All Chapters of Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró: Chapter 31
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Capítulo 31
Sira habló con una expresión fingiendo sinceridad para asegurarse de que César la notara. Si no hubiera sabido la verdad, incluso Celia estaría a punto de creer en su excelente actuación. Le respondió con una sonrisa despectiva. —No es necesario. La verdad tarde o temprano saldrá a la luz.Después de terminar de hablar, se fue dándoles la espalda.Sira se sintió algo avergonzada, pero al notar la mirada de César sobre ella, se inquietó un poco. De inmediato adoptó una expresión de lástima.—César, no sabía que Celia me odiaba tanto… Si lo hubiera sabido, no habría venido…Él retiró la mirada sin mostrar emoción alguna. Levantó a Óscar en sus brazos.—Mantén distancia con ella —le ordenó enseguida.La reacción tomó a Sira por sorpresa. Bajó la mirada y un destello de envidia cruzó de forma fugaz por sus ojos.—César, ¿la estás defendiendo?La pregunta hizo que César se detuviera por un instante. Evitando responder, luego dijo con calma.—No es una persona sencilla. Si te acercas demasi
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Capítulo 32
César eligió una corbata oscura antes de salir del vestuario.Celia, por fin sola, se apoyó contra el armario y suspiró aliviada."Incluso si se llega a enterar de mi verdadera intención, no le importará, ¿no es así?", pensó ella.***Por la mañana, al llegar a la clínica, Sira percibió un ambiente tenso. Varias enfermeras estaban cuchicheando a sus espaldas. Después de acercarse, captó algunos fragmentos de la conversación.—¿Resulta que la caída de Sira fue un teatro dirigido y actuado por ella misma? Pobre Celia, cayó en su trampa…—Pero con el señor Herrera de su lado, ¿qué puede hacer Celia? Ni modo que se defienda. —Antes Sira incluso la acusó de haberle robado la pulsera. Seguro, eso también fue puro invento …Antes de que la última enfermera pudiera terminar sus palabras, su compañera la interrumpió apresurada tapándole la boca. Al notar la presencia de Sira, las enfermeras se miraron muy avergonzadas. Ellas habían aceptado los regalos de Sira, pero ahora estaban hablando mal
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Capítulo 33
Sira captó con claridad la decepción en los ojos de Celia. Con pasos seguros y expresión triunfal, se acercó a ella.—¿Qué más da que hayas recuperado el registro de la cámara? ¿Crees que César me culpará por ti, si solo eres un juguete? Abre tus ojos para ver la verdad y deja de hacer más esfuerzos inútiles. Él jamás te creerá.Satisfecha, Sira escuchó las palabras de Celia justo al salir de la oficina.—Grabé todo lo que dijiste.Sira se detuvo en seco y se dio la vuelta con brusquedad. Su mirada se fijó en el bolígrafo que Celia sostenía. Con un movimiento brusco, le agarró la muñeca con fuerza.—¡Cómo te atreviste a grabar mis palabras a escondidas! —le gritó de ira.Sin darle oportunidad alguna de reaccionar, le arrebató el bolígrafo y lo estrelló contra el suelo, haciéndolo mil pedazos. Luego, con un tono de voz cargada de desprecio, la amenazó:—Celia, ¡basta ya de esfuerzos inútiles!Viendo los restos del bolígrafo esparcidos por todo el suelo, Celia sonrió.—Dices que son esfu
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Capítulo 34
César se detuvo en seco, notando la extraña rigidez de su propio cuerpo ante el abrazo de Sira.En el pasado, esos gestos solían provocarle cierta satisfacción. Pero ahora, esa sensación había desaparecido.Sira lanzó una mirada calculadora hacia la figura que permanecía fuera del pabellón y, con un tono de voz encantadora, le preguntó al joven.—César, sin importar lo que pase, me creerás, ¿cierto?Distraído, César miró hacia la ventana y le respondió con un "hmm" automático. La sonrisa triunfal de Sira se volvió cada vez más evidente.—Eres tan bueno conmigo.Celia permanecía fuera de la puerta. No había entrado, pero Sira la había descubierto. No hizo nada al respecto por tratar de delatar la falsa fachada de Sira, sabiendo a la perfección que toda la escena había sido orquestada para que ella escuchara la respuesta de César, y la reacción de César no la sorprendió en lo absoluto.No pudo evitar apretar con fuerza el celular que tenía en la mano. Incluso si le mostrara el video a Cé
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Capítulo 35
En la cama, los dos cuerpos se pegaron demostrando cierta intimidad. Celia sintió el cambio del cuerpo de César, mientras el suyo permanecía rígido como una estatua, paralizada por la tensión que sentía.—¿¡Acaso Sira no puede satisfacerte!? —pensó ella.Antes, confiaba en que César jamás la forzaría, pero ahora esa certeza había desaparecido por completo… Hubo un tiempo en que anhelaba su contacto, pero ese deseo se había convertido en rechazo. Le resultó tan desagradable el hecho de que ella tuviera que hacer el amor con él después de que este había estado en la cama de Sira.César percibió su resistencia, y una sombra oscura cruzó por sus ojos. Desde hacía tiempo, que había notado que Celia poseía una belleza que atraía miradas masculinas. El pequeño lunar junto a su ojo derecho reflejaba un aura particular, marcando su encanto único. Ese detalle le resultaba ser algo inexplicable y familiar, como si lo hubiera visto en algún recuerdo lejano. Justo por esa razón, cada vez que lo n
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Capítulo 36
En los siguientes dos días, cada vez que Celia aparecía asignada como cirujana principal, alguien más la reemplazaba. Felipe incluso tomó la decisión unilateral de transferirla al Servicio de Emergencias.Con la notificación de traslado en mano, Celia fue a la oficina de Felipe y tocó a la puerta. Al recibir la respuesta, ella entró sin dudarlo dos veces.—Doctor Fernández, ¿con qué derecho me transfiere de puesto sin consultar mi opinión? Por lo que sé, no soy su subordinada directa —ella enojada fue directa al grano.Felipe dejó de lado su trabajo y la miró con desprecio.—Emergencias necesita refuerzos y tú has tenido bastante tiempo libre últimamente. ¿Con qué derecho protestas?—¿Tiempo libre? —Celia rio por esas palabras ridículas—. En los últimos tres días debí asistir a seis cirugías, ¡y me han sustituido en todas! Nuestro departamento tiene escasez de personal. Con estos cambios arbitrarios, ¿cómo pretenden que los demás médicos mantengan horarios normales para descansar?—¡Es
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Capítulo 37
Tras las tajantes respuestas de Sira y Felipe, el asistente de Leo se enfureció todavía más, creyendo que Celia había mentido.—Doctora Sánchez, ¿y dijo que fue decisión del director Fernández? Si ni siquiera asume las responsabilidades básicas, ¡no merece portar una bata médica!Sira bajó la mirada y dejó escapar una sonrisa de satisfacción. Luego, fingió educar al joven con paciencia.—No te alteres tanto. ¿Quizá tuvo un imprevisto y por eso faltó a las cirugías?Pero el joven no se dejó convencer.—¡No hay excusas, nada es más importante que las vidas!Felipe miró a Celia con una expresión llena de indignación.—Doctora Sánchez, esto es culpa suya. Les informaré a los directivos de lo sucedido. Prepárese para asumir las consecuencias.Celia relajó los puños apretados, se mordió el labio y sonrió con desprecio.—Es completamente una trampa. Han invertido la verdad.Al intercambiar miradas con Sira, Felipe se sintió algo nervioso.—Celia, deja de negarlo. Asume tu error y punto.Ella
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Capítulo 38
Cuando Celia regresó a su oficina, recibió un mensaje de Alfredo. A las cuatro de la tarde, Celia llegó al Instituto de Investigación Clínica del Sueño, donde trabajaba Alfredo. No fue sino hasta ese momento cuando descubrió que este era el mismo instituto del proyecto que Sira en algún momento le había mencionado.Alfredo se levantó para recibirla mientras bromeaba con ella.—Celi, pensé que te habías perdido. Aunque no es un instituto muy grande, tiene sus laberintos.Ella se sentó en el sofá y empezó a observar detenidamente el lugar.—¿Este es tu instituto? —le preguntó a Alfredo.Alfredo le preparó una taza de café.—No, solo tengo acciones aquí. ¿Por qué?Celia no respondió su pregunta y fue directa al grano.—¿De veras conseguiste los testimonios de esas personas?—Claro —dijo Alfredo, emocionado mientras le pasaba una hoja de papel, dejándola sobre la mesa—. Puedes revisar el contenido.Celia la tomó y la abrió. De pronto, una palabra saltó a la vista: Herrera.Al verla, ella
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Capítulo 39
Cuando Celia llegó a casa, mostró un sofocante cansancio. Recibió un mensaje de Samuel. Aunque él le había informado a los directivos sobre lo ocurrido con Felipe, ellos solo le dieron una advertencia sin mayores consecuencias.Para ser honesta, el resultado no la sorprendió. Como el paciente había salido ileso del quirófano, era de esperar que los directivos no le dieran castigos severos a Felipe.No respondió el mensaje. Sacó del bolsillo el papel arrugado. Tras mirarlo fijamente por unos segundos, lo hizo pedazos y lo arrojó al basurero.A la mañana siguiente, el timbre del celular la despertó. Entre sueños, extendió la mano cautelosa buscando el celular en la mesita de noche y respondió sin mirar quién llamaba.—Señorita Sánchez, ¿ya está despierta?Esa voz femenina… Miró a la pantalla. ¡Era Nicole!—¿Nicole? ¿Dime qué ocurrió?—¡Sus padres ahora están causándonos problemas en la empresa por el caso de su hermano! El jefe pidió que viniera a resolverlo de inmediato —le explicó Nico
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Capítulo 40
Celia nunca imaginó que César pudiera ser un tipo tan cruel. Sin embargo, los hechos le demostraban que por Sira era capaz de cualquier cosa.—¡Celia! ¿Cómo te atreves a hablarle así a César? —le gritó furioso.En lugar de apoyar a su hija, la reprendió por su actitud frente a César. Acto seguido, se volteó hacia él con sonrisa aduladora.—César, no le hagas caso. Ella siempre ha sido muy impulsiva.Celia guardó silencio, clavando su feroz mirada en los ojos de César. Él se recostó cómodamente en el sillón, respondiendo a esa mirada sin miedo alguno.—Carlos lesionó de gravedad a la víctima y su familia no acepta negociar. Quieren que Carlos termine la cárcel. ¿Acaso creen que por su relación con los Herrera pueden ignorar las sentencias legales?Al escucharlo, la pareja ya empezó a temblar pálidos del temor. Celia apretó los puños por instinto y continuó.—Es cierto que Carlos cometió un delito y debe ser castigado. Pero ¿alguna vez investigaste qué lo llevó a actuar así?César perman
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