All Chapters of Obligada A Ser Su Amante: Chapter 31
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Capítulo 031
—Oh, pero miren a quiénes tenemos aquí, ¡la feliz pareja! La sonrisa de Isabella era tan resplandeciente que parecía querer competir con la iluminación del lugar. Inmediatamente rió con modestia, alzando su mano izquierda y cubriendo su boca con la misma. Este gesto, más allá de mostrar recato o etiqueta, pretendía hacer resaltar el anillo de diamante de 5 quilates que llevaba en su dedo anular. —Oh, es tan grande. Sin duda Alejandro es un hombre que sabe mantener contenta a su futura esposa. —Verdaderamente su propuesta me sorprendió —dijo Isabella, mirando con ojos enamorados a su acompañante, quien como de costumbre se mantenía serio a su lado—. Pero debo decir que me siento honrada de convertirme en su esposa. —No dudes de que es así —la misma mujer continuó—. No todos los días te casas con un hombre tan rico como ese. —Más allá de la riqueza, amo su calidad como persona. Alejandro es un hombre íntegro en todos los sentidos de la palabra —habló con convicción. Sin embar
Capítulo 032
Cuando Alejandro llegó al departamento, lo primero que hizo fue desajustarse la corbata.Sentía que algo le asfixiaba: la gente, las apariencias, Isabella con sus interrogatorios.Pero aparte de eso, algo no estaba bien. Y se trataba de esa extraña necesidad que estaba desarrollando por Selene.Ella no le contestó el teléfono.Ella no respondió a sus mensajes.Ella…¿Por qué pensaba tanto en ella?Caminó hasta su habitación y entonces miró su cama perfectamente hecha. Tenía una empleada doméstica que se encargaba de tenderla todas las mañanas. Pero justo ahora, no quería ver ese orden. Quería ver la cama desordenada, hundida por la silueta de Selene, preferiblemente desnuda para él.Había tenido sexo con esa mujer tantas veces.No había manera de saber el número total de veces que se habían acostado. Sin embargo, el solo hecho de pensar en su cuerpo desnudo lo hacía endurecerse casi igual que una piedra.Pero había algo en su pequeño coño que no había podido encontrar en otro lugar.
Capítulo 033
—¿Por qué no respondías el teléfono? —reclamó en cuanto se acomodó en el asiento. No pudo evitar rodar los ojos al escucharlo. ¿Era en serio? ¿Había venido hasta su casa solo por eso? De haberlo sabido antes, le hubiera respondido en cuanto abrió los ojos esa mañana. —¿Quizás porque estaba dormida? —ironizó. —¿Y por qué en cuanto te despertaste esta mañana no me escribiste? —Porque… se me olvidó —La verdad era que no había querido hacerlo. Pero ya sabía que tentar la paciencia de Alejandro era peligroso. —No me gusta que me ignores, Selene —dijo con la voz cargada de tensión. ¡Vaya! Puso los ojos en blanco de nuevo. De verdad que este hombre estaba cada vez más demente. —Tampoco me gusta esa expresión —continuó, mirándola de reojo—. Sigue haciéndolo y te dejaré las nalgas rojas luego de unos buenos azotes. De solo escuchar las palabras “nalgas” y “azotes”, se ruborizó. Sabía de primera mano lo potente que podían ser sus manos cuando quería castigarla. Y no, no qu
Capítulo 034
Los tacones de la susodicha retumbaron en el piso de la habitación un instante antes de que la tomara del brazo y la jalara fuera de la cama con brusquedad.—¡¿Quién eres tú?! —la sacudió, sin darle tiempo de que sus pies se estabilizaran sobre la alfombra—. ¡Habla, maldita mujerzuela!No sabía qué responder. Estaba pálida ante la idea de ser descubierta. Alejandro la mataría por permitir esto.—Señorita, no es lo que piensa —es lo único que alcanzó a decir, antes de que le jalaran el cabello, haciendo que su cabeza se inclinara hacia atrás.Como pudo, intentó hacer que la soltara. Sin embargo, sus intentos fueron inútiles.¿Cómo luchar contra una mujer que acababa de descubrir que su novio le era infiel?No podía mentirse a sí misma. Era la amante. Esa mujer tenía todo el derecho de despreciarla y trapear el piso con su cabeza.Pero, a pesar de que estaba dispuesta a la humillación, no podía permitir que la hiriera. No por ella. Por sus bebés.—Señorita, por favor, debe calmarse —sos
Capítulo 035
—¡¿Quieres que me crea ese cuento?! ¡¿Crees que soy tonta?! ¡¿Por qué la dejaste ir?! —Los pies de Isabella quisieron moverse al lugar por el cual acababa de desaparecer esa mujer.Alejandro la tomó del brazo y la hizo dar un paso atrás, imposibilitándola de alcanzar a la prostituta que había encontrado plácidamente durmiendo en la cama de su novio.—¡Suéltame! ¡Y ni te atrevas a tratarme como una estúpida, porque te aviso que no lo soy! —gritó, intentando soltarse del férreo agarre del hombre—. ¡Esa mujer es demasiado joven para ser tu empleada doméstica! ¡Ella no es tu sirvienta! ¡Ella es tu puta!—¡Ya te dije que es una maldita sirvienta, así que basta!—¡Mientes! ¡No me trates como loca! ¡No lo soy!—¡Estás viendo fantasmas donde no los hay, Isabella! ¡Así que cálmate!Sin poderlo contener, sus puños comenzaron a golpearlo en el pecho en busca de causarle el mismo dolor que estaba sintiendo.Sentía tanta rabia, odio, tristeza y desilusión.Los sentimientos eran confusos y la opres
Capítulo 036
Habían pasado dos semanas enteras en las que Isabella no se le despegó ni un segundo.—Cariño, creo que optaré por diseñar mi propio vestido —comentó la mujer con la mirada sumergida en los catálogos de las tiendas más prestigiosas de novia—. Siento que ninguno de estos modelos es capaz de impactar tanto como quiero. ¿Tú qué opinas?—Elige lo que te haga feliz —respondió casi por inercia, recordando cómo había tenido que hacer un esfuerzo monumental para quitársela de encima cuando se le ocurrió la brillante idea de convertirse en su secretaria en la clínica. Verdaderamente no lo estaba dejando respirar y ahora acababa de mudarse también al departamento.—Pero puede tomarme más tiempo y no queremos retrasar la boda, ¿verdad? —hizo un puchero que pretendía ser tierno; sin embargo, fue todo lo opuesto.—No, por supuesto que no —dijo dándole un trago a su café. El líquido negro se sintió amargo en su paladar, justo como se sentía también.—¿Qué piensas hacer hoy?—Trabajar.—¿Cuántas ope
Capítulo 037
Sabía que abrirle no era la mejor idea. Pero no tenía más opción.Se ajustó la blusa holgada que llevaba y abrió la puerta con cautela.Apenas se asomó por la abertura que creó, cuando el hombre la tomó del brazo y la jaló, sacándola al exterior.—¿Por qué no abrías la puerta? —reclamó. Su aliento tenía un ligero aroma a alcohol.—¡Mira la hora que es, Alejandro! ¿Qué se supone que haces aquí? —intentó hacer que la soltara.—Hace mucho que no nos vemos, Selene. No es este el saludo que quiero recibir —se inclinó intentando apoderarse de sus labios, pero rápidamente apartó el rostro, impidiendo que cumpliera su cometido.—Pensé que lo nuestro ya había terminado. Pensé que me dejarías en paz ahora que tu mujer lo descubrió —puso especial hincapié en la última frase. Aquella era su mujer, él no tenía nada que hacer aquí, fastidiándola.—Las cosas se complicaron un poco, pero eso no significa que lo nuestro se terminó.—¡Pues yo sí terminé de aguantar tus humillaciones! —declaró con convi
Capítulo 038
—Estás completamente loco si piensas eso —dijo dando un paso atrás y mirándolo con los ojos grandes, asustados.No podía estar hablando en serio, ¿o sí?—No, Selene. No lo estoy —habló con calma, como si lo que acabara de decir fuera cualquier cosa y no el hecho de atribuirse derechos sobre su persona que no le correspondían ni le corresponderían jamás—. Desde que te cruzaste en mi camino, dejaste de ser una persona individual para convertirte en algo mío. ¡Porque eres mía y no importa cuánto te cueste aceptarlo, eso no cambiará!—¡Yo no soy tuya! —gritó con frustración.—Lo eres. ¡Eres mi maldita propiedad! ¡Mía! —volvió a acercarse, haciendo más evidente su estado desquiciado. Quiso entrar y cerrarle la puerta en la cara, pero no se lo permitió, tomándola del brazo. Esta vez sus manos se sintieron como grilletes.La puerta se abrió y entonces su madre salió con una escoba en la mano.—¡Suelta a mi hija, infeliz!—¡Mamá!Alejandro la soltó, quizás más por la sorpresa que por la exige
Capítulo 039
Que su madre supiera la verdad sobre su relación con Alejandro, no había sido un paso fácil. Pero sí bastante liberador.Lloraron juntas durante horas hasta que sintió que un peso que había sostenido durante tantos años finalmente desaparecía.Su madre no la juzgaba.La sola idea, le hizo sacar en medio de las lágrimas, una enorme sonrisa.En ese día, tenía una misión especial: su segunda cita de obstetricia.Marcos se había ofrecido a llevarla —se negaba a que diera un viaje tan largo sola— y ya estaba en la entrada de la casa, con su Volkswagen abierto para recibirla.—Cuida bien de mi niña, Marcos. Solo a ti te la confío —dijo su madre desde la entrada de la casa.—Gracias por la confianza, señora Lucía —asintió Marcos con un ademán muy educado—. Le prometo que se la traeré en una sola pieza antes de la hora de almuerzo.—Claro que sí, jovencito —lo señaló con un dedo acusador en modo de broma—. Los estaré esperando a los dos con la comida hecha.Dicho esto, subió al auto y se aco
Capítulo 040
Una tarde, luego de llegar de la universidad, se consiguió con una sorpresa desagradable. En la sala de casa, instalado como si el lugar le perteneciera, se encontraba Alejandro, charlando animadamente con su hermanita —o al menos eso simulaba, porque sabía que en ese hombre no había absolutamente nada de animado—.—¿Qué haces aquí? —balbuceó, alternando la mirada entre él y su madre, quien se mantenía en una esquina con los brazos cruzados.—Clarie le abrió —explicó esta, de una forma que daba a entender que no había podido hacer nada para impedirlo. Seguramente ya se había dado cuenta de su presencia cuando estaba sentado en el sofá.—Clarie, cariño, ve a tu habitación —le habló a su hermana, con una sonrisa que intentaba ser relajada y natural. Aunque seguramente no fue así, porque sentía los músculos de su cara tensos, y no era para menos, dadas las circunstancias.—¿Por qué, Selene? —preguntó ella, sin entender su solicitud—. El señor Alejandro me está explicando las principales