudió la cabeza. La respuesta fue un no.Cielos, la mujer se sentía en un verdadero aprieto. Era por esto que había querido llevar las cosas con calma. Salir con un hombre teniendo un hijo era una decisión de importancia, ya que no pensaba someter a su pequeño a algo que él no quisiera.La cena terminó, las presentaciones también, y el resultado fue un fracaso total.—Déjame adivinar, no le gusto a tu hijo, ¿cierto? —bromeó Bruno en la entrada cuando l
Extra 10: Sorpresa
Los días pasaron, pero Bruno no le dijo nada, aunque ella no dejaba de mirarlo con las pestañas revoloteando coquetamente a la espera de tan ansiada petición.Dos semanas después, ya harta de tanta espera, se lo dijo ella. —¿No tenías algo que decirme? —lo encaró.—¿Algo que decirte? —frunció el ceño, sin entender. —Sí. Algo sobre nosotros.—¿Qué pasa con nosotros?Los señaló a ambos, tratando de dar a entender su punto. —¿Qué somos?—¿No es obvio? —le devolvió la pregunta, haciéndola exasperar un poco.Sí, lo era. Ni modo que los amigos se besaran en la boca a cada oportunidad, pero sí había esperado una petición más formal.—Supongo —desvió la mirada, sintiéndose ridícula. Él rio de repente y la abrazó por la espalda, enterrando la cabeza en su cuello. —Tu hijo no sabe guardar un secreto. —Su risa en contacto con su piel le transmitió un delicioso cosquilleo.—¿Por qué tanto misterio?—¿Por qué estás tan impaciente?“Porque nunca nadie me ha pedido que sea su novia”, quiso deci
Extra Final
En su cabeza tenía cientos de memorias, momentos de humillación y dolor, momentos en que la utilizaron como un trapo viejo, como algo sin valor. El sexo había sido una herramienta y una forma de castigo. Incluso con Marcos había sido degradante, porque siempre pensó en otra mujer mientras estaba con ella. Nunca fue la verdadera protagonista de esos encuentros. Ahora, en cambio, su esposo no solo la miraba con adoración, sino que sus manos la recorrían con lentitud y extrema pericia. Sabía dónde palpar, dónde presionar para hacerla sentir deseada y valorada. No procuraba ser brusco, no buscaba su propio placer únicamente, quería que estuviera cómoda, quería que fuera ella quien verdaderamente disfrutara. Lo que no sabía él era que ella disfrutaba con su sola cercanía; con saber que era él era más que suficiente, porque solo en sus brazos finalmente descubría lo que era hacer el amor. Más allá de un intercambio carnal, más allá de los gemidos y las embestidas, estaba esa sensación ú
Mi error fue amarte, mi castigo fue esperarte
Sipnosis:A los quince años, Kiara cometió un error fatal: entregarle su corazón en cartas anónimas al hijo de su mánager, el frío y distante Víctor. Antes de marcharse a la prestigiosa academia militar en Inglaterra, él la acorraló, despojándola de su secreto y dejándole una promesa que se convirtió en su única luz: "Si me esperas, cuando vuelva, te daré una oportunidad".Kiara lo esperó. Durante ocho años, sobrevivió al fantasma de su madre inestable y a la crueldad del ballet, aferrándose a esa ilusión como si fuera su último aliento.Pero el joven silencioso ha muerto. En su lugar ha regresado el Coronel Víctor Turner, el oficial más joven y despiadado de la armada británica. Un hombre condecorado, de mirada de acero, que no ha vuelto para reclamar su amor... sino que ni siquiera recuerda que ella existe.Para Víctor, aquellas cartas fueron un juego. Para Kiara, fueron su vida entera.Ahora, con el alma hecha pedazos y el orgullo herido, decide colgar las puntas de ballet y enterr
Kiara - 001
Durante ocho años, religiosamente, había estado enviando una carta a la base militar cada mes. Era anticuado, lo sabía. Actualmente, las redes sociales eran un medio más efectivo para comunicarse, pero no podía dejar de lado ese modo tonto y romántico que había adquirido en su adolescencia.Lastimosamente, ninguna de sus cartas fue contestada. Pero siempre lo justificó: “Seguro está muy ocupado”, “Seguro ni siquiera le permiten recibir correspondencia”. Las excusas fueron interminables, de la misma forma en que se conformó con migajas de información.Su manager y entrenadora, Alessandra Vance, o Madame Vance como le gustaba que le llamaran, era la madre del hombre que durante más de una década ocupó su corazón. Lo conoció a los trece, cuando Madame Vance lo arrastró a los ensayos debido a que su padre estricto no pudo cuidarlo.Desde entonces quedó flechada por Víctor Turner. No supo exactamente qué le gustó. Si su mirada azulada, o ese cabello rubio como el sol; el punto fue que su e
Kiara - 002
Quiso saltar de la tarima, no podía negarlo.Eran ocho años sin verlo.Ya no era el mismo joven que recordaba, nada de eso, ahora era todo un hombre y… ¡Oh cielos, no podía dejar de mirarlo! El uniforme de gala oscuro lo hacía parecer más alto e intimidante; las medallas brillaban sobre su pecho y tenía una postura de acero propia de alguien que había dictado el destino de mil hombres.Recibió las flores que eran parte del protocolo, se inclinó una última vez hacia el público y sonrió a sus padres, quienes no dejaban de aplaudirla desde el palco designado para ellos. No pudo esperar más. Bajó de la tarima sin cambiarse; tenía un solo objetivo en este momento y este se dirigía específicamente a la zona restringida junto con su madre.No sabía exactamente qué estaba esperando recibir cuando se paró frente a él con su tutú de tul blanco y su corazón latiendo desbocado; su lado tonto y enamoradizo le decía que lo mínimo tenía que ser un abrazo. Pero no. Víctor Turner no la determinó, haci
Kiara - 003
Llorar por tonterías era algo que no había podido evitar hacer desde su niñez. Llorar, más allá de un acto de desahogo, se había convertido en su forma habitual de expresión. No importaba si el motivo era por felicidad o por tristeza; las lágrimas siempre estaban allí, brillando en sus ojos. Pero ya no. Ya no lloraría.El viaje en auto fue silencioso. Su padre no dejaba de observarla desde el espejo retrovisor, mientras Selene comentaba sin parar lo mucho que le había encantado su presentación. El ballet fue la manera que sus padres encontraron para sacarla de su constante depresión.Sus hermanos actualmente estudiaban en la Universidad de Oxford, ambos aspirando a carreras brillantes, a futuros prometedores. Ella, en cambio, estaba allí, persiguiendo un sueño fantasioso.Posiblemente sus padres pensaban que lo que estaba haciendo no era más que una tontería, una pérdida de tiempo considerando el mundo competitivo en el que se desenvolvía. Pero nunca se lo dirían. Por el contrario
Kiara - 004
—¿Qué es? —Yo… ¿Cómo decir esto sin sonar estúpida?Era demasiado complicado porque, de cierta forma, se avergonzaba de sí misma.—Buscaré un departamento en el centro de la ciudad y me mudaré —dijo en su lugar. Eso era más sencillo que confesar que un tipo le había visto la cara de tonta.—No.—Sí —lo contradijo—. Ya no tengo cinco años. Soy una mujer y… necesito un cambio. —¿Qué tipo de cambio? ¿Qué es exactamente lo que buscas? —No lo sé —se encogió de hombros—. Solo confía en mí y déjame hacer esto, ¿si?Su padre no puso buena cara. No le gustaba la idea, era obvio. —Lo permitiré, solo si prometes que no dejarás el ballet —negoció.—Esa debería ser mi decisión, padre. No tuya. —Me entrometo porque sé que renunciar sería una decisión tomada en medio de la frustración —dijo con seguridad—. Tú no viste lo que yo vi. Pero solo sé que brillabas en el escenario y quiero verte hacer eso siempre.—Mmm —bajó la mirada hacia sus pies, pensando—. Está bien, papá. Tengo tu apoyo, entonc