All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 111
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Luna respondió sin pensarlo dos veces. —Sí, en el pasado me enamoré de él, pero él me falló. Ahora lo único que siento en mi corazón es odio y desprecio hacia él. Ahí tienes mi respuesta, ya te puedes ir contento.—Luna, sé que tal vez ya no te importe, pero mi deber es comentarlo para que…—¿Qué cosa? Preguntó ella al borde de la desesperación.—Mi hermano no ama a esa mujer, lo está haciendo para complacer a nuestro padre que lo está presionando. —Ya se lo dije a él, no me importan los motivos por los cuales él se va a casar, ni siquiera me molesta que lo haga con una mujer a quien supuestamente no ama, pero te recuerdo que el karma existe y quizá a él ya le esté pasando factura por lo que me hizo a mí.Luna dijo esas palabras con un tono de satisfacción. —No seas mala y considera darle una segunda oportunidad a mi hermano.—No soy mala, el día que yo me di cuenta que para él, solo fui parte de su juego, yo le juré que un día se iba a arrepentir, y míralo ahora como anda, como
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Eduardo llegó a la ciudad en horas de la noche, por su parte desde ese momento se hubiese ido a buscar a su pelirroja para que le enseñe a sus hijos quién es su papá.Le preocupa la salud del niño que se supone está en el hospital.Le pidió a su hermano que se comunicase con Luna para conocer el estado de salud del niño, pues, él no le puede llamar porque es obvio que lo va a rechazar, a pesar de haber pasado juntos la noche anterior y de haberse entregado por segunda vez a él, por voluntad propia, sin obligarla a hacerlo y sin rogarla tampoco.Todo sucedió por gusto propio, quizá porque ella también lo deseaba y estaba esperando ese momento de volver a recordar lo que es estar con un hombre.Sí, Luna, desde que sostuvo su primer encuentro sexual con Eduardo, jamás volvió a estar con otro hombre, ella se dedicó a estudiar mientras su tía o sus padres les cuidaban a sus hijos.Ya cuando se fue al extranjero a trabajar, se los llevó con ella a la edad de cuatro años, por fortuna, ella s
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Habían pasado algunos días desde que Eduardo se había ausentado. Su padre y su prometida no esperaban que él estuviera de regreso.—¡Mi amor ya has regresado! me tenías muy preocupada, pensé que ya te habías arrepentido de casarte conmigo.La chica saltó hacia los brazos de su futuro esposo.—No seas tan melosa delante de mi familia, Amanda, tú sabes de más, que yo no siento nada por ti, no te rebajes por favor.La regañó.—Pero mi amor, yo te he extrañado mucho y de la preocupación que tenía de que tú me cancelaras la boda hasta me enfermé feo y fui a parar a la clínica toda la noche anterior, eso fue muy feo, mi futuro esposo.Lamentó.—Pues desde ya te deberías de ir acostumbrando a no verme—. Le advirtió sin dar mayores detalles. Luego se dirigió a su padre.—Papá, ya que estamos todos reunidos aquí, quiero dejarte en claro que no me voy a casar con esta mujer que tú me has elegido.—¡Pero qué mierda dices! Con ella te casas porque te casas, ya está decidido, los arreglos e invi
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Con el permiso de su suegro, Amanda fue a tocar la puerta de la habitación de su prometido. Pero Eduardo no quiso abrir, es más, no desea ni verla en pintura.Ella siguió insistiendo, pidiéndole que si no le permitía quedarse con él, que tan siquiera la llevara a su apartamento, pues, no había traído su auto porque su suegro la había encontrado en una tienda de ropa y ella le pidió que la trajera aquí a dormir a su habitación como lo hace en ocasiones que ellos duermen juntos como comprometidos que están.—Mira Amanda, esos tiempos de tener sexo entre nosotros ya pasaron. Ahora, no te iré a dejar a tu apartamento porque no quiero salir de la casa, necesito descansar y también privacidad.Yo me iré a la habitación de mi hermano y tú te quedarás aquí, si tanto es lo que quieres pasar la noche conmigo, pues no hay problema que la pases en mi cama, pero sin mi presencia. ¿Estamos de acuerdo?—No estoy de acuerdo, yo quiero estar aquí contigo mi amor, quiero dormir abrazada a ti y que me h
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Eduardo la quiso tocar, pero Luna se apartó de inmediato. Lo que había pasado aquella noche fue un error y estaba segura de que no se volvería a repetir.—Por favor, respeta mi trabajo en esta empresa y no mezcles una cosa con la otra.—No estoy a favor de eso, pero te diré que sí para que te sientas mejor y se te quite lo colorado de esas mejillas que tanto me encanta besar.—Eres un pervertido. Dime para que me has hablado ¿Acaso hay algún problema con la solicitud de demanda que estamos haciendo en contra de tu adversario?—No, tu trabajo va excelente. Por eso te informo que a las once de la mañana necesito que me acompañes a una reunión.—¿Fuera de la ciudad? ¡Ja, ni loca vuelvo a pasar una noche contigo!—Pero si yo no he dicho que vamos a volver a estar juntos, es aquí mismo a un restaurante que iremos. Además, no entiendo por qué te molesta que mi hermano nos haya hecho ese reencuentro, si yo sé que te encantó que te hiciera el amor.—¡Idiota!Exclamó ella, dándose la vuelta pa
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Luna no quería quedarse, pero al ver la felicidad reflejada en el rostro de sus hijos decidió darles la oportunidad de que se dieran un banquete. —Sí, yo tengo mucha hambre, ¿Qué vamos a comer mamá? Nosotros solo dos veces hemos comido en un restaurante y a lo mejor sea muy buena la comida que venden aquí. Pero si tú no andas dinero para comprar no te preocupes, en casa comeremos de tu comida que es mucho más rica.Comentó el niño. Eduardo sintió una punzada en su pecho al escuchar lo que su hijo ha dicho, se nota que su pelirroja ha sufrido bastante para poder ver crecer, alimentar y darles el estudio a sus hijos.—No se preocupen chicos, ustedes pidan todo lo que quieran comer, esta vez no va a pagar su madre, yo los estoy invitando.—¡Qué genial!, mamá, tienes un jefe muy bondadoso. Pero no es guapo como el tío, Owen.El niño cruzó los brazos e hizo un puchero. —Si van a estar hablando de esa manera, mejor nos vamos de aquí.Reprochó Luna.—Déjalos, son niños y con el tiempo lo
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Luna está muy molesta, considera que él no tiene derecho a reclamar nada. Ella le dijo que tomaría un taxi, ahora ella le tiene temor porque se nota que a él le ha afectado esa noticia. Pero no, el muy maldito, no la dejó que se fuera en otro auto, sino en el suyo. ¿Acaso va a perder la oportunidad de hablar frente a frente con ella acerca de los hijos que tienen en común?—¿Por qué, mi Luna? ¿Por qué no me buscaste para decirme que estabas embarazada? Le reclama, dando golpes en el volante.—¿Y para qué lo iba a hacer?, para que te siguieras burlando de mí e incluso me despreciaras a los niños, aduciendo de que no eran tuyos. Preferí callar mejor, gracias a Dios, que siempre he contado con el apoyo de mi familia y de mi amigo Francisco.—Por Dios, Luna, que no te das cuenta de que yo jamás hubiese juzgado o despreciado a ellos. Tu deber era decírmelo sin ponerte a pensar en que si yo los aceptaría o no.—¡Basta, Eduardo!, no seas tan hipócrita, tú me gritaste en la cara que me ten
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Luna continuó alabando a su cuñado, ni siquiera sabía lo que estaba diciendo porque apenas lo conocía. Pero aun así, decidió molestar al hombre que rechinaba los dientes escuchando inquietamente. Eduardo no soportó los celos y de un solo jalón arrinconó contra la pared a la chica y la besó ferozmente.Pas. Un fuerte golpe se escuchó, la chica le ha dado una cachetada con todas sus fuerzas al hombre. —Jamás me vuelvas a besar, idiota. Me dan asco tus besos. Dijo ella y se adelantó, dejándolo atrás. Eduardo sobó su mejilla con una sonrisa.—Sé que te gustó, mi amor, vi cuando pasaste tu lengua limpiando mi saliva. No voy a descansar hasta que aceptes volver a mí, tu lugar está aquí dentro de mi corazón.Gritó. Ella se fue a su oficina, no fue a la de Eduardo para escoger la casa como él se lo había pedido. Dos horas más tarde él la llamó para que le llevase un archivo. Pero, cuando ella entró a la oficina, él le dijo que debía de acompañarla a elegir la casa personalmente, ya que no
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Llegaron a la residencial en donde Eduardo buscará una casa, él le dijo que le ayudara a elegirla, pero ella le recriminó diciéndole que ella no tiene arte ni parte en ese matrimonio suyo, por lo tanto, no es su responsabilidad elegirla.—¿Estás celosa porque me voy a casar con otra mujer y no contigo?—Ja, ja, ja, no tengo motivos para estar celosa.—¿Y entonces porque no lo haces?, vamos, solo es ayudarme a elegir la más hermosa.—Tú sabrás como la quieres, yo no conozco tus gustos ni los de tu prometida. Ella ahora se siente muy decepcionada, triste y se arrepiente de haberlo acompañado, ¿cómo elegir el hogar donde el amor de tu vida pasará el resto de sus días con otra mujer que no eres tú?—Yo la quiero con tres habitaciones, cada una con su respectivo baño y un…—No se diga más, esta es la adecuada entonces. Ella eligió cualquiera, total, no es para ella.—¿Te gusta? Al hombre se le hace extrañó que a la primera casa que han entrado ella le diga que esa sería perfecta.—Ya te
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Luna le pidió a su hombre que les llevara de regreso a casa.Ella no quiere seguir escuchando las mentiras que él le está diciendo, ella no le cree, ya le tiene desconfianza y le tomará mucho tiempo volver a confiar en él como lo hizo en el pasado que por ser una chiquilla inocente y enamorada, le creyó todo y fue presa fácil de su juego malévolo.—Mamá ¿por qué nos vamos a separar del tío Eduardo?, él se ha portado muy bien con nosotros. Por favor, danos permiso para ir a comer unas hamburguesas con él.Suplicaron los niños.La chica se quedó en silencio, no les pudo dar una respuesta porque se siente entre la espada y la pared, ella por su parte no hubiese permitido jamás que Eduardo se acercara a sus hijos.Pero ahora ahí están ellos que se derriten de amor y agradecimiento por él, solo porque se hizo pasar como su padre en la escuela, ellos están tan agradecidos aun sin sospechar de que él de verdad es su padre.—Hazlo por ellos, ven con nosotros y así yo aprovecho a pasar tiempo