All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 101
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Luna está lidiando con la educación de sus hijos y ahora el muy idiota de su ex la quiere meter en más problemas. Como si haberse burlado de ella en el pasado no ha sido suficiente.—Por favor, ayúdame. Te prometo que si lo aceptas, de inmediato te firmaré tu renuncia y en vez de ser tú quien me pague por los años que restan, seré yo quien lo haga para ti—. Propone Eduardo.Si me haces ese favor, yo no solo te pagaré con dinero, sino que también con mucho amor, porque yo te amo y ahora que te he encontrado no quiero que te separes de mí. ¿Qué dices? ¿Aceptas echarme una manita en mi problema?—¡He dicho que no! —Yo no soy una cualquiera que se vende solo por obtener un puño de dinero, yo soy una dama decente Eduardo, no te equivoques conmigo, ya no estoy dispuesta a ser tu juguete.—¡Te voy a volver a conquistar al precio que sea, mi bella pelirroja, eso te lo aseguro! —No sigas insistiendo y vete de mi oficina ¿Acaso ahora que me has descubierto, no me vas a dejar trabajar tranquila
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Eduardo se desesperó cuando miró que su hermano hablaba en serio de no querer colaborar. —No, espera. Está bien, lo acepto. Pero si me prometes que tendrás mucho cuidado, y cada vez que te toque correr, yo te acompañaré.—¿A correr en el auto? —preguntó con emoción.—No, solo a verte, sabes que yo no soy fanático de eso. Pero por irte a cuidar, lo haré y te apoyaré desde la tarima.—¡Te amo hermano! Pero, hay algo más que te quiero pedir.—¿Qué otra locura se te ha ocurrido?—Quiero dar clases en una escuela primaria, y de preferencia que sea pública.—¿Qué? ¡Tú te has vuelto loco! ¡Cómo crees que te vas a ir a meter en una escuela de esas que se mantienen llenas de bichos y de insectos, te enfermarás si vas allí!Lo regañó. Sin imaginar que aceptar ese reto será lo mejor que haya hecho en su vida. —No seas tan despectivo, el hecho de que nosotros hayamos nacido en cuna de oro, no significa que seamos mejores personas que aquellos que nacieron en un hogar donde solo se come tortilla
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Eduardo se la está pasando fatal. En estos días ha tratado de no acercarse mucho a ella para no presionarla o hacerla sentir incómoda, pero ahora que su fiesta de matrimonio está a la vuelta de la esquina, ha decidido no andarse por las ramas y preparará un plan que lo lleve hasta su chica rebelde.—¿Qué se te ofrece, padre? —preguntó el muchacho, al ver que su papá ha llegado a la empresa y precisamente ha ido directo a su oficina, acción que le parece rara porque el anciano casi no visita la empresa por estar metido en otras instituciones que también forman parte de su patrimonio familiar.—Hijo, vengo a recordarte que esta tarde tienes que ir a la sastrería a recoger tu traje de bodas, de paso te traes el vestido que va a usar tu novia. —le anunció su padre, quien en esta ocasión viste un traje de color vino, un color que jamás lo ha lucido y por tal razón, su hijo está a punto de soltar una enorme carcajada, pero no lo hace, a ese hombre él le tiene mucho respeto.—¿Qué no se supo
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Al salir de la oficina de su amor, Eduardo se fue a su casa, tomó una maleta y en ella guardó algunas de sus pertenencias, lo más esencial que necesitará para los días que dure su viaje. Su madre que en ese momento estaba en casa, le preguntó que para donde iba. Él le mintió, le comentó que se le presentó una emergencia y que tendría que viajar de inmediato fuera de la ciudad.—Yo sé que no hay ninguna emergencia, hijo. Mi corazón de madre me dice que lo que tú estás tratado de hacer es escapar de la soga que tu padre está a punto de ponerte en el cuello. ¿Cuéntame, que pretendes hacer? Le consultó su madre. Ella conoce muy bien a sus dos hijos y sabe que su tesoro mayor está atravesando una difícil situación.—Mamá, tengo que irme. No encuentro otra cosa más que hacer para impedir que ese matrimonio se lleve a cabo.—Y si contratas a una chica para que se haga pasar por tu ex pareja y que diga que está esperando un hijo tuyo. ¿Crees que eso funcionará? La señora también está trata
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Luna se puso nerviosa. Ese hombre insiste en que tiene que viajar, y, perder su trabajo por negarse a ir no es una buena opción, pero tendrá que hacerlo aunque le duela quedar sin empleo. —Lo lamento tanto, pero yo no puedo viajar y mucho menos a tan larga distancia.—No te preocupes, el helicóptero de la familia está a tu disposición para trasladarte.—Es que… —¡Ay, Dios mío, cómo le digo que tengo dos hijos y no me puedo separar de ellos! —pensó la chica. —Yo no puedo ir porque estoy recién ingresada a la empresa, mejor busca a alguien que tenga más experiencia en esta rama.—No te preocupes, tú no irás sola porque yo mismo te acompañaré. —Por favor hazlo, no pienses en Eduardo, hazlo por la empresa que te da de comer a ti y a muchos empleados.—Dame unos minutos, tengo que hacer una llamada. —pidió la chica.—¿U… una llamada?—Sí, ¿por qué te extraña?—¿Acaso estás casada?—Algo así. —respondió ella con una sonrisa.—Me alegro de que así sea, para que le des una buena lección a mi
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Dentro del baño de esa habitación hay un hombre robusto y guapo que se está duchando y gracias a que tenía abierta la regadera no se ha dado cuenta de que hay alguien más en su habitación.—¡Qué raro, pareciera que ya hubo alguien ocupando esta habitación antes de mí, y la mucama no ha hecho la respectiva limpieza! —exclamo ella con asombro. —Ah, creo que para ser un hotel de cinco estrellas, son demasiado cochinos. No sé por qué a las personas que cuentan con demasiado dinero les gustan estas cosas extravagantes y sin sentido, ni modo, me tocará que arreglar la cama antes de ir a darme una ducha. —Dijo la chica, pero no se percató del hombre que acaba de salir del baño.—¿Quién eres y qué haces en mi habitación? —Gritó Eduardo al ver a una mujer tendiendo la sábana de su cama.—¡Ah! Exclamó la chica, colocando su mano sobre su pecho y dándose la vuelta, ella estaba inclinada y de espaldas al hombre. —Él le ha dado un susto de muerte que ella no se lo esperaba.—¿Luna? ¿Qué… que hac
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A la mañana siguiente, Eduardo se despertó y al recordar que su amada duerme a su lado la quiso abrazar, pero no la encontró, en la cama solo está él y las sábanas, buscó en cada rincón, pero ella no está, ni su maleta. Ella se ha marchado, y su corazón se entristeció porque sabe que ella se ha arrepentido de haber tenido relaciones sexuales con él, aunque ella se mostró muy feliz la noche anterior, hasta pareció que lo estaba disfrutando.—No entiendo que es lo que ha pasado, ¿cómo es que ella se aparece en mi habitación y luego desaparece? —¿Cómo es que ella supo que yo estaba en esta ciudad y más en este hotel? —Será que, ¡sí, el autor de todo esto debe de ser mi hermano! Él fue quien planificó este encuentro porque solo él sabe en donde yo me estoy hospedando.Comentó para sí mismo.—Gracias por echarme la mano hermanito, pero mi chica se ha marchado. —Él le envió un mensaje de texto para agradecerle su buen gesto.—¿Cómo así? Se supone que no la tendrías que dejar salir de esa h
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En ausencia de su hermano como presidente y Luna como asistente, Owen se dio una cruzada por la empresa. En el camino se encontró con Juan Pablo, quien a la vez viene siendo el futuro cuñado de Eduardo. —¿Sabes dónde se ha metido mi cuñado? mi hermana desde ayer no se ha podido comunicar con él para afinar detalles de la boda. —Comentó Juan Pablo.—No, no tengo ni idea. Yo también estoy preocupado porque no lo he podido localizar. ¿Y si le ha pasado algo y nosotros aquí muy tranquilos?Owen fingió preocupación. —¿Tú crees? ¡Ja!, ese hombre es que ya le anda huyendo a su matrimonio. ¿A quién le gustaría casarse con alguien a quien no ama?—¿Tú no estás de acuerdo entonces?—¡Ja, claro que no! Es porque mi media hermana no me cae bien, es muy presumida y siempre me ha menospreciado.—Vaya, eso sí que no me lo esperaba. Pero no, no creo que mi hermano esté huyendo, él es un hombre correcto y jamás haría eso. —Mintió.Juan Pablo solicitó permiso por un par de horas. Pero le fue negado p
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Eduardo no estaba en la habitación del hotel, había salido a hacer unas compras que necesitaba con urgencia. Bueno, más que nada es su computadora portátil que se le dañó y anda en busca de una nueva para reemplazarla y poder seguir minuto a minuto el progreso de sus negocios.Es un hombre demasiado desconfiado y aunque ya ha comprobado que la mayoría de sus empleados están dispuestos a dar la vida en su empresa, aun así no se confía.Su celular lo dejó olvidado en la cama donde durmió, no fue hasta que ya estaba lejos de su hotel cuando se dio cuenta de que no lo traía con él. Le pidió al hombre del taxi que lo trajera de nuevo a donde lo recogió, él no puede andar sin su aparato celular, para él es como si anduviera sin uno de sus brazos.En el hospital…Luna está sentada en el pasillo sobre un viejo sillón casi inservible que allí se encuentra, se nota que es un hospital en donde solo asisten las personas con recursos económicos bajos, de esos que no se pueden dar el lujo de irse a
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En la sala de espera se formó una pequeña discusión silenciosa entre la madre y el tío del paciente. —Es muy tarde, por favor vete. Suplicó Luna, queriendo hacer magia para que el tío de su hijo desaparezca de su vista.—Tranquilízate. Te veo muy sofocada desde que hicieron ese llamado ¿Te pasa algo?—Tonterías, aquí a cada instante están llamando a los familiares de los pacientes.—¿Se encuentran los familiares del paciente, Gael? —volvieron a preguntar. Esta vez ella no se detendrá, aunque eso implique revelar su secreto, la vida de su hijo está en primer lugar.—Lo siento, debo de irme. Tú también deberías de hacer lo mismo si ya visitaste a tu familiar. Ella se levantó y caminó en dirección a la farmacia del hospital, ni siquiera esperó una respuesta por parte de él y tampoco volteó a ver atrás para cerciorarse de que él también salía.Por otro lado, en el hotel…Como Eduardo había olvidado su teléfono, entró a la habitación con prisa, tomó el celular y volvió a salir porque e