All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 1
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El mayor miedo para Dayana era presentarse en la oficina del señor Alemán. Había escuchado que todos sus aprendices renunciaban en cuestión de días porque no soportaban su indiferencia y humillaciones.—Así como ese señor tiene su carácter, yo también tengo el mío, y no me voy a doblegar ante él—. Repetía mientras iba en un taxi para el famoso “Consorcio Alemán”. Una empresa familiar que le prometía mucho al mundo laboral.Efectivamente, cuando se presentó ante él, supo que nada sería fácil y que la dura coraza que había prometido demostrar se fue al carajo desde que él le ignoró el saludo y la observó de pie a cabeza con una mirada despectiva.—Esa vestimenta no es adecuada para trabajar en mi empresa—. Dijo con arrogancia, discriminando su falda por debajo de la rodilla. Ella eligió esa porque no quería parecer provocativa el primer día. No imaginaba que su propio jefe la haría caer de cabeza y burlarse.—Lo siento, señor. Debí conocer antes las reglas de su empresa, si me las otor
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Al día siguiente, Dayana usó uno de los trajes que el señor Cárlenton la obligó a comprar. Era tan incómodo que, a cada instante tenía que andar acomodándose la falda, de lo contrario, andaría mostrando sus calzones.—Buenos días, señor—. Saludó entrando a toda prisa en el ascensor junto a un hombre de gafas oscuras que estaba antes que ella.Justo en ese momento su teléfono vibró.—Disculpe, puede sostenerme esta caja, por favor.Se la dio sin voltearlo a ver. Estaba apresurada sacando su teléfono de la cartera y no se fijó en nada más.Era su amigo que conoció en la universidad el que le estaba llamando para preguntar como le estaba yendo.—No te lo imaginas. Mi jefe es un ogro, te juro que si me hubiesen dado a elegir, ni loca elegiría esta empresa. Por culpa de ese hombre, me la pasé corriendo como loca ayer—. Se quejó.Oye, hablaremos por la noche. Ya he llegado a mi piso y no quiero retrasarme ni un minuto porque el ogro me comerá viva.Ella colgó la llamada luego de que su ami
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Después de aquel incidente, Cárlenton ya no se enfrentaba con Dayana. Parece que ahora le tenía mucha más paciencia que al inicio, incluso habían ocasiones donde le invitaba el almuerzo. Cuando ella menos lo esperaba, llegaba un repartidor y lo entregaba.Cuando ella se enteró que se trataba de su jefe, fue y le agradeció. Pero también le pidió que no lo volviera a hacer porque temía a los rumores que se formarían en la empresa.Cárlenton le dijo que lo hacía como muestra de disculpas por el trato recibido la primera semana de su pasantía. Que no significaba nada personal, eso dolió para la chica, pero a la vez se sintió aliviada.—Señor Alemán, le informo que mañana a primera hora tiene una reunión en la sede principal en el extranjero. La junta directiva ha dicho que es muy importante y que no puede faltar—. Informó Dayana.—Está bien. Ve haciendo tu maleta—. Ordenó.—¡Cómo! —exclamó, sin creer lo que estaba escuchando.—Sí, eres mi secretaria y tendrás que viajar conmigo.—Lo sient
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DAYANAEsa noche dormí muy cómoda, el gruñón de mi jefe había cumplido con su palabra de respetar mi espacio. Ah, no, creo que solo ha sido porque no soy de su tipo, total, no me importa.Estaba colocando mis zapatos de aguja, el jefe ya se había vestido y solo estaba arreglando algún detalle en el documento. Cuando levanté la mirada para preguntar algo, me percato de que él está ido observando mis pechos, bajo la mirada y me doy cuenta de que se me ha soltado un botón de mi blusa y se ve gran parte de uno de mis pechos.Me pongo la mano apenada, mientras me abotono. ¡Cómo es posible que poco a poco le esté mostrando cada parte de mi cuerpo a este idiota! Me regañé en mi mente.—Lo siento—. Alcancé a decir. Aunque tuvo que haber sido él quien se disculpara por metido, pero no, el muy mandón no dice nada, solo se limita a escribir algo en su computadora.Yo siento la cara caliente y me imagino que estoy roja por la vergüenza, va a pensar el jefe que yo lo hice a propósito, pero en real
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Mi jefe me dejó tirada como si fuera un simple objeto. Sabía que yo no conocía esta ciudad y aun así se atrevió a hacerlo. Ya sé que no debe importarme eso porque se le nota que él me odia, pero no crean, eso dolió que me dejara así porque siempre he sentido que soy rechazada desde pequeña.Comencé a caminar con rumbo al hotel, solo esperaba que no me dejara sin habitación también. Estaba como a una hora aproximadamente de distancia en ese momento, me iría caminando ya que necesitaba despejar la mente del mal momento que había pasado. Comenzó a llover, así que, decidí pagar un taxi mejor, tenía miedo de que me asaltaran o me pasara algo peor. Llegué a la habitación del hotel y como ya había cenado en la reunión que tuvimos, solo me di una ducha, para acostarme a descansar. Mi jefe no estaba, quizá llegaría más tarde, no lo sé y tampoco me interesa saber en dónde está. En todo el camino de regreso me venían los recuerdos de aquel beso que me dio, joder, pero es que aunque haya sido e
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Y se preguntarán ¿qué fue lo que el señor arrogante me dijo? Bueno, soltó de golpe que lo que sucedió el día de la reunión fue solo para ayudar a quitarme de encima al viejo rabo verde que teníamos como cliente. —Le recuerdo que yo, en ningún momento, por ninguna circunstancia de la vida me fijaría en una persona tan inútil y desagradable como usted. Créame, que a mí me sobran mujeres y ni loco me atrevería a que lo que pasó ese día, se convierta en realidad. Así que, no se haga ilusiones y limítese a hacer su trabajo.Ah, y otra cosa. Le pido que se mantenga alejada de los clientes o posibles clientes de mis empresas, le recuerdo que aquí está usted como un aprendiz para trabajar, no para ligar. Le recomiendo que cada día, desde que ponga un pie en esta empresa deje afuera su vida de mujerzuela porque aquí dentro no le servirá de nada.Él estaba muy enojado, sus fosas nasales lo delataban. Además del fuerte golpe que dio en la mesa, creo que su mano quedó sangrando después de eso.
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CÁRLENTONMe pregunto ¿será que me pasé con la señorita Dayana? Joder, pero es que he estado atascado de trabajo y cuando eso pasa me pongo de esa forma, agresivo y no mido mis palabras.Además, no sé qué me pasa con esa chica, siento que me vuelve loco cada vez que la veo y la tengo cerca de mí. He tenido a mil mujeres en la cama, pero ninguna me ha llamado la atención como ella. Dayana está como para tirarla en la cama y estar todo un día haciéndole el amor sin parar. Cuando vi que mi cliente le coqueteaba, sentí como la sangre se me calentaba, me dio tanta furia y no me explico por qué, si yo quiero odiarla por hacerme sentir así.Entonces, sin pensar lo hice, le dije que ella era mi novia y sentí alivio al ver que él se retractaba de lo que había dicho y me pedía disculpas. Volteé a ver a la señorita Dayana, ella estaba petrificada viéndome, pero al momento sentí que se relajó, creo que entendió el mensaje.Luego le aclararé la razón del porqué lo hice. Lo que pasó esta tarde me t
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Ella me hace pasar y se ve que es un apartamento pequeño, pero está arreglado muy bien y con decoraciones bonitas, se siente bastante acogedor a pesar de su tamaño.Parecía muy nerviosa, me preguntó que si necesitaba que le hiciera algún trabajo o que fuera al despacho.—Pues verá, señorita, estoy aquí para ofrecerle disculpas por mi trato de ayer. Sé que no la conozco y no debí juzgarla antes de tiempo.Pero como usted sabrá, una de las empresas está sufriendo un desfalco millonario y eso me tiene frustrado, por eso reaccioné así en ese momento.—No se preocupe, señor Cárlenton, le entiendo. Pero antes de continuar hablando, permítame un momento, voy a mi habitación a ponerme ropa decente porque no me siento cómoda estar así frente a un hombre.—Adelante— le dije. Cuando ella se marchó a su habitación me le quedé viendo su cuerpo y, ¡por Dios! qué lindo trasero se carga, es algo bajita pero tiene muy bonito cuerpo.Qué bueno que decidió irse a cambiar porque yo ya sentía que me le ti
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CÁRLENTON Saqué mi teléfono y llamé a mi secretaria, le dije que cancelara las actividades que tenía para este día y las pospusiera para después porque no iría a la empresa durante el fin de semana.Estamos conduciendo hacia la clínica, la señorita Dayana va molesta porque no la quise llevar al hospital público que ella me dijo, sino que la llevo a la clínica de mi amigo Arturo.Cuando llegamos a la clínica, ella al ver lo ostentosa que era, muy apenada me dijo que no podía entrar aquí porque debe ser caro y ella no cuenta con el dinero suficiente para permitirse hacer sus exámenes en un lugar así. Juro que su inocencia me está volviendo completamente loco, ella se está convirtiendo en mi perdición. Le dije que no se preocupara por los gastos, que todos corrían por mi cuenta.Luego se puso más enojada cuando le dije que no iba a ir a trabajar a la empresa porque me quedaría todo el día con ella para acompañarla y que no estuviera sola en su apartamento.Cuando el doctor la atendió
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Han pasado dos semanas desde que Cárlenton se quedó a dormir en mi casa, en este tiempo él ha cambiado, ya no me ha vuelto a ofender y eso me gusta mucho. Aunque, siempre mantengo la precaución, no vaya a ser que se active su modo animal cuando menos lo espere.En ocasiones me ha invitado a cenar o almorzar y yo a veces acepto. Hemos desarrollado una amistad muy bonita a pesar de que empezamos mal desde el primer día, en muchas ocasiones él se me ha insinuado o me tira piropos y yo me pongo roja porque me da pena.Es obvio que solo está jugando conmigo, ¿acaso se sentirá atraído por una pobre como yo? ¡Jamás!—¡Dayana, ven a mi oficina de inmediato!Se escuchó el grito por el teléfono. Tuve que alejarlo de mi oído, de contrario me quedaría sorda.Mi jefe me culpó de haber filtrado información muy importante sobre un cliente. Ahora estaban exigiendo una explicación pública y su apellido estaba por el suelo.—Jefe, le juro que yo no he ventilado información. Le exijo que antes de acusar