All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 171
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Luna se quedó llena de asombro al escuchar lo que su marido ha confesado delante de su señor padre. Ella no ha movido la boca por temor a entorpecer las cosas entre padre e hijo. Solo está esperando a que su suegro se vaya para interrogarlo, quizá él se sienta bien contándole a alguien sus más íntimos secretos que hasta hace unos minutos mantenía guardados.—Amor, ¿estás bien? ¿Te hizo algo ese señor? —preguntó Eduardo con preocupación.—No me hizo nada, no te preocupes. Lo bueno es que tú llegaste a tiempo como si sabías que él estaba aquí. Hace escasos cinco minutos más o menos tenía de haber llegado y estaba bastante tranquilo.—Ya no estés nerviosa, él ya no va a volver por aquí ni a ningún otro lado llegará. La hora de pagar por su pasado ha llegado. —¿Qué le vas a hacer?, tú no eres un asesino. Te lo suplico, no te manches las manos de sangre, piensa en tus hijos y su futuro. —No cariño, para eso tengo a mis hombres. Mintió, mientras sonríe al mismo tiempo en su interior, pu
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Un rato después, Eduardo se marchó en su auto, va para la casa donde ordenó que le retuvieran a su padre. Lo encontró amarrado de pies y manos, sentado en una vieja silla de madera. Su corazón no siente pena por él, esa sed de venganza la tiene desde que era un niño, ahora solo toca llevarla a cabo para que su mente se sienta en paz.—¡Hijo, has venido a soltarme!, dime que te has arrepentido de hacerme daño. Por favor dímelo hijo.Imploró. —¿Acaso tú te arrepentiste de golpear por tantas veces a mi madre? una mujer que lo único que te dio fue su amor y dos hijos. ¿Con qué le pagaste? Golpeándola, acostándote con otras mujeres y tantas cosas más que le hiciste. ¿Y así quieres que yo tenga consideración de ti ahora? Ja, ja, ja, estás equivocado mi querido papá.—No lo hagas, te prometo que si me dejas en libertad voy a cambiar y le pediré perdón a tu mamá.—Eso jamás, desde hace muchos años deseé tenerte así como estás ahora, suplicando por piedad. Pero nunca me atreví a hacerlo po
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De ese pequeño incidente ya han pasado varios días.Eduardo le agradeció a su mujer por haber pedido que le pasara a su nombre una parte de sus bienes, y aunque ella lo hizo por celos o castigo al enterarse de que él sostenía una relación con su ex prometida, el que salió ganando fue él, porque ahora aunque su padre le haya heredado todo a esa mujer, ella no podrá gozar de nada de esos bienes porque Luna es la dueña legítima. La señora Estrella hasta el momento no sabe que su amado esposo ya está sin vida, y que fue su mismo hijo quien dio la orden para que lo exterminaran.Según ella, el hombre todavía anda huyendo y no lo han encontrado, incluso cree que sus hijos ya se olvidaron de lo que hizo y ya han dejado de buscarlo.La felicidad se siente en la mansión, pues la señora Estrella ha respondido de lo mejor a las terapias y al tratamiento que está recibiendo, le toca dos veces al mes ir a la clínica y aunque jura que son muy dolorosas, pero siempre hace la fuerza de recuperarse
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La señora Estrella le dio la bienvenida a la familia a su nuera y le pidió una disculpa por el momento tan incómodo que le hizo pasar.Después de que Owen regresó de dejar en su casa a la chica, habló con su mamá, bueno más bien le reclamó y a su sobrino también lo regañó.—Perdóname hijo, yo soy la culpable de que el niño haya llegado de repente, yo lo envié a que te llamara porque quería hablar contigo, no lo regañes a él por favor.Suplicó la señora entre sollozos. Obviamente que ella está exagerando con sus actuaciones y lloretas.—Perdóname, mamá, no llores por lo que te estoy diciendo—. El chico se sintió mal por hablarle fuerte a su madre. —Solo estoy enfadado, y por eso mi reacción es así. —Dime para qué me necesitas.—Lloro de la emoción, hijo, yo te mandé a hablar porque quiero pedirte que te cases y me des un nieto.—¡Qué!—Sí hijo. Y mira que ahora ya me has alegrado el día porque ya has elegido a la madre de mis nietos. Ahora solo falta que te cases y seré la abuela más f
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Eduardo se trasladó hasta la jefatura, cuando él llegó las autoridades ya tenían allí a la chica. Ella se alegró mucho al verle y se levantó para ir a su encuentro.—Qué bueno que viniste, sabía que podía confiar en ti y que no me ibas a defraudar.Ella intentó abrazarlo, pero las esposas en sus muñecas no le permitieron.—¿Por qué te tienen aquí?Cuestionó serio. En realidad, Amanda no está enterada de lo que ha sucedido con su amante.—No lo sé. Pero me dijo el comandante que al nomás llegar mi abogado, que me van a pasar para decirme de los delitos que se me acusan.—¿Así? ¿Y quién es tu abogado? Claro, si se puede saber.—Perdóname querido, pero es que yo les mentí y les dije que tú eres mi marido y que me conseguirías al mejor abogado para que me saque de aquí, yo sé que con todo tu dinero puedes sacarme sin necesidad de un abogado, por eso te ruego que me ayudes.—Está bien, vamos, no te garantizo que te van a dejar en libertad, pero ya que me has llamado entremos.—Yo sé que si
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Un mes ha pasado y la pareja está demasiado feliz viviendo la mejor etapa de su vida, disfrutando a sus hijos y amándose con locura cada día como si ese fuera el último.El joven Owen ha llevado a su chica para que viva con él en la mansión, a petición de su madre lo ha hecho. Casi solo por complacerla porque aún no se quería hacer cargo de ella, pero cuando se lo propuso a la chica, ella con mucho gusto aceptó, y es que su madre le ha dicho que siente como si estuviese a punto de abandonar este mundo y que no quiere que él se quede solo porque entonces no va a poder descansar en paz.—Espero que tú y yo nos podamos llevar bien.Le dijo la nueva integrante de la familia a Luna.—Ya verás que nos llevaremos de maravilla, y desde ahora te digo que puedes contar conmigo para lo que necesites.La señora Estrella se ve muy radiante en la mesa del comedor, está rodeada de toda su familia, sus dos hijos, cada uno con su mujer y les acompañan los dos pequeños de la casa, aunque para que la f
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Eduardo se enfureció al ver a la maldita zorra sonriendo como dueña y señora de su cuerpo.—¿Qué putas te pasa, prima?Reclamó, dándole un empujón que la mandó directo al suelo húmedo.—No te hagas el pendejo primo, yo sé que tú me deseas a mí. Yo deseo que me hagas tuya, quiero que tú seas el primer hombre en conocer mis partes íntimas y el que descubra el tesoro de virginidad que traigo escondido y que lo he reservado solo para ti desde que te conocí.Dijo la chiquilla poniéndose de pie, por fortuna está vestida, quizá en su mente se imaginó que pasaría un momento romántico en donde su primo le despoja de sus prendas con sensualidad.—Cabalmente estás quedando loca, eres mi prima y jamás te voy a tocar para faltarte el respeto, además ni aunque fueras una desconocida, no me gustas, ni siquiera me siento atraído por tu físico. Vociferó el hombre, mientras está de espalda, para que la chiquilla no vea su miembro masculino, que hasta hace unos segundos estaba muy despierto al imaginar
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Eduardo ya lleva varios minutos esperando a que su mujer llegue a acostarse. Al ver que se está demorando un poco más de lo normal decidió bajar e ir a buscarla a la habitación de cualquiera de los niños.—¿Para dónde vas, amor?Preguntó la pelirroja, al tiempo que su marido va bajando y ella viene subiendo.Eduardo dio un brinco del susto, iba distraído y verla de repente le ha sorprendido.—A buscarte iba, ¿por qué has tardado tanto?—Es que nuestro hijo no se quería dormir. Gael se quedó dormido rápido, pero el otro jurel hasta ahorita se durmió y por fin me pude venir.¿Sabes? Esta noche me siento muy contenta y quiero que me hagas el amor muy delicioso, quiero ponerte a prueba y si lo haces bien como a mí me gusta, pensaré en la opción de que en un futuro cercano tengamos a un tercer hijo.—No se diga más, esta casa es enorme y la quiero llenar de bebés. —Respondió el hombre. Dando gracias a Dios, de que su mujer no vio el incidente con su prima. De lo contrario, ella ya estuvies
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Luna terminó de desayunar, se disculpó y se levantó de la mesa para ir a su habitación tal como se lo pidió su marido. Detrás de ella se fue él, su misión es sacarle un buen susto, ahora ya se imagina que su mujer sabe lo que pasó en la ducha con aquella chiquilla.—¡Ah! ¡Pero qué maravillosa es la juventud! —Exclamó la señora Estrella con un suspiro. —Recuerdo los días en que tú y yo éramos así de intensos también, mi amor, ¿dónde estarás ahora, esposo mío? Espero que te encuentres con bien y que nuestros hijos no se den cuenta en qué lugar estás, sé que me hiciste mucho daño, pero mi corazón te ama demasiado y no tiene espacio y la capacidad para odiarte.Pensó en su mente.—¿Qué hiciste, Luna?Cuestionó el hombre cuando se encontró con su mujer en la habitación.—¿A qué te refieres? —la pelirroja quiere hacerle creer que no fue ella la persona que golpeó a la chiquilla.—No te hagas como si no sabes nada cariño, sabes bien a lo que me refiero.Eduardo finge estar molesto.—¡Amorcit
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La puerta es golpeada con insistencia.—¡Papá, ya es hora de que nos lleves a la escuela— Gritó el pequeño Gael.—Los niños van a entrar. —susurró Luna, haciendo a un lado a su marido para ella levantarse y atender a sus hijos que seguramente querrán entrar a apurar a su padre.—Ahora voy hijo, no tardo.Luna ya había iniciado a desabotonar la camisa de él y ahora él está apresurado arreglándola y colocando su saco para salir.—Date prisa padre, es tarde y la maestra nos va a regañar.Hay una maestra que va a suplantar al profesor Owen por mientras él regresa de una gira por parte de la institución en las olimpiadas de matemáticas. Por eso es que ahora le toca a Eduardo llevar a sus hijos a la escuela.El magnífico evento para las olimpiadas dio inicio, cada uno de los representantes con su alumno a cargo deberá de presentarse y decir a qué institución representan. Son dieciocho instituciones las que han asistido, cada una representa un departamento del país.El profesor Owen se prese