All Chapters of 3 RAZONES PARA ODIAR: Chapter 1
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CAPÍTULO 1. La última opción
CAPÍTULO 1. Una bestia controlada.Athena forzó una sonrisa confiada mientras dejaba a su hermana Iris frente a la universidad.—¿Me llamas cuando salgas del hospital? —preguntó Iris en voz baja.—Sí, prometido. Así que vete a clase, ya vas tarde. Papá se va a deprimir si le dices que no serás una gran periodista. Athena la siguió con los ojos mientras entraba, y luego encendió el motor, tomando la avenida rumbo al hospital. Pero no había avanzado ni dos semáforos cuando de la nada salió un coche a toda velocidad por su costado, un sedán enorme que la hizo pisar el freno con todas sus fuerzas y derrapar. El auto chilló, se desvió, y el mundo se sacudió mientras su pecho golpeaba contra el cinturón. La respiración se le cortó y por un instante creyó que todo se había acabado.La puerta del otro coche se abrió de golpe, y de él bajó un hombre corpulento, rojo de furia, con la camisa mal ajustada y una vena reventando en la frente.—¡Estás loca o qué, imbécil! —gritó señalándola—. ¡Casi
CAPÍTULO 2. Una buena razón
CAPÍTULO 2. Una buena razónLa discusión murió como había empezado, con un silencio feroz, y Athena por fi se decidió a entrar al cuarto de su padre y saludó con un “hola” que intentaba esconder todas sus emociones.Sin embargo tanto su padre como Audrey la recibieron con sonrisas que parecían normales, como si nada hubiera pasado.—Hola, princesa —dijo Dorian, con ese cansancio natural con que lo dejaba la quimioterapia—. ¿Cómo dejaste a mi niña más chiquita hoy?Athena sonrió débilmente.—Juiciosa y estudiando —respondió.—¿Y mi niña más grande? ¿Cómo vas con el paso de grado? —preguntó, dejando escapar un suspiro—. Este año debemos celebrarlo, ¿no crees?Athena lo miró y negó suavemente.—No quiero celebraciones, pá —dijo, apretando los puños en los bolsillos—. No hay nada que celebrar.Audrey se acercó y puso una mano sobre el hombro de Athena.—Vamos, cariño… al menos hagamos algo pequeño. Una cena, un pastel. Por tu padre y por Iris. ¿De acuerdo?Athena sacudió la cabeza y se le
CAPÍTULO 3. Piedad
CAPÍTULO 3. PiedadHacía más de dos décadas que no estaban cara a cara, pero Cassian podía recordar perfectamente a aquella mujer, y la parte que recordaba especialmente, era su espalda saliendo por la puerta de su casa mientras se iba en busca de una vida mejor… sin importarle quién quedara atrás.Audrey apretó los labios y levantó la barbilla como si con eso pudiera reflejar la dignidad que estaba lejos de tener.—La única razón que puedo darte es que soy tu madre, y nos guste o no, hay lazos que son imposibles de romper —sentenció con la misma voz con que lo habría aleccionado de niño, pero lo que recibió en respuesta fue una carcajada de incredulidad.—¿Perdón? ¿Estás hablando en serio?—Claro que estoy hablando en serio, Cassian, y no estoy pidiendo mucho, solo algo de compasión por la mujer que te dio la vida —replicó ella—. Dorian está enfermo, y no podemos pagar el tratamiento. Si hubiera tenido otras opciones…—Pero no las tienes —escupió él—. No las tienes porque al tipo ric
CAPÍTULO 4. El gran lobo feroz
CAPÍTULO 4. El gran lobo ferozAudrey casi dejó caer la taza cuando escuchó aquel nombre, uno que ella había evitado pronunciar frente a sus hijastras durante demasiados años.—No vuelvas a decir ese nombre. ¡Nunca!Pero Athena no se movió.—¿Por qué? —preguntó—. ¿Quién es? Si ese hombre tiene dinero, quizá a mí sí me lo preste. Soy más joven, puedo trabajar, puedo…—¡No! —exclamó Audrey, con un grito ahogado—. No entiendes. No es… no es una buena idea. Buscaremos otra solución…—¡Ya no hay más soluciones, mamá! ¡Ya lo intentamos todo! —exclamó ella desesperada—. ¡Dime quién es este hombre! ¿Por qué fuiste a buscarlo? ¿Por qué saliste llorando de su edificio?—¡Porque pensé que me ayudaría! —replicó Audrey—. ¡De verdad pensé…!—Pues entonces lo pensamos de nuevo —sentenció Athena—. No tengo idea de quién es Cassian Wolf o qué te debe, pero si tiene dinero, yo voy a conseguir que me escuche. Por mi papá —sentenció con determinación y se levantó, tomó su bolso—. ¡Así tú no quieras!El s
CAPÍTULO 5. Una venta disfrazada de contrato
CAPÍTULO 5. Una venta disfrazada de contratoEl silencio que siguió al desafío de Cassian fue tan denso que Athena sintió que le vibraba en los huesos. La primera palabra que pasó por su mente fue “amante”, pero Cassian Wolf parecía demasiado joven para su madre. De hecho podría ser su hijo, pero por desgracia eso no se le ocurrió como una posibilidad real.—Athena. Vámonos de aquí —la llamó Audrey intentando alcanzar su mano, pero la muchacha dio un apresurado paso atrás.—¡No! Mamá, dímelo. ¿Quién es él? ¿De verdad puede ayudar a mi padre?—¡No, no puede! —replicó su madrastra con impaciencia— Solo es alguien de mi pasado. Alguien que… me odia, así que rechazó ayudarnos, no hay nada más que saber. ¡Vámonos!Cassian soltó una breve risa sin humor.—¿“Alguien de tu pasado”? Qué generosa definición —dijo con veneno suave—. Pero no importa, porque esto se está poniendo interesante y me gustan las cosas interesantes.Athena sintió que el aire se volvía peligroso alrededor de él. Cassian
CAPÍTULO 6. Vas a querer
CAPÍTULO 6. Vas a quererAthena no recordaba haber sentido miedo de Audrey. ¡Nunca! Audrey era la persona que la había abrazado cuando lloraba por su madre biológica, la que la peinaba antes del colegio, la que cuidaba de Iris cuando dormía con fiebre. Pero ahora, al verla sujetar aquellos cheques con dedos temblorosos, la expresión rota y la mirada perdida en la alfombra, sintió algo muy parecido al pánico.—Mamá… —susurró sin poder creer que fuera a permitir aquello—. No me dejes con él. Por favor. Este hombre… este hombre no está bien de la cabeza.Audrey cerró los ojos como si aquello fuera un puñetazo directo al pecho. Luego la abrazó, un abrazo fuerte y desesperado.—Athena… mi amor, tienes que ser fuerte —dijo tomando sus manos con expresión desesperada—. Lo hacemos por tu padre. Solo por él.Y entonces sí que hubo pánico, terror, y la certeza que Audrey acababa de venderla como si fuera un pedazo de carne.—¡No…!—De cualquier forma te casarás con él —la reconvino Audrey.—¡Pe
CAPÍTULO 7. La peor vergüenza
CAPÍTULO 7. La peor vergüenza El nombre de su hermana actuó como un latigazo. La ira ardió en su pecho, rápida y violenta, quemando el miedo que la paralizaba. Antes de que pudiera pensarlo, su mano se alzó y golpeó el rostro de Cassian con un sonido seco que resonó en la habitación.El golpe lo tomó por sorpresa, pero no lo hizo retroceder. En lugar de eso, sus ojos se oscurecieron, no con furia, sino con algo más peligroso: excitación. Una chispa de lujuria pura que hizo que el estómago de Athena se apretara.—Vaya —murmuró, y su voz se tornó más baja, más íntima—. Tiene uñas la gatita.Antes de que pudiera reaccionar, su mano se cerró alrededor de su mandíbula, y sus dedos fuertes y posesivos la agarraron con fuerza, no lo suficiente para lastimarla, pero sí para dejar claro que no había escapatoria.Los labios de Cassian se estrellaron contra los de Athena en un beso que no era un beso, sino una reclamación. Sus dientes rozaron su labio inferior, mordiéndolo antes de que su lengu
CAPÍTULO 8. Una buena mercancía
CAPÍTULO 8. Una buena mercancía—¡Dímelo! —La orden llegó junto a esa mano que sujetaba su nuca y la obligaba a mirarlo a los ojos, desafiante, mientras él estaba seguro de que nadie había traicionado tanto a aquella mujer como su cuerpo en aquel momento—. ¡Di otra vez que no eres mía!Y Athena abrió la boca para replicar, pero antes de que pudiera articular una sola palabra, sintió aquella invasión que la rompía con un solo movimiento, uno que hizo a Cassian hundirse en ella hasta el fondo con un empujón brutal que le arrancó un grito.El dolor y el placer se mezclaron en una ola abrasadora, mientras su sexo latía desesperado y se contraía alrededor de él con espasmos devastadores.—¡Dios! —jadeó y sus uñas se clavaron en los hombros de Cassian mientras intentaba encontrar algo a qué aferrarse.Lo escuchó gruñir y no le importó. Si tenía que doler les dolería a los dos. Pero al parecer a él no le importaba ni eso ni nada más.Cassian no le dio tiempo a adaptarse. Se retiró casi por c
CAPÍTULO 9. Un hombre cruel
CAPÍTULO 9. Un hombre cruelAthena entró a aquel baño y cerró la puerta como si fuera un pequeño refugio en medio del infierno, pero la imagen en le espejo solo la hizo sentirse peor. Tenía la cara roja, el maquillaje corrido y los ojos llorosos. Se alejó del espejo como un autómata y sus pies tropezaron con la ducha. Había una completa en aquel baño y ella se metió son pensarlo dos veces.Se arrancó la camisa de Cassian como si le tuviera asco, pero la verdad era que solo sentía asco de sí misma. Unos minutos antes había entrado en aquella oficina buscando un préstamo para su padre y ahora era la mercancía a la que Cassian Wolf había comprado por dos millones y sobre la que creía tener todos los derechos, incluso el de llamarle “puta”.Se metió bajo el chorro de agua y se mordió el dorso de la mano mientras trataba de ahogar así los sollozos que le salían. Él tenía razón, no había mayor vergüenza que sentir placer a manos de un enemigo, porque resultaba evidente que Cassian Wolf no e
CAPÍTULO 10. A prueba en el infierno
CAPÍTULO 10. A prueba en el infiernoCassian no dijo nada mientras atravesaban el largo pasillo de losa oscura, pero Athena sentía sus pasos como golpes en su espalda. Ya habían dejado atrás los mármoles y los lujos y estaban en la parte más fea de la mansión, y ella caminaba detrás de él porque no tenía otra opción, aunque cada parte de su cuerpo quería hacer lo contrario.Se detuvieron frente a una puerta estrecha, casi camuflada junto a la pared y Cassian la abrió con un movimiento seco.El cuarto que apareció ante Athena era pequeño, frío, con paredes grises y un par de literas vacías. Había una ventana minúscula y un buró metálico que parecía sacado de un hospital antiguo.—Aquí dormirás —dijo Cassian, sin mirar atrás y Athena se quedó en la entrada, temblando.—¿Este… es uno de los cuartos de servicio? —preguntó, aunque la respuesta era obvia.—Sí —contestó él con total naturalidad—. Para que te vayas acostumbrando. Mientras vivas aquí, trabajarás aquí.Abrió un pequeño armario