All Chapters of ¡MI MARIDO NO ACEPTA EL DIVORCIO!: Chapter 1
- Chapter 10
113 chapters
C1- ¡YO NO LA EMPUJÉ!
C1- ¡YO NO LA EMPUJÉ!—¡¡Ah!! ¡Ayuda! ¡Auxilio!El grito cortó la música y la gente se volcó hacia la escalera, donde Aurora Sterling quedó inmóvil con las manos crispadas a los costados y una mirada de terror. Abajo, Jimena Saenz yacía en el suelo, con el cuerpo torcido de forma antinatural y una mano aferrada a su vientre mientras el dolor le arrancaba gemidos secos.Un segundo antes estaban hablando. Un segundo. Aurora aún sentía el eco de esa conversación en los oídos, la cercanía, el silencio incómodo... y luego el vacío.—¿Qué pasó? —preguntó alguien—. ¿Cómo se cayó?Jimena levantó la cabeza con esfuerzo y sus ojos buscaron la escalera, buscaron a Aurora.—Ella... —jadeó— ella me empujó.El aire se volvió pesado y todas las miradas subieron al mismo punto.—¡¿Cómo te atreves?! —estalló una mujer—. ¿Estás loca, Aurora? ¡¿Los celos no te dejan pensar?!Aurora apretó los puños y bajó un escalón, luego otro, tratando de hablar, pero las voces cayeron encima como golpes.—¡No impor
C2- ENVÍALA AL EXTERIOR.
C2- ENVÍALA AL EXTERIOR. —¡Abuela, quiero el divorcio! La voz de Angelo sonó fría, cortante, y ya se estaba dando la vuelta cuando Adelina lo sujetó del brazo con fuerza inesperada. —¿Qué tonterías dices? —le espetó—. Le prometí a los padres de Aurora que la cuidaría bien. Apenas llevan meses casados y ella... —titubeó— ella solo tiene dieciocho años, Angelo, todavía es inmadura. Él se giró de golpe. —¿Inmadura? —repitió, apretando los puños—. ¿Y eso justifica lo que hizo? Sus ojos se endurecieron con una luz helada cruzándolos. —Es probable que el hijo de mi hermano se muera —continuó—. ¿Y pretendes que actúe como si nada? ¿Acaso no te importa? ¡¿Es más importante esa huérfana?! La bofetada llegó sin aviso, pero Angelo apenas parpadeó y su indiferencia no hizo más que aumentar. —Yo no quería casarme con ella. ¡Tú me obligaste! Así que no me pidas que la entienda ni que la comprenda. Porque en lo que a mí respecta, voy a divorciarme. La furia lo consumía. Porque
C3-NUNCA SABRÁ QUE TUVO UNA HIJA.
C3-NUNCA SABRÁ QUE TUVO UNA HIJA.NEW YORK... 8 AÑOS DESPUÉS.La luz entraba a raudales por los ventanales y Aurora estaba de pie frente a su mesa de dibujo, vestida con pantalón blanco y una camisa azul arremangada hasta los codos. Su suave cabello negro, estaba recogido en una coleta firme, que dejaba al descubierto un rostro concentrado, sus ojos cafés recorrían el plano con precisión mientras sostenía un portaminas y una regla metálica, trazando líneas limpias sobre el papel vegetal. Y detrás de ella, Nueva York rugía: bocinas, voces, el rumor constante de una ciudad que nunca dormía, pero ella estaba absorta.Entonces la puerta se abrió de golpe.—¡MAMIIII!Un torbellino de ocho años cruzó la habitación, con su cabello negro suelto y unos ojos azules brillantes, Aurora apenas tuvo tiempo de dejar el portaminas antes de agacharse.—Ey, mi geniecita —dijo, abriendo los brazos—. Casi me derribas el edificio.La niña se lanzó contra ella y su madre la levantó del suelo, abrazándola
C4- VOLVER A VERLA.
C4- VOLVER A VERLA.La suite nupcial era lujosa, las luces bajas acariciaban los bordes de la cama de dosel y los ventanales mostraban la ciudad. Aurora estaba sentada, llevando aún su pesado vestido de novia y jugaba con su anillo, mientras el corazón le latía en la garganta.Estaba feliz, nerviosa, pero sobre todo, segura, porque se había casado con el hombre que quería.La puerta se abrió.Angelo entró y se detuvo en el umbral, vestido con su traje negro y la recorrió con la mirada, desde los mechones sueltos sobre sus hombros desnudos hasta la falda de seda que se acumulaba a sus pies.Había estado en la terraza, dejando que el aire frío le golpeara la cara, debatiéndose entre la cordura y ese deseo que le quemaba las entrañas. Pero ese diablito obstinado que le susurraba al oído había ganado.Y allí estaba ella.Frente a la mujer más hermosa que jamás había visto.Tragó saliva y dio un paso al interior, cerrando la puerta con un clic suave.Se quitó la chaqueta y la dejó caer al
C5- EL AEROPUERTO.
C5- EL AEROPUERTO.El aeropuerto de Londres estaba lleno de ruido y gente apurada. Y entre ellos, apareció una mujer hermosa, llevaba lentes de sol, un abrigo beige, un vestido azul oscuro y botas negras. Todo era sobrio, elegante y muy de Londres, arrastraba una pequeña maleta y miraba a todos, buscando un rostro que conocía de memoria.Hasta que lo vio.Un hombre mayor estaba de pie cerca de una columna. Su espalda ya no era recta, pero sus ojos seguían siendo atentos y cuando ella sonrió, él parpadeó, sorprendido.—Tío Oliver… —dijo.El hombre abrió los ojos acercándose como si no pudiera creer lo que veía.—¿Tú… tú eres… la señorita Aurora?—Sí —dijo ella con una leve sonrisa.Antes de volar a Londres, Aurora lo había llamado a Oliver Thompson, el viejo chofer de la familia, y le pidió que fuera por ella al aeropuerto. No quería molestar a nadie de la familia Russo, porque ella había vuelto pero no para quedarse y no por mucho tiempo.Oliver había trabajado en la casa de los Russo
C6- PARA DIVORCIARME DE ÉL.
C6- PARA DIVORCIARME DE ÉL.Aurora cruzó la puerta de la mansión y el aire le pesó en el pecho. Ocho años. Ocho años sin pisar ese suelo.Avanzó despacio y miró a los lados. Los cuadros seguían ahí, las paredes, el mármol, el silencio espeso, todo igual.Dio un paso más y apenas dejaba la maleta cuando escuchó una voz.—¿Es... es usted? Aurora se giró.Una vieja empleada la miraba con los ojos muy abiertos, pálida, como si viera un espectro.—Sí —respondió Aurora, seca—. No soy un fantasma. ¿Dónde está la abuela?La mujer apretó los labios, en realidad nunca la había querido, siempre había preferido a Jimena, la esposa del joven Alan, y eso no había cambiado.—Está arriba, pero...No terminó la frase, porque Aurora ya subía las escaleras con un aire arrogante, sin embargo se detuvo a mitad del tramo y giró la cabeza y su mirada fue fría y dura.—Tráeme algo de beber. Ahora.La empleada se quedó rígida, Aurora no esperó respuesta, se dio la vuelta y siguió subiendo.La mujer llamada
C7- ¿ESPERAS QUE FIRME?
C7- ¿ESPERAS QUE FIRME?Angelo permaneció inmóvil mientras sus ojos recorrían a Aurora de pies a cabeza. Frente a él, estaba una mujer completamente diferente.Aurora lucía radiante. Su cabello castaño caía en ondas suaves sobre sus hombros, y el vestido que llevaba resaltaba perfectamente su figura, Angelo sintió un nudo en la garganta, porque nunca imaginó que ella pudiera verse aún más hermosa de lo que recordaba.—Es... increíble verte —murmuró él, sin poder apartar la mirada.Aurora mantuvo su expresión serena, casi indiferente, aunque por dentro su corazón latía desbocado. Sentía las mejillas arder, pero años de práctica le habían enseñado a mantener la compostura y no iba a mostrarle lo mucho que aún le afectaba su presencia.Entonces la abuela, sonrió con picardía y rompió el momento.—Querido, Aurora vino con Oliver... lo llamó antes de volar.Angelo apretó los labios y su mandíbula se tensó visiblemente. Miró a Aurora, que seguía sin dirigirle la palabra directamente.—Pues
C8-¿PARA QUÉ PREGUNTAS?
C8-¿PARA QUÉ PREGUNTAS?Aurora levantó el mentón, enfrentando a Angelo con una elegancia que parecía emanar de cada poro de su piel. —¿Y qué esperabas, Angelo? ¿Que volviera siendo la misma niña ingenua que dejaste atrás? La vida sigue, y yo seguí con ella.Angelo acortó la distancia todavía más, invadiendo su espacio personal con una determinación que hizo que el aire entre ambos se cargara de electricidad. Sus rostros quedaron a centímetros y por un instante, el tiempo pareció detenerse. Aurora sintió cómo su corazón traicionero se aceleraba ante la cercanía y el calor que emanaba del cuerpo de Angelo, su aroma tan familiar, despertaron sensaciones que creía enterradas. Por un segundo, su máscara de indiferencia tembló, pero rápidamente recuperó el control, colocando una mano en su pecho para apartarlo.—No vuelvas a acercarte así —dijo cortante—. Lo que hubo entre nosotros no solo murió y algunos puentes, una vez quemados, ya no pueden reconstruirse...Angelo, aún aturdido por la
C9- ¿CUANDO FIRMARÁN?
C9- ¿CUANDO FIRMARÁN?La luz del atardecer londinense se filtraba por las ventanas del lujoso hotel mientras Aurora dejaba caer su bolso sobre la cama king-size. Sus dedos temblaban ligeramente cuando tomó su teléfono y marcó el número que conocía de memoria. Tras tres tonos, una voz infantil y enérgica respondió.—¡Mamá! ¡Por fin llamas! —exclamó Angela—. Pensé que te habías olvidado de mí.Aurora sonrió, sintiendo cómo la tensión acumulada durante el día comenzaba a disolverse ante la voz de su hija.—Nunca podría olvidarme de ti, cariño. ¿Cómo estás? ¿Todo bien con el tío Mike?Un bufido dramático resonó al otro lado de la línea.—El tío Mike es ABURRIDÍSIMO, mamá. Solo quiere que practique piano y lea esos libros viejos. Y la abuela Martha no me deja salir a correr porque dice que "una niña no debe sudar como un caballo". —La pequeña imitó perfectamente el tono estirado de la abuela, arrancando una carcajada a Aurora—. ¿Cómo se supone que voy a estar en forma para cuando me postu
C10- SI NO LA QUISITE COMO MUJER.
C10- SI NO LA QUISITE COMO MUJER.En la mansión Russo, Angelo entró en la habitación de su abuela y la encontró de pie, tomando sus píldoras con manos ligeramente temblorosas. La anciana se giró al escuchar sus pasos y luego volvió por su vaso de agua.—¿Ya se fue? —Sí —respondió él, con el rostro tenso como si hubiera mordido un limón.Por un momento, no supo cómo expresar lo que quería decir. Se pasó las manos por el pelo en un gesto de frustración que su abuela conocía demasiado bien.—Contacta a Vittorio y dile que redacte los papeles de tu divorcio con Aurora —ordenó la anciana y Angelo se quedó paralizado, como si le hubieran arrojado un balde de agua helada. De todas las cosas que esperaba escuchar de su abuela, esa era la última.—¿Qué? —logró articular finalmente.La abuela, percibiendo su estupor, arqueó una ceja perfectamente delineada.—¿Te sorprende? La escuchaste, ella quiere dejarte y tú... lo querías hace ocho años. ¿Por qué pones ahora esa cara? ¿No estabas interesa