All Chapters of Obligada A Ser Su Amante: Chapter 51
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Capítulo 051
—¡No, no podría aceptarla! ¡Por supuesto que no! —gritó—. ¿O la quieres a ella o me quieres a mí? ¡Pero no nos puedes tener a las dos! —Entonces supongo que esto llega hasta aquí. —¿Qué? Sentía que el corazón le iba a estallar. ¿De verdad le estaba haciendo esto? —¡Retráctate! ¡Retráctate ahora mismo, maldita sea! Sus pies se movieron con rapidez en conjunto con sus manos y comenzaron a golpear el pecho del hombre que sentía que había amado como nunca en esos meses. El mismo hombre que ahora le ofrecía un trato desleal, sucio, asqueroso. ¿Una relación compartida? ¿De qué hablaba exactamente? —¡Maldito mentiroso! ¡Maldito sucio! ¡Asqueroso! —Puedes gritarme y golpearme todo lo que quieras, pero eso no cambiará el hecho de que no voy a soltar a Selene: ni ahora, ni nunca. —¡Entonces cásate con ella y hazla tu mujer, maldito! —Puede que lo haga. Se detuvo y lo miró con los ojos grandes y enrojecidos. —¿Y qué pasó con eso de que no estaba hecha para ser tu esposa, eh? ¿Era ot
Capítulo 052
Cuando Marcos salió de la casa de Selene, tenía los pensamientos claros y decisivos. Sabía que no era más que un simple mecánico, sin estudios, sin dinero… pero eso tendría que cambiar. Las circunstancias se lo exigían. No soportaba ver a Selene llorar un día más; no soportaba ver cómo la humillaban esas personas que por tener dinero se creían mejor que los demás. Así que se ajustó mejor la sudadera negra con capucha que llevaba y se adentró a la zona más peligrosa de la ciudad. Un lugar que no debería estar visitando en medio de la noche, un lugar que, de no ser por la desesperación y la recomendación de un viejo amigo, ni siquiera pensaría en pisar. Las puertas metálicas del almacén se abrieron antes de que pudiera tocarlas. Lo estaban observando. De algún lugar, no supo de dónde. Dos hombres lo agarraron por los brazos sin mediar palabra y lo empujaron dentro. En el centro había una mesa de madera. Sentado detrás, un hombre de unos cincuenta años, calvo, con un abrigo largo negr
Capítulo 053
—Vete —ordenó Alejandro con dureza, acercándose a su prometida. —No —se negó esta con renuencia, sin la menor intención de dar un paso atrás. Se veía decidida a no moverse del hospital—. Estoy en todo mi derecho de estar aquí. Será nuestro hijo, no lo olvides. —Isabella —le advirtió otra vez, gruñendo levemente. —¿Qué pasa, Alejandro? ¿No era esto lo que acordamos? —Cuando te dije que te mantuvieras alejada de ella, hablaba en serio, ¿o es que no lo has entendido aún? —¿Ahora tengo que aceptar que se miren a escondidas? —preguntó con molestia. Las venas de su cuello se tensaron mucho más—. ¡Porque no estoy de acuerdo con eso! —¡Ya sabes qué hacer si no estás de acuerdo! —le soltó con impaciencia, subiendo el volumen de su voz un poco más de lo requerido. Para este punto, ya las personas se estaban deteniendo para mirarlos con curiosidad. Ella tampoco dejaba de observarlos, con los puños apretados a los costados y un deseo enorme de correr. Era increíble el descaro con
Capítulo 054
El hombre no dijo nada; se quedó estático por más de un minuto, con sus ojos fijos en la pantalla.Parecía no poder creer lo que estaba viendo.En el monitor, y gracias a la guía de la doctora, podía apreciar cómo uno de sus bebés estiraba una de sus extremidades superiores, mientras su hermanito daba una patada brusca en el espacio vacío.—Son muy inquietos y parece que se llevan muy bien —siguió diciendo la mujer, ajena a la tensión que se estaba gestando en tan reducido espacio.Cuando Alejandro consideró que ya era suficiente de mirar la pantalla, sus ojos se giraron hacia ella con lentitud.Lo que encontró en ellos fue el desconcierto de un hombre que recién estaba asimilando el hecho de que sería padre, pero no solo padre, padre por partida doble.—Veo que ya te recetaron vitaminas. Muy bien. Sigue tomándolas —habló la doctora mientras escribía una nueva receta—. Cualquier síntoma, malestar, no dudes en contactarme. Arriba de la hoja encontrarás mi número telefónico.—Gracias, d
Capítulo 055
Esta vez Isabella estaba decidida a irse —al menos por unos días a modo de presión—. Solamente estaba esperando que Alejandro llegara al departamento para tomar su maleta y caminar hacia la puerta con la frente en alto y toda su determinación. Este era su ultimátum. Este era su momento decisivo. No aceptaría que la rebajara delante de esa mujerzuela. Si pretendía que la relación continuara y que aceptara a ese mocoso que venía en camino como su hijo, entonces tendría que ser esa mujer la humillada, no ella. El sonido del ascensor la alertó del momento que tanto había estado esperando desde que salió de la clínica: Alejandro había regresado. Sus manos tomaron el mango de la maleta y entonces salió a la sala, encontrándolo de pie como esperaba. Él parecía también estarla esperando, cosa que le sorprendió. —Me voy —soltó con dureza—. No puedo aceptar este tipo de trato. Quedamos en algo y lo primero que haces es irte con esa... a solas. —Me alegra ver que estamos en la misma sinton
Capítulo 056
—Este muchacho va a terminar matándome de un infarto —se quejó Hortensia con su esposo, apenas este cruzó la puerta de entrada de la casa—. ¡No vas a poder creer lo que hizo esta vez! ¡Es inaceptable!El hombre suspiró con cansancio, como si ya nada referente a Alejandro pudiera sorprenderle. La verdad era que tener un hijo rebelde le había agotado la energía hacía muchos años. Con Alejandro no funcionaban las advertencias, ni las amenazas, y mucho menos los chantajes; él siempre hacía lo que quería, lo que se le venía en gana, y no había nada ni nadie que pudiera llevarle la contraria.—¿Y qué hizo esta vez? —se dejó caer en el sofá, esperando que su esposa lo imitara antes de que sufriera ese infarto del que acababa de hablarle.—¡Canceló la boda con Isabella! ¿Puedes creer? —soltó histérica.Rodrigo se tocó el puente de la nariz mientras suspiraba nuevamente. El hecho de que hubiera siquiera considerado casarse era una proeza en sí misma. Jamás imaginó que sentaría cabeza por sí mi
Capítulo 057
Se encontraba saliendo de la universidad en el momento en que un BMW de última generación, color negro, la interceptó en la entrada del recinto académico. Su mala experiencia con ese tipo de autos le decía que no debía detenerse, mucho menos mirar en dicha dirección. Pero, obviamente, la persona en el interior no le permitiría tal cosa. Un hombre alto, fornido, con un traje negro de dos piezas se paró delante de su persona, abriendo la puerta trasera del vehículo, donde pudo ver a una mujer que no conocía sentada perfectamente. La dama estaba erguida, con la espalda muy recta. Sus manos descansaban cómodamente sobre su regazo. Su ropa, su postura y toda ella reflejaba estatus y dinero. ¿Quién era esta mujer y por qué quería que subiera? —¿Disculpe, la conozco? —preguntó, asomando la cabeza tímidamente. —No —esos ojos grises la miraron brevemente, haciéndole recordar al portador de una mirada similar—, pero estoy segura de que lo que tengo que decirte te interesa. Sube, querida —
Capítulo 058
Al día siguiente, le ordenaron a su madre desalojar la casa.Llevaban toda la vida alquiladas en ese lugar, pagando puntualmente la renta, manteniendo una buena relación con el dueño, para que de pronto simplemente apareciera diciendo que había concretado una increíble venta y que la condición era entregarle la casa al comprador ese mismo día. —Deben irse —insistió el hombre, sin el menor rastro de la actitud amistosa que había utilizado en el pasado.—Señor Ortiz, no nos estamos negando a desalojar —trató de conciliar—. Pero este tipo de cosas… deberían hacerse con una previa notificación. ¿No siente que está siendo injusto al aparecer así? ¿Le hemos dado motivos para este tipo de trato?—Chica, no es nada en contra de ustedes —respondió sin la menor culpa—. De verdad creo que han sido buenas personas. Pero esto se trata de negocios. El comprador está dispuesto a pagar cinco veces el valor de esta casa si se la entrego hoy mismo y no pienso perder esta oportunidad.—Pero…—Desalojen
Capítulo 059
Su madre lloraba mientras esos hombres guardaban sus pertenencias sin el menor cuidado en el camión de mudanza. —Oiga, trate eso con más delicadeza, por favor —indicó a uno de los individuos que llevaba un jarrón de colección que le había heredado su abuela hacía muchísimos años—. ¡Llevo más de treinta años conservándolo, no me lo vaya a romper! El hombre siguió caminando como si no le hubiera escuchado, mientras su progenitora se mostraba cada vez más agitada por la arbitrariedad de la situación. La injusticia las tenía a ambas muy alteradas. En el fondo, ella sabía quién había estado detrás de este desalojo. La extraña historia de la compra, la maldad en sacarlas sin una notificación previa. Todo era demasiado obvio. Recordó el día anterior, esa tarde en la que estuvo sentada frente a esa mujer… sus palabras, la solicitud que le hizo con total descaro. Era asqueroso siquiera recordarlo. Y la conclusión era la misma, todos sus problemas se derivaban a una única persona:
Capítulo 060
El chófer, quien antes había mostrado todo un despliegue de altanería, ahora estaba rígido y muy pálido, como si fuera una estatua.—No creo en tontas amenazas… —dijo, simulando que las palabras de Alejandro no le habían asustado.—¿Quieres probarlo?El médico ladeó un poco la cabeza y sonrió de aquella forma arrogante que tanto lo caracterizaba. Era la representación misma de la maldad, de esa maldad a la que no le importaba aplastar a cualquiera con la suela de su costoso zapato.—Ortiz, lo mejor será que me den una dirección. Esto se está alargando demasiado… —el hombre se dirigió a su empleador, sabiendo que contra Alejandro no podía combatir. Era un completo cobarde.—Selene, estamos esperando por ti.—Un día más, es lo único que…—The Hamilton Grand Residences —indicó Alejandro con simpleza, atrayendo nuevamente la atención de todos hacia su persona.La dirección la hizo quedarse por un segundo sin aliento, porque ese era el edificio donde vivía.¿Alejandro pensaba llevarlas a s